Con el aumento de la
gasolina (que generó una inconformidad bastante fuerte) es necesario resaltar
nuevamente la irresponsabilidad del gobierno de Enrique Peña Nieto. El problema
del aumento del precio de los combustibles pasa por agregar el Impuesto Especial
a Productos y Servicios. Como sabrán mis lectores, yo fui uno de los mexicanos
que apoyó la Reforma Energética, pero repruebo la Reforma Fiscal por
irresponsable al cargarle la mano aún más a los contribuyentes cautivos e
impedir la inserción al sistema fiscal de las personas que ahora están en la
informalidad. Además hay que ver que el dinero de los contribuyentes se gasta
en tonterías: arreglar las terribles deudas en varios estados, programas
sociales con fines electorales y una larga lista. Además el ciudadano común no
ve los beneficios de las altas tasas impositivas.
Desde hace algún tiempo
ya había hablado acerca de los peligros de que un gobierno se haga cargo de
nuestras vidas desde la cuna y hasta la tumba ya que todos los países que
tienen un Estado de Bienestar donde se subsidia hasta la compra de un chicle
terminan por reventar su economía. Y es que las naciones que optan por este
sistema tienen cargas tributarias pesadísimas que terminan por destruir a la
iniciativa privada y acaban con empleos. El problema de nosotros es que la mayoría
de la población piensa que es obligación del Estado proveernos de vivienda,
alimento, vestido, diversión y un largo etcétera. Esos son los llamados “derechos
sociales” que convierten al gobierno en un Robín Hood, pero con la pérdida de
trabajos y la desaceleración económica consiguientes los primeros en pasar a la
guillotina son los que menos tienen. Además ningún país sobre la tierra se ha
desarrollado ni sacado a la gente de la pobreza mediante asistencialismos. El político
que promete un montón de gratis y que no van a aumentar los impuestos es un
mentiroso sin escrúpulos, peor que Peña Nieto me temo.
El otro punto tiene que
ver con las empresas paraestatales, aquellos por las que se desgarran las
vestiduras la mayoría de los mexicanos. En su mayoría este tipo de empresas
arroja pérdidas y más pérdidas, y mientras una empresa privada desaparece
cuando quiebra, una paraestatal es rescatada con fondos públicos y con el
tiempo esto se vuelve insostenible. Este fue el camino seguido por Luis
Echeverría y José López Portillo durante lo que los economistas llaman “La
Docena Trágica”, periodo caracterizado por la nacionalización de empresas y
bancos y un despilfarro mayúsculo que duró doce años, en los sexenios de los
presidentes mencionados (1970-1976 y 1976-1982, respectivamente). Tan severa
fue la crisis económica en 34 años no hemos logrado salir de ella. Y como lo
dije antes, Enrique Peña Nieto no ha sabido estar a la altura del desafío, pero
eso no es lo que me preocupa (ya me lo imaginaba) sino lo que dicen los
opositores. Sí, estoy hablando de Andrés Manuel López Obrador y la copia del
PRI que creo como partido político, y lo que propone es lo mismo que hicieron
Echeverría y López Portillo y vean en donde estamos. Bien dicen que solo nos
vamos por lo que queremos oír. Pero si piensan que el subsidio a los
combustibles no cuesta, háganlo de nuevo, eso tiene una carga fiscal enorme, pues
es muy fácil ser generoso con el dinero de otros.
En el manejo de la economía
los gobiernos de los últimos 47 años dejan mucho que desear. Echeverría pensó
que beneficiaba al país al nacionalizar empresas, López Portillo quería hacer
todo con el petróleo, Salinas privatizó empresas sin un plan antimonopólico y
Fox y Calderón pensaron que la alternancia era más que suficiente. Y ahora, me
temo que ni el partido de gobierno ni los opositores dan soluciones reales a
problemas añejos. Y veo con decepción que la mayoría de mis compatriotas se va
por la salida fácil pero por tomarla estamos donde estamos. Yo apoye la reforma
energética al darme cuenta de que la expropiación petrolera era una treta para
justificar un régimen ineficiente y corrupto y además porque en cerca de 80
años de este hecho histórico uno se da cuenta lo poco que han cambiado las
cosas en el país. Y también pienso que era un error tener que sangrar a una
sola empresa para que el gobierno continuara con su marcha. Pemex aportaba
hasta hace poco tiempo el 30% del presupuesto federal y era la principal fuente
de entrada de divisas y esto se mantuvo por décadas y la cruda realidad nos
alcanzó. Queda claro que este gasolinazo es parte de la liberación del precio
de las gasolinas y ahora lo que necesitamos con urgencia es competencia en el
sector y una verdadera reforma fiscal que logre detonar el crecimiento del país.
Pero por sobre todas las cosas, debemos dejar de esperar que papa gobierno nos
dé todo.
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