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jueves, 6 de abril de 2017

Sistema Nacional Anticorrupción

Tal parece que en nuestro país la corrupción es un mal endémico desde tiempos de la colonia. Ahora bien, no es nuevo un intento por evitar sobornos, tráfico de influencias y desvió de recursos públicos a las cuentas privadas de la clase política. Entonces tenemos organismos públicos, procuradurías especializadas y demás dependencias gubernamentales. Y después de todo lo anterior no me explico cómo es que nuestra clase política es tan corrupta. Aunque en el pasado, tengo que admitirlo, hubo gobernantes corruptos, aunque sí hubo periodos en los que el desarrollo económico y social creció de manera sostenida. Ahora también tenemos una clase política bastante inepta y ahora es cuando con más ahínco que nunca y con la existencia de candidatos independientes que uno debería preguntarse si estamos mejor.
Esto es bastante decepcionante en un tiempo donde la sociedad pide transparencia mientras nuestra clase gobernante se gasta a manos llenas el dinero de nuestros impuestos. Aunque quisiera hacer una precisión: a mí no me molesta que la clase política se da sus lujos, lo que me indigna es que lo hagan con el dinero del erario. Por lo tanto, el que los políticos se den vida de ostentación no quiere decir que lo toman del presupuesto, pero también hay personas a los que les encanta utilizar el dinero del erario como si fuera de su propiedad. Esto ha sido la tónica desde la independencia ya que los caudillos se sentían con el derecho de servirse de ella sin corta prisas. Fue durante la Revolución cuando este problema aumentó hasta sus dimensiones actuales pues el saqueo nacional nunca ha sido tan fuerte como en los gobiernos posteriores a dicho movimiento armado. En el tiempo de Álvaro Obregón también se consolida el sistema de sobornar a los opositores con los famosos “cañonazos de 50 mil”.
En los últimos años hemos visto a varios gobernadores que han endeudado sus estados de manera espectacular. Los casos más sonados en la actualidad son lo de Chihuahua y Veracruz porque los gobernadores se apellidan igual: Cesar Duarte y Javier Duarte, respectivamente. En otros casos la corrupción de los gobiernos locales tiene que ver con la inacción de la administración y los gobernadores intentado tapar el sol con un dedo. En este ejemplo cae el gobernador de Morelos, Graco Ramírez, que heredo de la administración anterior un problema de inseguridad y ha resultado evidente su capacidad para resolverlo. Graco redujo de manera considerable la tasa de homicidios en Morelos al arrojar a las víctimas a la fosa común, de tal manera que los desaparecidos en la entidad en buena medida no están en una fosa clandestina, sino en una legal. También están los que evidentemente han pactado con el crimen organizado para dar la apariencia de reducción de crímenes en dichos estados. En este rubro caen varios gobernadores de Tamaulipas y nuevamente Cesar Duarte, de Chihuahua. La verdad también creo que los gobernadores que inflaron su capacidad de para reducir este flagelo, como es el caso de Jaime Rodríguez Calderón, de Nuevo León, que los habitantes de dicho estado degradaron de “El Bronco” a “El Pony” por su evidente incapacidad de poner orden en los penales de dicho estado.

Creo que también se me está olvidando el importantísimo detalle de los funcionarios que inflaron los costos de la obra pública. En primer lugar, y con todo el dolor de mi corazón, pongo a Felipe Calderón por lo sucedido con la Estela de Luz del Bicentenario de la Independencia, que costaron más de cinco veces el costo original y no estuvo lita a tiempo para los festejos. En este rubro también pongo a la actual Cámara de Senadores que se supone que también debería estar terminada para las fiestas del Bicentenario pero no fue así. Pero el que se voló la barda, también con todo el dolor de mi corazón, fue Marcelo Ebrard con la línea 12 del metro, que costó como siete veces el presupuesto original y tampoco estuvo lista a tiempo. Pero lo más grave es que la línea 12 presenta fallas en su diseño ya que los rieles sufrieron desgaste prematuro. Entonces de entrada el sistema nacional anticorrupción tendría de entrada un trabajo descomunal, y de ahí que la propuesta esté congelada en el Congreso, pues como lo he dicho en esta entrada, esto no es un asunto exclusivo de un grupo o partido político sino de la mayoría. Quizá por eso el dictamen del sistema nacional anticorrupción se haga sin prisas puesto que a la mayor parte de la clase política podría ir a la cárcel y corresponde a la ciudadanía hacer presión.  

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