Con la llegada de Donald
Trump a la presidencia de Estados Unidos y con sus reiteradas amenazas de
construir un muro en la frontera junto con la de cobrar un impuesto del 35% a
las empresas que inviertan en nuestro país queda muy claro que nos queda un
camino muy largo por recorrer. Nuestro principal problema es que en este país es
disfuncional, desde las bases sociales y hasta las altas esferas
gubernamentales. Esto es el producto de grandes contradicciones: nuestra educación
está hecha para alabar los logros de los liberales mientras nos enseña que el
estado debe ser el máximo proveedor de todo (una abierta contradicción), muchos
piensan que las leyes y las normas de convivencia fueron hechas para tercero
pero no para uno mismo y el estado habla de competencia económica mientras
protege a taxistas de plataformas como Uber. Y la verdad es que estas
contradicciones nos tienen contra las cuerdas.
El principal problema del
que se habla en nuestro país es la corrupción endémica que padecemos desde hace
mucho tiempo y tal parece que no tiene solución. Y en las campañas políticas es
el pan nuestro de cada día las promesas del combate a la corrupción y en la
realidad no pasa nada de nada. Y es que este es un problema tan complejo que no
me queda muy claro cómo resolverlo cuando a nadie le interesa y la participación
de todos es esencial para resolver este flagelo. La clase política nos promete
que “ahora sí se va a combatir la corrupción de frente” y crean organismos autónomos
que a la hora de la hora sirven para maldita la cosa. En los tiempos modernos
los gobernadores están endeudando los estados de manera escandalosa y los
partidos políticos cada vez están más alejados de los problemas de la gente. Además
tenemos a la corrupción cotidiana como es el caso del automovilista que soborna
al agente de tránsito para evitar una multa o el caso del nepotismo en el mundo
laboral son males endémicos en nuestra sociedad.
En segundo lugar tenemos
los errores en materia económica que nos han acompañado desde el principio. Este
problema se ha dado principalmente por empresarios que han hecho su fortuna al
amparo del poder público y las empresas paraestatales, monopolios en ambos
casos, que impiden la entrada de competencia a diversos sectores productivos,
siendo esta situación la principal causa de que tengamos productos y servicios
caros y de mala calidad en comparación a otros países. En el caso del monopolio
petrolero del que muchos se sienten orgullosos y hasta hay gente que se
desgarra la camisa es la causa principal de que el precio de los combustibles
sea alto y su calidad ínfima nuevamente en comparación a otros países. Además de
todo debemos hacer una verdadera reforma fiscal con impuestos pequeños e
incentivos que ayuden a la colocación de negocios y ayuden a la generación de
empleos. Para hacer esto se necesita reducir el gasto público reduciendo
programas sociales inútiles y burocracia inflada de organismos gubernamentales
que realmente solo sirven para ahogar la actividad económica, generar corrupción
y comprimen el gasto público generando una enorme presión fiscal.
Y por último tenemos que
cambiar la mentalidad pues en parte también eso nos tiene contra las cuerdas. El
mexicano promedio no es de espíritu competitivo y basta con ver algunos
eventos, siendo el caso de los taxistas contra Uber el caso más sonado en la
actualidad. Esto encaja muy bien con la típica frase de “parecen verduleras en
día de venta” que hace alusión a las peleas de estas vendedoras por una esquina
debido a que se acusan mutuamente de robarse la clientela. Otro problema que
forma parte de nuestra mentalidad es la idea de que el gobierno debe ser el máximo
proveedor de la cuna a la tumba siendo los más jóvenes los principales
promotores de dichas ideas cuando se supone que deberían estar en contra de
ellas por ser promovidas por el odiado PRI. Es este el resultado de la educación
y los mitos que han dado lugar al México moderno a pesar de que este es
horrible. Por otro lado hay que agregar que muchos mexicanos es un sueño poder
trabajar en el gobierno debido a que se argumenta que “ahí está el dinero” y
hay que recordar algo que dijo un político apodado “el Tlacuache”: “vivir fuera
de presupuesto es vivir en el error”. Esto se ha traducido en los políticos que
saquean las arcas públicas, el nepotismo entre los miembros de un sindicato y
en el mismo seno la venta y herencia de plazas públicas. Todo esto son asuntos
que hay que dejar en el pasado para poder sortear nuestros problemas con mayor
margen de maniobra ahora que Estados Unidos y Canadá nos quieren dar las
espalda, claro que no será fácil y requiere un giro completa en políticas públicas
y nuestra mentalidad.
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