En el momento en que
empecé a escribir esto fue cuando anunciaron el triunfo del candidato
republicano en los comicios de nuestro vecino del norte. Este asunto de las
elecciones tenía bastante preocupados a los miembros de la comentocracia
mexicana por las consecuencias negativas que acarrearía a nuestro país su
posible triunfo. Era algo de esperarse, dado que los comicios que se han
realizado alrededor del mundo han tenido resultados completamente contrarios a
los manifestados en las encuestas: el Brexit, el No de Colombia, las elecciones
locales en México y ahora el triunfo de Trump, tal parece que las casas
encuestadoras deberían revisar sus metodologías, pues están fallando mucho,
aunque habría que preguntarse si no están amañadas. Lo que sigue para México no
es fácil, pues ahora nuestro principal socio está a punto de darnos la espalda,
para darnos cuenta de nuestra cruda realidad.
En primer lugar tenemos
la inmigración ilegal de muchos latinos hacia Estados Unidos. La mayoría de
ellos se fueron de sus países de origen ante un panorama en el que la pobreza y
la falta de oportunidades es una constante. El sistema económico de México, por
ejemplo, es bastante disfuncional, basado en monopolios y proteccionismo a
agentes productivos que minan la productividad de manera considerable. Además,
el estado asistencialista no ayuda a revertir esta realidad. Lo anterior es el
resultado de años de corrupción y dejadez por parte de nuestra clase política,
que en lo único que parecen estar de acuerdo es en saquear la nación a más no
poder. Tal parece que es una maldición, ya que ni siquiera se han puesto de
acuerdo cuál es el sistema político y económico más adecuado para nosotros. Cada
vez que hay elecciones, los candidatos prometen bajarnos el sol, la luna y las
estrellas y a la hora de la verdad nos dan una patada.
Ahora bien, Trump considera
que los latinos somos abusivos, y de cierto modo lo somos. El caso de México es
quizá el más significativo, ya que somos su vecino más próximo de la región y
compartimos una frontera de 3000 kilómetros. Estados Unidos es el país donde
viven más mexicanos después de México, especialmente en los estados de
California y Texas. Todos ellos tienen algo en común: la mayoría se fue en
busca de mejores oportunidades ya que huyeron de la pobreza lacerante, todo
debido a que México no ha podido cambiar un sistema económico que impide una
mayor movilidad social. Y no podemos seguir pretendiendo que otros nos estén
solucionando la vida por no hacer lo que nos toca. Bien lo dijo el periodista
Raymundo Riva Palacio: no podemos escudarnos en la frase de Vicente Fox de “los
mexicanos en Estados Unidos hacen trabajos que ni los negros quieren hacer”. En
lugar de defender a los inmigrantes ilegales debemos hacer cambios sustanciales
en nuestro sistema económico que es lo que los ha orillado a quebrantar la ley
de otro país.
También hay que ver lo
que hacen nuestros compatriotas del otro lado de la frontera. Tuve la
oportunidad el año pasado de estar en la región del Medio Oeste de Estados
Unidos y ver los contenidos televisivos de Univisión y Telemundo, y la verdad
parecen más contenidos de Televisa que tanto han criticado los chairos. Telenovelas
estúpidas, narcoseries y programas de muy mal gusto es lo general en ambas
televisoras, y no lo nieguen, saben muy bien que estoy diciendo la verdad. Además,
la música que escucha la mayoría es de pésimo gusto: narcocorridos, canciones
que exaltan el machismo y denigran a la mujer y otras perversiones de un modo
aun peor. Además de todo, la comunidad latina es la que menos ha avanzado en décadas,
ya que es la comunidad con menos graduados universitarios en toda la Unión Americana.
La mayoría de los latinos que llegan allá no son los mejores, y la mayoría no
pasa de labores serviles (lo que ni los negros quieren hacer) para buscar algo
más. También hay que considerar que buena parte de las pandillas están
integradas por jóvenes latinos, el ejemplo más claro es la Mara Salvatrucha,
que tiene azolada a varias ciudades de Estados Unidos, en especial al sur de
California. Además la inmigración ilegal ha causado el abaratamiento de la mano
de obra allá. No es de extrañar que los estadounidenses no nos quieran allá.
Con esto no pretendo
ofender a nadie, solo intento hacer un ejercicio de autocrítica hacia nuestros países
latinoamericanos en los que nada hemos hecho por detener la inmigración ilegal
y dar por hecho que las remesas siempre servirán para tapar nuestro fracaso. Debemos
entender que la vía fácil a la larga trae consecuencias negativas, y la inmigración
ilegal era taparle el ojo al macho de nuestro fracaso. Comprendo que nos
esperan tiempos muy difíciles, pero de nosotros depende cambiar la situación. En
la próxima entrada, una crítica a la administración y Obama y las causas del
fracaso de Hillary Clinton.
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