A poco más de 48 horas de
la toma de protesta del magnate inmobiliario Donald Trump como presidente de
Estados Unidos tal parece que algunas personas todavía no tragan que este polémico
personaje este ahora al frente del gobierno de la primera potencia mundial. Y es
que tal como lo mencione en las entradas que escribí después de las elecciones
del 8 de noviembre, los progresistas son el grupo más extraño que he visto
jamás puesto que son los que más elogian los supuestos beneficios de la democracia
hasta que los resultados en las urnas son adversos a sus intereses. Basta con
ver las protestas que hubo luego de las elecciones en ciudades tales como San
Francisco, Los Ángeles, Seattle, Nueva York, Philadelphia y Chicago donde los
seguidores de Hillary Clinton se manifestaron en contra de los resultados
electorales. También se me hicieron bastante infantiles los intentos del portal
de internet change.org de intentar cambiar el voto del colegio electoral para
favorecer a la abanderada demócrata.
Los intentos del ahora ex
presidente Barack Obama por evitar la entrada de Trump a la presidencia fueron
bastante pueriles debido a que acusó al gobierno Ruso, presidido por Vladimir
Putin, de haber hackeado las computadoras donde se estaba realizando el conteo
de votos; esto lo considero una mentira burda elaborada por un personaje sin
talento político y carente de escrúpulos. Todo ese supuesto tinglado inventado
por Obama y Clinton me hace pensar que ellos ocultan algo que no quieren que
salga a la luz por algún motivo oscuro. Es evidente que Putin tiene más talento
político que la dupla Obama-Clinton y por eso no respondió a estas acusaciones
sin fundamento que fueron secundadas por medios de comunicación que consideraba
serios como los diarios “The New York Times” y “The Washington Post”, este
último fue en el que se publicaron los reportajes del escándalo Watergate que
le costó la presidencia a Richard Nixon en 1974. El día de la toma de protesta
de Trump hubo protestad de mujeres alrededor del mundo contra el magnate
inmobiliario en las que participaron personajes como la cantante Madonna. En realidad
me preguntó si estas marchas fueron convocadas por grupos afines a la otrora
candidata demócrata a la primera magistratura de Estados Unidos por órdenes de
ella y Obama al no aceptar el evento del 20 de enero en el que este último le
entregó el poder a Trump. Los progresistas usan este tipo de bobos útiles con
el objetivo de llevar esta agenda como promover el Islam aun cuando esta religión
es contraria al feminismo y al homosexualismo. Esto se nota en Europa con las
prohibiciones a los símbolos religiosos cristianos en templos y cementerios
para “no ofender a las minorías” musulmanas en el viejo continente. Por este
tipo de cuestiones son por las que digo que los progresistas son el grupo político
más contradictorio y en eso radica el odio hacía Donald Trump que se opone a
los dictados de estos grupos y de ahí que personajes como Ángela Merkel le
tengan tanto miedo a Trump. Y todo esto pasa en el viejo continente mientras el
Estado Islámico amenaza a Europa y otras partes del mundo mientras que en el
viejo continente y Estados Unidos pierden el tiempo en estupideces a pesar de
ya haber ocurrido atentados terroristas en dichos lugar en los que el EI se ha
proclamado la autoría de estos hechos.
El cuanto a la situación
de México y el resto de Latinoamérica hay ciertas cuestiones que debemos
aclarar. La primera de ellas es en relación al muro que Trump pretende
construir en la frontera sur de Estados Unidos y hacer que lo pague México. Una
buena respuesta sería que nosotros los mexicanos estamos dispuestos a pagar el
muro siempre y cuando también sirva para detener el flujo de armas desde
nuestro vecino del norte hasta nuestro país. También debemos reconsiderar el
rediseño de nuestra economía para evitar la migración de connacionales hacia
Estados Unidos y Canadá que es el principal motivo por el que Trump quiere
construir el muro en la frontera que tenemos en común ambos países. Tenemos que
considerar que nuestro territorio también es el paso obligado de muchos
migrantes hacia Estados Unidos y no es nuestra obligación dejarlos pasar ni del
gobierno norteamericano de dar las oportunidades que nuestros gobiernos se
niegan a generar. Las remesas que envían los migrantes de regresos a nuestros países
representan un fracaso mayúsculo en el terreno económico y político, siendo en
México la fuente de ingresos más importante después de la renta petrolera. Y la
verdad es que son tiempos difíciles pero también puede ser la oportunidad perfecta
para cambiar paradigmas con el propósito de ser mejores y dejar de depender de
las decisiones del gobierno de otro país para resolver nuestros problemas económicos
y sociales.
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