El día de ayer hubo un
mitin de MORENA en el Monumento a la Revolución donde se vio al vocalista de la
banda de rock Zoe, León Larregui, en el evento. En estos días se ve mucho a los
artistas opinando acerca de temas políticos, ambientales y de otro tipo. Así tenemos
por ejemplo a Sean Penn hablando maravillas acerca de Hugo Chávez aun a
sabiendas de que era un dictador, o al mismo actor y a Kate del Castillo
entrevistando y hablando maravillas de Joaquín “el Chapo” Guzmán, todo por
darse a notar en el mundo de la farándula. Es bastante común que estos
personajes expresen su opinión sobre asuntos políticos desde que John Lennon
hacia protestas en contra de la Guerra de Vietnam a finales de la década de los
’60.
El que encumbró a las
estrellas de Hollywood en la política fue el presidente de Estados Unidos John
F. Kennedy que siempre andaba de la mano con Marilyn Monroe, que incluso cantó “Feliz
Cumpleaños” al presidente en el Madison Square Garden de Nueva York. Desde entonces,
los faranduleros se las dan de “intelectuales” opinando acerca de políticas de
cualquier tipo: económica, social, ambiental y otras. Es de destacar que estas
opiniones son siempre hacia la izquierda, nunca hacia el otro lado del espectro
político. Y es de hecho algo contradictorio y solo lo hacen para hacerse notar:
Naomi Campbell dando de comer a los pobres de un albergue y al día siguiente
golpea a una camarera. Entonces puedo deducir que en serio solo hacen obras de
caridad y apoyan lo “políticamente correcto” para hacerse notar y obtener un
poco más de fama. Estoy seguro de que habrá quién lo haga sinceramente, pero la
mayoría no. Sin embargo, todo lo anterior causa furor entre los lectores de la
prensa rosa, los cuales en su mayoría no muestran una cultura demasiado baja.
El otro aspecto
importante es que la mayoría de los faranduleros critican a la globalización a
pesar de que todos ellos han obtenido fama y fortuna gracias a ella. De ahí que
estrellitas como Susan Sarandon, el ya mencionado Sean Penn, Madonna y el
matrimonio Pitt-Jolie critiquen a las grandes corporaciones mientras se sirven
de ellas, una gran contradicción diría yo. Además de todo, el Partido Demócrata
es el que les da voz para aprovecharse de ellos para aprovecharse de ellos para
llenar las urnas en las elecciones. Derivado de esto es el odio y crítica
infundada hacia Donald Trump y lloren por el estadista que Barack Obama no supo
ser. Ellos siempre van a calificar a los conservadores de retrogradas aunque
estos últimos tengan argumentos sólidos para rebatir los argumentos de la farándula.
Es para reírse como lloran por la partida de Obama aun cuando este no hizo nada
por levantar la economía norteamericana y es el deportador en jefe de
inmigrantes ilegales, y todavía se atreven a llamar a Donald Trump con un montón
de adjetivos calificativos, siendo “racista” el principal de ellos. Vaya que es
de risa la actitud y estoy convencido que todo aquello les importa un bledo y
solo les importa hacerse notar entre el público en general.
En el caso de México
tenemos al ya mencionado vocalista de Zoe, León Larregui, firmando el acuerdo
de MORENA para la “transformación de México”. En las pasadas elecciones
presidenciales teníamos anuncios del “Tata” Arvizu apoyando a MORENA y
declaraciones de Susana Zabaleta de que “el PAN y el PRI son lo mismo”. El día
de hoy tenemos a Héctor Suárez criticando al PRI y apoyando a MORENA. Entonces en
México estamos con el mismo fenómeno de faranduleros que le hacen de
intelectuales aun cuando no entienden ni la mitad de lo que están hablando. No sé,
tal vez es muy cómodo hablar desde un pedestal y no creo que entiendan mucho
acerca del sentir de la mayoría. Ellos saben muy bien que apoyar a un priista
tan destacado como López Obrador podría ser contraproducente, pero lo hacen
porque es políticamente correcto y con esto se hacen notar entre un público que
es demasiado inculto. Ellos le están apostando a la desmemoria de la gente para
hacerse notar y la gente no ve que la farándula está apoyando a un partido que
está haciendo lo mimos que antaño hizo el PRI para quedarse con el poder
durante 70 años de manera ininterrumpida, ese periodo que Mario Vargas Llosa
calificó como la “Dictadura Perfecta” y que tal parece que podría regresar con otras
siglas pero no con algún modo diferente de gobernar un país que se muere por
triunfar pero no ha querido hacerlo. Así que tengan mucho cuidado porque cuando
los incultos tienen voz es cuando puede ocurrir los desastres, incluida la política
de un país, y todo por hacerse notar.
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