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lunes, 2 de enero de 2017

Gobierno irresponsable

Con el aumento de la gasolina (que generó una inconformidad bastante fuerte) es necesario resaltar nuevamente la irresponsabilidad del gobierno de Enrique Peña Nieto. El problema del aumento del precio de los combustibles pasa por agregar el Impuesto Especial a Productos y Servicios. Como sabrán mis lectores, yo fui uno de los mexicanos que apoyó la Reforma Energética, pero repruebo la Reforma Fiscal por irresponsable al cargarle la mano aún más a los contribuyentes cautivos e impedir la inserción al sistema fiscal de las personas que ahora están en la informalidad. Además hay que ver que el dinero de los contribuyentes se gasta en tonterías: arreglar las terribles deudas en varios estados, programas sociales con fines electorales y una larga lista. Además el ciudadano común no ve los beneficios de las altas tasas impositivas.
Desde hace algún tiempo ya había hablado acerca de los peligros de que un gobierno se haga cargo de nuestras vidas desde la cuna y hasta la tumba ya que todos los países que tienen un Estado de Bienestar donde se subsidia hasta la compra de un chicle terminan por reventar su economía. Y es que las naciones que optan por este sistema tienen cargas tributarias pesadísimas que terminan por destruir a la iniciativa privada y acaban con empleos. El problema de nosotros es que la mayoría de la población piensa que es obligación del Estado proveernos de vivienda, alimento, vestido, diversión y un largo etcétera. Esos son los llamados “derechos sociales” que convierten al gobierno en un Robín Hood, pero con la pérdida de trabajos y la desaceleración económica consiguientes los primeros en pasar a la guillotina son los que menos tienen. Además ningún país sobre la tierra se ha desarrollado ni sacado a la gente de la pobreza mediante asistencialismos. El político que promete un montón de gratis y que no van a aumentar los impuestos es un mentiroso sin escrúpulos, peor que Peña Nieto me temo.
El otro punto tiene que ver con las empresas paraestatales, aquellos por las que se desgarran las vestiduras la mayoría de los mexicanos. En su mayoría este tipo de empresas arroja pérdidas y más pérdidas, y mientras una empresa privada desaparece cuando quiebra, una paraestatal es rescatada con fondos públicos y con el tiempo esto se vuelve insostenible. Este fue el camino seguido por Luis Echeverría y José López Portillo durante lo que los economistas llaman “La Docena Trágica”, periodo caracterizado por la nacionalización de empresas y bancos y un despilfarro mayúsculo que duró doce años, en los sexenios de los presidentes mencionados (1970-1976 y 1976-1982, respectivamente). Tan severa fue la crisis económica en 34 años no hemos logrado salir de ella. Y como lo dije antes, Enrique Peña Nieto no ha sabido estar a la altura del desafío, pero eso no es lo que me preocupa (ya me lo imaginaba) sino lo que dicen los opositores. Sí, estoy hablando de Andrés Manuel López Obrador y la copia del PRI que creo como partido político, y lo que propone es lo mismo que hicieron Echeverría y López Portillo y vean en donde estamos. Bien dicen que solo nos vamos por lo que queremos oír. Pero si piensan que el subsidio a los combustibles no cuesta, háganlo de nuevo, eso tiene una carga fiscal enorme, pues es muy fácil ser generoso con el dinero de otros.

En el manejo de la economía los gobiernos de los últimos 47 años dejan mucho que desear. Echeverría pensó que beneficiaba al país al nacionalizar empresas, López Portillo quería hacer todo con el petróleo, Salinas privatizó empresas sin un plan antimonopólico y Fox y Calderón pensaron que la alternancia era más que suficiente. Y ahora, me temo que ni el partido de gobierno ni los opositores dan soluciones reales a problemas añejos. Y veo con decepción que la mayoría de mis compatriotas se va por la salida fácil pero por tomarla estamos donde estamos. Yo apoye la reforma energética al darme cuenta de que la expropiación petrolera era una treta para justificar un régimen ineficiente y corrupto y además porque en cerca de 80 años de este hecho histórico uno se da cuenta lo poco que han cambiado las cosas en el país. Y también pienso que era un error tener que sangrar a una sola empresa para que el gobierno continuara con su marcha. Pemex aportaba hasta hace poco tiempo el 30% del presupuesto federal y era la principal fuente de entrada de divisas y esto se mantuvo por décadas y la cruda realidad nos alcanzó. Queda claro que este gasolinazo es parte de la liberación del precio de las gasolinas y ahora lo que necesitamos con urgencia es competencia en el sector y una verdadera reforma fiscal que logre detonar el crecimiento del país. Pero por sobre todas las cosas, debemos dejar de esperar que papa gobierno nos dé todo.   

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