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lunes, 6 de julio de 2020

El desastre llega a extremos

A que nivel tiene que llegar la quiebra de la hacienda pública que en la Secretaría de Economía se tienen que empeñar tres de cada cuatro computadoras por falta de fondos. La mala administración de este gobierno es tal que se tienen que empeñar las herramientas de trabajo de los burócratas y obligarlos a comprarlas o a llevarlas de su casa. Ya algunos comentaristas habían advertido que esto pasaría puesto que pasamos de tener un gobierno con las uñas largas a uno mal administrado y también con las uñas muy largas. Brozo tenía razón: la 4T fue encuerada por la pandemia, basta ver la falta de insumos en el sector salud el que prácticamente ya está en los huesos porque es más importante rescatar una empresa quebrada como PEMEX, repartir dadivas para comprar los votos de los pobres y sus proyectos con ninguna rentabilidad social o económica. Ahí es donde se ha ido todo el dinero del gobierno después de los recortes sobre recortes y lo peor es que el presidente no quiere dar un golpe de timón muy necesario porque vamos directo a ser el Titanic

La quiebra de la hacienda pública se ha venido gestando prácticamente desde antes del inicio de esta administración. La deuda pública aumentó de manera dramática durante la administración de Peña Nieto y que critiqué bastante en ese espacio. Pero a pesar de algunos recortes en la recta final del gobierno de Peña Nieto el dinero alcanzaba para todo. Ahora pasamos a tener un gobierno derrochador que no tiene límites en los montos gastados, sobre todo en lo referente a los proyectos insignia de esta administración o las dadivas para comprar votos. Estoy consciente de que la reducción de la pobreza es un objetivo muy loable para cualquier gobierno, pero hay maneras de llegar a los mismos puesto que muchas medidas pueden ser contraproducentes. Sin embargo, esta administración se ha dedicado a repartir dinero a diestra y siniestra sin un modo sostenible de obtener recursos. Pero los recursos peor gastados son sin dudas los que se inyectan a PEMEX y lo único que consiguen es aumentar las pérdidas de la empresa. No importa la cantidad de dinero que se le inyecte a PEMEX, las pérdidas son cada vez más grandes, por lo que convendría mejor declarar la quiebra de la petrolera, que además solo ha traído más problemas que beneficios, aunque se rasguen las vestiduras.

Lo peor del caso es lo referente a los ingresos del gobierno que se han visto disminuidos por la mala gestión económica. El año pasado, como lo han dicho los analistas muchas veces, el país tuvo una contracción económica del 0.1% de PIB y este año ya la caída era bastante evidente incluso antes de la pandemia. La caída en los ingresos fiscales se intentó subsanar gastando el dinero de los ahorros reunidos por las pasadas administraciones, por lo que al llegar la pandemia de coronavirus simplemente ya no hubo los recursos necesarios para hacerle frente a la contingencia sanitaria. De ahí la negativa a retrasar la entrega de las declaraciones fiscales e incluso transferir dinero a las empresas con el fin perverso de tener una masa de electores cautivos, pero estamos en un círculo vicioso en el que va aumentando la presión sobre las finanzas públicas en un momento en el que la recaudación es menor. Pero lo peor es que el presidente no reconsidera sus posiciones lo que va a llevar a una larga y profunda crisis económica durante los próximos dos o tres años. Y no, el país no iba bien antes de la pandemia, sino que se contaban cinco trimestres de caída, señal de que prácticamente no se ha crecido desde el inicio de esta administración.

Ahora bien, López Obrador está esperando la avalancha de inversiones con la entrada en vigor del T-MEC. No puedes esperar la llegada de grandes capitales dispuestos a arriesgar su dinero en nuestro país si les cambias las reglas a cada rato o si dices que solo vienen a conquistar. Nos guste o no la inversión extranjera es importante para el desarrollo al traer empleos a nuestro país que por cierto, la calidad de las manufacturas de México es apreciada en todo el mundo. Cancelando contratos, cambiando las reglas para la inversión e insultar a los inversionistas lo único que se está provocando es la desconfianza aunque tengas un tratado con el país que representa el mayor mercado del mundo. Por tratar de quedar bien con sus seguidores hace esto a pesar de que a largo plazo van a ser más los daños que los beneficios. Incluso estoy convencido de que asuntos como las energías renovables van a ser punto de tensión con el presidente norteamericano Donald Trump. Esto lo intuyo por la grosería que recibió de parte de la Casa Blanca y de la cual hablé en la entrada anterior. Más porque la queja viene tanto del embajador de Estados Unidos como del secretario de comercio de aquel país. pero bueno, tal parece que se votó por la destrucción del país en lugar de levantarlo usando lo bueno que dejaron las dos administraciones anteriores. Ya lo he dicho: pasamos de un gobierno corrupto a uno despilfarrado, pero con dinero que no le pertenece. Qué fácil es hacer caridad con dinero 

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