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lunes, 7 de noviembre de 2016

Economía a la mexicana

En esta ocasión quisiera volver a tomar el tema de la economía. Esto es debido a que es tan importante que la gente de los países puede quitar gobiernos si su situación económica es precaria. Ahora bien, nuestro sistema económico disfuncional, producto, contrario a lo que la mayoría pudiera pensar, de políticas proteccionistas y nada neoliberales que lejos de garantizar un desarrollo humano sostenido lo anula. También han hecho mucho daño los paliativos que las autoridades utilizan supuestamente para reducir los índices de pobreza, que en la realidad solo contribuyen a mantenerlos e incluso a aumentarlos. En realidad no creo que los acuerdos comerciales hayan tenido un efecto nocivo en la economía, más bien creo que una serie de factores internos son los responsables del estado actual de las cosas, todos resultados de políticas económicas erróneas que los gobernantes han impuesto a lo largo de las décadas, todo para dar la impresión de aparentar desarrollo y tapar corruptelas.
Y es que la mayoría de las políticas del país a lo largo del siglo pasado fueron pensadas para mantener el control de la población, no para garantizar mejores condiciones de vida. Así tenemos que la creación de sindicatos, la reforma agraria o la nacionalización de empresas no han resultado benéficas para la mayoría. Por ejemplo, la Expropiación Petrolera: en el fondo solo nos trajo una dependencia desproporcionada del petróleo y una indisciplina fiscal, y es la causa de nuestro deterioro económico actual. La Reforma Agraria es otro tópico que ha resultado ser un fracaso, ya que la mayoría de los campesinos están sumidos en la miseria y no hizo en al campo mexicano más productivo, sino al contrario. En ambos casos se supone que íbamos a alcanzar la soberanía tanto alimentaria como energética, sin embargo, con la importación de alimentos y combustibles queda claro que no es así. La dependencia del exterior debería ponernos a pensar si en realidad el modelo propuesto tanto para el campo como para la explotación petrolífera es correcto o requieren cambios en algunos aspectos.
Por otro lado, hay que ver que la mayoría de los grandes empresarios mexicanos obtuvieron sus empresas al amparo del poder público, no gracias a su capacidad de innovación. Ricardo Salinas Pliego, Carlos Slim y Emilio Azcárraga Jean, entre otros, se han valido de contactos con los gobernantes en turno para mantener monopolios onerosos con costos para los mexicanos excesivos por ciertos productos o servicios. Monopolios gubernamentales como Pemex o la CFE también tienen efectos sobre los precios de los productos y servicios de estas empresas. En otras palabras, los monopolios se deben combatir y esto incluye a las empresas que son propiedad del gobierno, de lo contrario alguna avance en esta materia sería nulo. Además, esto va en contra de lo propuesto inicialmente por los constituyentes de 1917, que se morirían al ver como se han tergiversado sus palabras.
Ahora bien, en otra cosa en la que ha fallado el gobierno es en reducir nuestra dependencia hacia el estado. Los programas sociales están encaminados en obtener más votos manteniendo a los beneficiarios en la pobreza, no les ayuda en realidad para salir de una vez por todas de ese flagelo. Y esto es algo común en todos los partidos políticos, pero los de izquierda se vuelan la barda con este tipo de ayudas hacia los que menos tienen. Todo esto es muy triste, pues todo lo que han hecho los gobiernos es dilapidar recursos de manera desproporcionada que a la postre lo único que hace es aumentar la pobreza de manera desproporcionada. Para mí es demasiado incongruente que la clase política, que siempre habla de los pobres y tal parece que eso mueve la conciencia de una clase media manipulable, ya que la mayoría de las políticas a “favor” de las clases menos pudientes funcionan para lo que dicen que están diseñadas, sin embargo el electorado nunca reconsidera que es necesario cambiar de estrategia, en especial con la poca movilidad social que hay en el país.

En términos simples: las políticas económicas tendientes al populismo están condenadas al fracaso desde un principio. Las altas cargas impositivas desincentivan la inversión de nuevos agentes productivos. Este tipo de políticas son tan buenas con los pobres que los multiplican de manera exorbitante, bata con ver a Venezuela. Por último, hay que recordar un viejo proverbio chino: “Si le das un pescado a una persona la alimentaras por un día, pero si le enseñas a pescar la alimentaras toda su vida”, sin embargo, no genera los votos tan necesitados por la clase política miope y corrupta.   

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