En este día entregaron la constancia de mayoría a Alfredo del Mazo por la victoria obtenida en el Estado de México en los comicios de junio pasado. Fueron comicios demasiado sucios sin lugar a dudas, no solo por lo hecho por el abanderado del PRI, sino también lo hecho por los demás aspirantes, siendo la de MORENA la segunda mayor pecadora en toda la jornada electoral. Aunque es verdad que los gobiernos estatales del Estado de México no se han caracterizado por ser los mejores me temo que las alternativas para relevar al partido del poder no eran precisamente las mejores y por el contrario, me pregunto sinceramente que pasaría si se anulan las elecciones. La verdad es que temo que los cambios no serían para bien, puesto que todos los candidatos (salvo Juan Zepeda) tuvieron algún señalamiento por presuntos actos de corrupción.
El PRI es el partido que tiene el poder en el Estado de México desde hace prácticamente un siglo, pero eso no es lo peor. En la entidad me temo que ha gobernado la misma familia prácticamente desde que el fundador del llamado Grupo Atlacomulco, Isidro Fabela, llamado así de donde es originario este personaje. Desde el todos los gobernadores han sido el hijo o el sobrino de sus antecesores. Con estos antecedentes uno puede deducir que todos los actos de corrupción en la familia tipo los Corleone o los Borgia y temo decir que es difícil romper con todos estos esquemas, aunque no imposible. Cabe mencionar que el Partido Revolucionario Institucional se dice heredero del Partido Liberal y de la Reforma, mismos que vencieron al Segundo Imperio y el hecho de que tenga dentro de sus filas a militantes que se comportan como la realeza en un solo estado, cosa que no se ha visto en otros estado de manera tan marcada (salvo por los Cárdenas en Michoacán o Gonzalo N. Santos en San Luis Potosí, aunque no a la escala que los mexiquenses), aunque no es exclusivo del este lugar del planeta.
Por otro lado, las últimas tres administraciones del tricolor han ido de mal en peor, problema iniciado desde la administración de Arturo Montiel Rojas (1999-2005). Este individuo fue señalado por presuntos actos de corrupción en 2006, cuando intentaba ser candidato a la presidencia por su partido. Entre las cosas de las que acusan a Montiel fue de comprarse un castillo en Europa con dinero que supuestamente sustrajo del erario público. El gobierno siguiente, el de Enrique Peña Nieto (2005-2011) fue aún más controvertido por el aumento en el número de feminicidios en la entidad, el estar más ocupado en preparar su campaña presidencial (el matrimonio con Angélica Rivera iba por ese sentido), la creciente inseguridad, el adjudicamiento de contratos públicos a ciertos empresarios y la persistente pobreza en la que está sumida la mitad de la población del estado. Temo decir que todo esto fue heredado al actual gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila y que prácticamente quiere seguir los pasos de su antecesor y subir a la amada silla y no ha hecho algo para revertir la precaria situación del estado. Con estos antecedentes me temo que no es de extrañar que se quisiera la alternancia al precio que sea y sin importar las consecuencias.
En cuanto a MORENA me temo que como alternancia posible dejo mucho que desear en la campaña pasada. En primer lugar postularon a una persona gris, mediocre y escasa cultura como es el caso de Delfina Gómez. La pobre no sabe ni hablar, los otros candidatos la hacían pedazos en los debates donde ni siquiera se pudo defender de las acusaciones que le hacían sus contrincantes. Y de esos señalamientos yo destacaría los descuentos del 10% de los sueldos de los trabajadores del ayuntamiento de Texcoco, del que ella fue alcaldesa y que no le pudo refutar a Josefina Vázquez Mota en su cara. Además, según varios medios de comunicación López Obrador hablo más en los mítines que la abanderada de su partido con lo que he llegado a la conclusión de que el dueño de MORENA usaría a Delfina como su títere al interior de gobierno del Estado de México. Quizá el Peje tenía el propósito de usar al mayor electorado del país para usarlo como plataforma en su ya larguísima campaña por la presidencia. Además me temo que esto es algo perverso tomado del PRI en su apogeo cuando el poder central decidía quien era el gobernador de cada estado y los quitaba a capricho del presidente en turno. Así que es por esto que afirmo que López Obrador representa en una persona la falta de memoria histórica de la mayoría de los mexicanos. Por eso digo que vivimos tiempos turbulentos puesto que las nuevas generaciones tienen acceso a una cantidad descomunal de información, incluida la del pasado de nuestro país y cuyo desconocimiento nos condena a repetir los mismos errores una y otra vez.
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