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domingo, 8 de octubre de 2017

El regreso de Echeverría y López Portillo

Hay un periodo de nuestra historia que muchos desconocen o del que ya no se acuerdan y es la Docena Trágica. También conocido como la “Década Perdida”, se refiere a los gobiernos de Luis Echeverría (1970-1976) y José López Portillo (1976-1982) y al desastre que fueron en materia económica y social. Es algo más reciente de lo que la mayoría cree, pues estoy hablando de quien gobernó este país en los ‘70 y principios de los ’80. El principal motivo para llevar a cabo estas políticas fue el fantasma de 1968 ya que a partir de entonces los mexicanos empezaron a desconfiar de los gobiernos emanados del PRI como nunca se había visto anteriormente. Entonces los gobiernos ya citados usaron el populismo para contentar a la población sin tener en cuenta las consecuencias en el mediano y largo plazo. Cuando la realidad nos alcanzó fue cuando ocurrió una de las crisis económicas más grandes de nuestra historia.
En primer lugar hay que poner sobre la mesa el odio que sentía Echeverría en contra de los empresarios y que se manifestó con la nacionalización masiva de empresas. Solo respetó las que tenían dueños que fueron serviles al gobierno. Hubo una orgia de créditos en la década de los ’70 debido a los altos precios del petróleo al inicio de dicho decenio. Los programas sociales incrementaron de manera exponencial y por consiguiente hubo un aumento brutal de la burocracia y del gasto público. En ese tiempo también se limitaron las importaciones a ciertos productos sin que esto significara una mejora en la economía nacional. Las empresas nacionalizadas cayeron en la ineficiencia, una sobrecarga en la plantilla laboral y no se sabe a ciencia cierta cuántas veces fueron rescatadas por las autoridades. El edificio se sostuvo mientras los precios del petróleo (el único recurso digno de exportación). Sin embargo, al final del sexenio de Echeverría se empezó a notar una inflación persistente, con lo que se empezó a poner en práctica un sistema de control de precios que llevaron a la escasez de productos como el azúcar, mientras que por la restricción a las importaciones hubo escasez de dentífrico y jabón de tocador debido a la imposibilidad de traer las materias primas. Se intentó impulsar al campo mediante créditos baratos, regalo de semillas, animales y maquinaria sin que esto mejorara la producción agrícola y ganadera.
Cuando López Portillo recibió el gobierno de manos de Echeverría en 1976 ya había señales de agotamiento por el modelo impuesto desde 1970. Y en lugar de corregir el rumbo, JOLOPO se decidió por continuar empujando al país por la barranca, más por las reservas petroleras que se descubrieron en el Golfo de México durante su mandato. Sin embargo, llegó el momento del despertar a la realidad, y el despertar fue bastante brusco, pues a principios de los ’80 hubo una caída en el precio del petróleo y la economía era tan dependiente de la venta del recurso natural que repercutió enormemente en las finanzas públicas. La inflación no se hizo esperar y el gobierno respondió aumentando el salario mínimo por encima de la esta lo que contribuyó a agravarla. En su último informe se anunció la nacionalización de la banca que en nada ayudó a paliar siquiera un poco la situación tan precaria. La devaluación no se hizo esperar y la fuga de capitales fue espectacular. El desempleo aumentó en forma considerable de la noche a la mañana y muchos mexicanos cayeron en la pobreza en un abrir y cerrar de ojos.

El dizque neoliberalismo contra el que lucha la izquierda mexicana moderna es producto de las políticas económicas que tanto defienden. Sin embargo, los gobiernos desde Miguel de la Madrid hasta el presente no han dejado en esencia dejado de aplicar dichas políticas. Sin embargo, los izquierdosos se empeñan en culpar de la crisis actual a los gobiernos mexicanos desde 1982. Tal vez sea porque durante la Docena Trágica era parte del partido que entonces ostentaba el poder y del que ahora reniegan pero en el fondo no han dejado de llevarse las ideas del partido al que muchos le deben carreras políticas. Además, los mexicanos modernos ven en Carlos Salinas de Gortari el principal responsable de la situación actual y esa afirmación no es del todo cierta. Para mí el desconocimiento de los eventos previos a 1982 puede ser nuestra ruina ya que la crisis actual no se puede explicar sin el estudio concienzudo de lo ocurrido en los ’70. Esto puede llevarnos a repetir ciclo funestos que creíamos haber superado hace mucho tiempo. El problema pienso yo es que las políticas de Echeverría y López Portillo se ven bien en teoría, pero llevadas a la práctica son desastrosas en el largo plazo. Sin embargo, las veces que he expuesto esto siento que hablo con la pared porque muchas personas singuen empecinadas en defender las causas de la crisis actual.  

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