Buscar este blog

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Donald Trump gana las elecciones

En el momento en que empecé a escribir esto fue cuando anunciaron el triunfo del candidato republicano en los comicios de nuestro vecino del norte. Este asunto de las elecciones tenía bastante preocupados a los miembros de la comentocracia mexicana por las consecuencias negativas que acarrearía a nuestro país su posible triunfo. Era algo de esperarse, dado que los comicios que se han realizado alrededor del mundo han tenido resultados completamente contrarios a los manifestados en las encuestas: el Brexit, el No de Colombia, las elecciones locales en México y ahora el triunfo de Trump, tal parece que las casas encuestadoras deberían revisar sus metodologías, pues están fallando mucho, aunque habría que preguntarse si no están amañadas. Lo que sigue para México no es fácil, pues ahora nuestro principal socio está a punto de darnos la espalda, para darnos cuenta de nuestra cruda realidad.
En primer lugar tenemos la inmigración ilegal de muchos latinos hacia Estados Unidos. La mayoría de ellos se fueron de sus países de origen ante un panorama en el que la pobreza y la falta de oportunidades es una constante. El sistema económico de México, por ejemplo, es bastante disfuncional, basado en monopolios y proteccionismo a agentes productivos que minan la productividad de manera considerable. Además, el estado asistencialista no ayuda a revertir esta realidad. Lo anterior es el resultado de años de corrupción y dejadez por parte de nuestra clase política, que en lo único que parecen estar de acuerdo es en saquear la nación a más no poder. Tal parece que es una maldición, ya que ni siquiera se han puesto de acuerdo cuál es el sistema político y económico más adecuado para nosotros. Cada vez que hay elecciones, los candidatos prometen bajarnos el sol, la luna y las estrellas y a la hora de la verdad nos dan una patada.
Ahora bien, Trump considera que los latinos somos abusivos, y de cierto modo lo somos. El caso de México es quizá el más significativo, ya que somos su vecino más próximo de la región y compartimos una frontera de 3000 kilómetros. Estados Unidos es el país donde viven más mexicanos después de México, especialmente en los estados de California y Texas. Todos ellos tienen algo en común: la mayoría se fue en busca de mejores oportunidades ya que huyeron de la pobreza lacerante, todo debido a que México no ha podido cambiar un sistema económico que impide una mayor movilidad social. Y no podemos seguir pretendiendo que otros nos estén solucionando la vida por no hacer lo que nos toca. Bien lo dijo el periodista Raymundo Riva Palacio: no podemos escudarnos en la frase de Vicente Fox de “los mexicanos en Estados Unidos hacen trabajos que ni los negros quieren hacer”. En lugar de defender a los inmigrantes ilegales debemos hacer cambios sustanciales en nuestro sistema económico que es lo que los ha orillado a quebrantar la ley de otro país.
También hay que ver lo que hacen nuestros compatriotas del otro lado de la frontera. Tuve la oportunidad el año pasado de estar en la región del Medio Oeste de Estados Unidos y ver los contenidos televisivos de Univisión y Telemundo, y la verdad parecen más contenidos de Televisa que tanto han criticado los chairos. Telenovelas estúpidas, narcoseries y programas de muy mal gusto es lo general en ambas televisoras, y no lo nieguen, saben muy bien que estoy diciendo la verdad. Además, la música que escucha la mayoría es de pésimo gusto: narcocorridos, canciones que exaltan el machismo y denigran a la mujer y otras perversiones de un modo aun peor. Además de todo, la comunidad latina es la que menos ha avanzado en décadas, ya que es la comunidad con menos graduados universitarios en toda la Unión Americana. La mayoría de los latinos que llegan allá no son los mejores, y la mayoría no pasa de labores serviles (lo que ni los negros quieren hacer) para buscar algo más. También hay que considerar que buena parte de las pandillas están integradas por jóvenes latinos, el ejemplo más claro es la Mara Salvatrucha, que tiene azolada a varias ciudades de Estados Unidos, en especial al sur de California. Además la inmigración ilegal ha causado el abaratamiento de la mano de obra allá. No es de extrañar que los estadounidenses no nos quieran allá.

Con esto no pretendo ofender a nadie, solo intento hacer un ejercicio de autocrítica hacia nuestros países latinoamericanos en los que nada hemos hecho por detener la inmigración ilegal y dar por hecho que las remesas siempre servirán para tapar nuestro fracaso. Debemos entender que la vía fácil a la larga trae consecuencias negativas, y la inmigración ilegal era taparle el ojo al macho de nuestro fracaso. Comprendo que nos esperan tiempos muy difíciles, pero de nosotros depende cambiar la situación. En la próxima entrada, una crítica a la administración y Obama y las causas del fracaso de Hillary Clinton.    

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Se acepta todo tipo de comentarios, menos insultos hacia el público o al editor.