Tal
parece que tanto Hillary Clinton como Barack Obama no han terminado de aceptar
los resultados de los comicios del pasado 8 de noviembre. Y no son los únicos,
pues la elite progresista de Estados Unidos no puede aceptar el hecho de que
los resultados de las urnas no siempre favorecen lo que queremos, y cuando es
así comienzan a desdeñar la democracia. Y es que este fenómeno en el que
pareciera que las encuestadoras no tienen razón es algo que ha venido
ocurriendo todo este año alrededor del globo: el Brexit, el no a la paz
colombiano, la victoria de Donald Trump y ahora el no de los italianos a
suprimir una cámara parlamentaria, a pesar de que las encuestas mostraban la
victoria de lo contrario. En Estados Unidos no es la excepción, pues el mandato
de Obama ha distado de ser ejemplar, más bien todo lo contrario, pero es nunca
lo va a reconocer.
Las
primeras señales de que las cosas no fueron aceptadas por la ex primera dama
fue la petición del portal change.org en el que se pide al colegio electoral
cambiar su intención de voto hacia la abanderada demócrata al “considerar que
está más capacitada para el cargo”. La segunda es la amenaza de los habitantes
de California de salirse de la unión americana al no querer aceptar al magnate
inmobiliario como futuro presidente. El tercero fue el recuento de votos que
solicitó la señora Clinton en Wisconsin en el que le salió el tiro por la
culata porque en lugar de ganar votos perdió miles. Y ahora, en las declaraciones
de la CIA, dijeron algo que raya en lo estúpido y que puede tener repercusiones
políticas muy importantes al decir que el gobierno de Rusia manipuló los
comicios en favor de Donald Trump están aceptando que HAN DEJADO DE SER POTENCIA MUNDIAL Y SE HAN CONVERTIDO EN UNA REPÚBLICA
BANANERA EN LA QUE INTERVIENEN GOBIERNOS EXTRANJEROS. Obama es un
inconsciente al aceptar estas declaraciones, pues pueden provocar un conflicto diplomático
de consecuencias impredecibles con Putin.
¿A
qué viene todo lo anterior? Pues a que primero elogian a la democracia, y ahora
está muy de moda someter los asuntos de interés público a voto popular con la intención
de que la gente vote por lo que es correcto. Pero últimamente han ganado en los
comicios lo que se considera “incorrecto” políticamente hablando y esto ha
generado malestar entre los progresistas. En Estados Unidos esto no ha sido la excepción,
ya que el gobierno de Barack Obama ha sido un desastre tras otro y este es el
costo de su gobierno. Obama y Clinton no han entendido que esta administración demócrata
está reprobada en todos sentidos y por eso no aceptan la derrota. Yo estoy muy
seguro de que esas declaraciones de la CIA son un invento de Obama en un
intento por evitar la entrada de Donald Trump a la presidencia del Coloso del
Norte, tal pareciera que ocultan algo que en este momento me es imposible de
describir. Lo que sí les puedo decir es que Barack Obama y Hillary Clinton
están tomando una actitud poco democrática antes esta derrota. Change.org y los
grupos que protestaron en grandes ciudades norteamericanas dicen defender la
democracia, pero tal parece que únicamente cuando triunfan sus designios. Estamos
en problemas entonces porque las personas que dicen defender la democracia la
pisotean cuando no son triunfadores.
Desde
luego que desde hace algún tiempo se habla de la decadencia de Estados Unidos
como potencia, creo que esto es la confirmación de estas afirmaciones. Los errores
cometidos desde el gobierno de Bill Clinton hasta Obama han tenido
repercusiones negativas tanto en materia económica como social. Claro que Trump
ganó en parte por capitalizar ese descontento entre los norteamericanos. Claro,
no me gusta que digan cosas que no somos, pero detrás del discurso de Trump hay
una verdad que los mexicanos nos negamos a aceptar: ningún país de la Tierra
tiene la obligación de dar las oportunidades que otro no ha querido crear. Esto
no es aceptado por muchos en ambos lados de la frontera y consideran que el
discurso de Trump es racista abiertamente. Sin embargo, nadie dice que Obama es
el presidente que más inmigrantes ilegales ha lanzado en la historia
norteamericana; que Bill Clinton fue el primero que solicitó la revisión del
TLCAN, comenzó la construcción de un muro en la frontera y que canceló todas
las visas para obligarnos a tener que renovarlas cada 10 años (antes la visa
americana era de por vida) y que Obama remató esto último al hacerlo mediante
dos citas (así es más fácil rechazar solicitantes); y mucho menos que Ronald Reagan,
republicano, fue el que dio amnistía para los ilegales en 1986. También se nos
olvida que el TLCAN fue firmado por un republicano, por lo que me doy cuenta de
cuál partido norteamericano tenemos mejores relaciones, y me temo que no es el
partido del burro, sino con el del elefante. Esto es un tema para reflexionarse
durante un rato, incluyendo la tercermundización de Estados Unidos, algo
lamentable. Creo que esta es la primera entrada que merece traducirse al inglés
para que los norteamericanos se enteren de algo que no les va a gustar.
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