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viernes, 13 de enero de 2017

Defensores del statu quo

“Statu quo” es una expresión proveniente del latín y significa “en el estado en que” refiriéndose al estado de las cosas en algún momento determinado. Esta expresión es muy usada por intelectuales de ambos lados del espectro ideológico para describir la realidad actual que es horrenda. En nuestra realidad hay una corrupción rampante, un sistema educativo que no es capaz de formar mejores ciudadanos, una clase política alejada de nuestros problemas, una crisis económica, política y social y para aderezar una polarización de la sociedad. En resumen: la receta perfecta para el desastre y después de este lo que viene podría no gustarnos. Y todo esto ha pasado porque no hemos superado muchos traumas de nuestro pasado como país y tampoco hay memoria histórica de los eventos que han venido sucediendo desde hace casi dos siglos y sobre todo en el siglo XX a pesar de que todavía hay generaciones que vivieron esos hechos.
Lo vuelvo a decir y lo sostengo al afirmar que nuestra realidad actual es el resultado de fallas que llevan acumulándose desde la independencia y temo decir que no es la primera vez que hacen crisis. La rebelión de Santa Anna, la Guerra de Reforma, la Intervención Francesa, el Plan de Tuxtepec, la Revolución Mexicana y la Guerra Cristera son los ejemplos más claros de las veces que la acumulación de corrupción y traiciones de mucha gente en busca del poder han causado implosión nacional. En todos los conflictos citados (menos el plan de Tuxtepec) fueron para beneficio de las elites y casi siempre en desgracia del pueblo. A pesar de todo muchos de los participantes hacían que el pueblo se matara entre sí y como recompensa siempre recibimos una patada. Y en realidad la historia del México independiente se podría resumir en muchos conflictos entre la clase política. En realidad los líderes siempre se han jactado de que solo sus ideas y metodología son la panacea y la salvación nacional y por algún motivo nunca es así.
El México moderno es producto del penúltimo conflicto armado: la Revolución Mexicana. Este conflicto, como todos los que cite, fue una serie de luchas entre diversas facciones, para variar, por el poder. Y la sección vencedora fue la integrada por Álvaro Obregón, Plutarco Elías Calles y Adolfo de la Huerta. Los gobiernos de Obregón y Calles se caracterizaron por corrupción y faltas constitucionales. El PRI tan odiado tuvo tres padres, dos de los cuales acabo de mencionar y del tercero hablare en un momento. Álvaro Obregón y Luis Napoleón Morones fueron los padres del sindicalismo mexicano así que imagínense la clase de gente que eran los dos. Obregón fue una de las primeras víctimas de este monstruo que obtuvo privilegios como la cláusula de exclusión (que impedía la contratación de gente ajena al sindicato y removía de su trabajo a los expulsados del mismo) y los líderes obtuvieron acceso a cargos públicos, la posibilidad de eternizarse como líder de un gremio y enriquecerse escandalosamente a costillas de los trabajadores. Plutarco Elías Calles fundó el partido propiamente dicho y después de asesinar a Obregón y dejar la presidencia gobernó el país por teléfono hasta que Lázaro Cárdenas lo echo del país. Cárdenas es el tercer padre del PRI al crear los mecanismos para atar a la sociedad al poder presidencial al crear centrales campesinas de la mano de la Reforma Agraria, el adoctrinamiento de la sociedad a través de la historia oficial e impulsó el fraude electoral contra el candidato opositor Juan Andrew Almazán.

En la actualidad, aunque el PRI está de regreso, me temo que es otro partido el defensor de los principios citados que encumbraron al tricolor al poder por 7 décadas. Por supuesto que me refiero a MORENA y en los párrafos anteriores cite el fundamento histórico para hacer esta afirmación. López Obrador al hacer alianza con el Sindicato Mexicano de Electricistas y la CNTE me recuerda la alianza de Obregón y Morones para obtener el apoyo de los líderes obreros a cambio de favores espurios. Además al nombrar él a los dirigentes estatales de MORENA, siendo ejemplos claros los de sus hijos en el Estado de México y Tlaxcala, hace lo mismo que Calles cuando gobernaba por teléfono. Y al buscar el apoyo de organizaciones sociales me recuerda a Cárdenas y sus controles sociales. Periodistas como John Ackerman e historiadores como Lorenzo Meyer apoyan estas prácticas y le dan la razón a Enrique Krauze, al que han vapuleado hasta el cansancio, al decir que ellos son los conservadores del statu quo. Nunca me voy a cansar de decir que López Obrador es un peligro para México y estoy intentado demostrar con bases históricas mis afirmaciones. Enrique Krauze documentó todo esto en sus obras “Biografía del Poder” y “La presidencia imperial”, esta última conocida por algunos como la “Crónica de la Corrupción Nacional”. Así que esto se los dejo a reflexión para dentro de año y medio y deseo que no echen en saco roto mis advertencias.   

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