En esta ocasión quisiera
volver a tomar el tema de la economía. Esto es debido a que es tan importante
que la gente de los países puede quitar gobiernos si su situación económica es
precaria. Ahora bien, nuestro sistema económico disfuncional, producto,
contrario a lo que la mayoría pudiera pensar, de políticas proteccionistas y
nada neoliberales que lejos de garantizar un desarrollo humano sostenido lo
anula. También han hecho mucho daño los paliativos que las autoridades utilizan
supuestamente para reducir los índices de pobreza, que en la realidad solo
contribuyen a mantenerlos e incluso a aumentarlos. En realidad no creo que los
acuerdos comerciales hayan tenido un efecto nocivo en la economía, más bien
creo que una serie de factores internos son los responsables del estado actual
de las cosas, todos resultados de políticas económicas erróneas que los
gobernantes han impuesto a lo largo de las décadas, todo para dar la impresión de
aparentar desarrollo y tapar corruptelas.
Y es que la mayoría de
las políticas del país a lo largo del siglo pasado fueron pensadas para
mantener el control de la población, no para garantizar mejores condiciones de
vida. Así tenemos que la creación de sindicatos, la reforma agraria o la nacionalización
de empresas no han resultado benéficas para la mayoría. Por ejemplo, la
Expropiación Petrolera: en el fondo solo nos trajo una dependencia
desproporcionada del petróleo y una indisciplina fiscal, y es la causa de
nuestro deterioro económico actual. La Reforma Agraria es otro tópico que ha
resultado ser un fracaso, ya que la mayoría de los campesinos están sumidos en
la miseria y no hizo en al campo mexicano más productivo, sino al contrario. En
ambos casos se supone que íbamos a alcanzar la soberanía tanto alimentaria como
energética, sin embargo, con la importación de alimentos y combustibles queda
claro que no es así. La dependencia del exterior debería ponernos a pensar si
en realidad el modelo propuesto tanto para el campo como para la explotación petrolífera
es correcto o requieren cambios en algunos aspectos.
Por otro lado, hay que
ver que la mayoría de los grandes empresarios mexicanos obtuvieron sus empresas
al amparo del poder público, no gracias a su capacidad de innovación. Ricardo Salinas
Pliego, Carlos Slim y Emilio Azcárraga Jean, entre otros, se han valido de
contactos con los gobernantes en turno para mantener monopolios onerosos con
costos para los mexicanos excesivos por ciertos productos o servicios. Monopolios
gubernamentales como Pemex o la CFE también tienen efectos sobre los precios de
los productos y servicios de estas empresas. En otras palabras, los monopolios
se deben combatir y esto incluye a las empresas que son propiedad del gobierno,
de lo contrario alguna avance en esta materia sería nulo. Además, esto va en
contra de lo propuesto inicialmente por los constituyentes de 1917, que se morirían
al ver como se han tergiversado sus palabras.
Ahora bien, en otra cosa
en la que ha fallado el gobierno es en reducir nuestra dependencia hacia el
estado. Los programas sociales están encaminados en obtener más votos
manteniendo a los beneficiarios en la pobreza, no les ayuda en realidad para
salir de una vez por todas de ese flagelo. Y esto es algo común en todos los
partidos políticos, pero los de izquierda se vuelan la barda con este tipo de
ayudas hacia los que menos tienen. Todo esto es muy triste, pues todo lo que
han hecho los gobiernos es dilapidar recursos de manera desproporcionada que a
la postre lo único que hace es aumentar la pobreza de manera desproporcionada. Para
mí es demasiado incongruente que la clase política, que siempre habla de los
pobres y tal parece que eso mueve la conciencia de una clase media manipulable,
ya que la mayoría de las políticas a “favor” de las clases menos pudientes
funcionan para lo que dicen que están diseñadas, sin embargo el electorado
nunca reconsidera que es necesario cambiar de estrategia, en especial con la
poca movilidad social que hay en el país.
En términos simples: las políticas
económicas tendientes al populismo están condenadas al fracaso desde un
principio. Las altas cargas impositivas desincentivan la inversión de nuevos
agentes productivos. Este tipo de políticas son tan buenas con los pobres que
los multiplican de manera exorbitante, bata con ver a Venezuela. Por último,
hay que recordar un viejo proverbio chino: “Si le das un pescado a una persona
la alimentaras por un día, pero si le enseñas a pescar la alimentaras toda su
vida”, sin embargo, no genera los votos tan necesitados por la clase política miope
y corrupta.
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