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jueves, 29 de diciembre de 2016

Memoria histórica

La realidad compleja que vivimos los mexicanos desde la declaración de la independencia hace casi 200 años es un tema que han tratado de dilucidar en las últimas tres décadas. Autores tales como Friederich Katz, Enrique Krauze, Paco Ignacio Taibo, Lorenzo Meyer, y, en años recientes, Francisco Martín Moreno y Armando Fuentes Aguirre “Catón” han publicado sus obras con diferentes puntos de vista. Los historiadores anteriormente mencionados han sido reconocidos en México y en el extranjero, aunque hay que aclarar que México no es un país de lectores. Esto es un fenómeno que se reproduce en todas las generaciones y creo que en parte es la causa de nuestra ruina actual. Bien dicen no pocas personas que en México no hay memoria histórica, pues tal parece que no hemos aprendido de nuestros errores. Bien dice un dicho que los libros de historia son escritos por los vencedores y como lo dice “Catón”: hay esa otra historia, la de los vencedores, que en apariencia es la de los villanos que no por no merece ser contada.
Y es que escribo estas líneas criticando a los opositores al gobierno de Enrique Peña Nieto que al igual que su partido lo hizo por tantas décadas y defienden la historia oficial que únicamente para justificar un régimen corrupto y autoritario, el mismo que dicen criticar. La oposición representada por MORENA es heredera del PRI en sus peores épocas, es decir, del periodo comprendido entre 1929 y 1994. Y lo he dicho en este espacio en diversas ocasiones: basta con echare una mirada a lo hecho por el partido tricolor en los años mencionados y las acciones del líder de MORENA en los últimos años, en especial las alianzas con sindicatos espurios y la negativa de hacer cambios sustanciales en el sistema económico basado en amiguismos, nepotismo, corrupción y asistencialismos que no llevan a ninguna parte. Y es que la mayoría piensa que el gobierno debe proveer todo desde que nacemos y hasta que morimos pero la mayoría ignora que el gobierno obtiene recursos de nuestros impuestos y estos son limitados.
Todo lo anterior ocurre en un país que apenas lee un libro al año y aún se siente con autoridad para criticar a un candidato presidencial por su falta de cultura, máxime cuando ese libro es “Crepúsculo” o “Los juegos del hambre”. El mexicano promedio piensa que Hidalgo es un héroe e Iturbide un ambicioso sin escrúpulos; que Maximiliano y los conservadores eran unos mochos retrogradas y Juárez y los demás liberales eran unos patriotas; o que Porfirio Díaz era un tirano y Madero un demócrata consumado que veía por el bienestar de los mexicanos. Pero nadie les dice que Hidalgo era un asesino a sangre fría, Juárez era un enfermo de poder y se cansó de venderles este país a los norteamericanos o que Madero ensangrentó al país porque era un iluso al que le “ordenaban los espíritus”. Como dijo Brozo hace algunos años: “En la historia de México hay héroes que no son héroes, gandallas que llegaron justo en el momento de la foto”. Y todo lo anterior es ignorado por la mayoría de los mexicanos que piensan que todo lo que ocurre en la actualidad es de unos años a la fecha.
Ahora bien, el estudio de la historia sirve para no repetir los mismos errores del pasado, sin embargo, los mexicanos estudiamos mitología de México. Aunque muchos de los mexicanos ni siquiera saben cuáles son las fechas importantes, solo les interesa el día de asueto para gastar dinero que no tienen en algún destino de playa. Ahora los mexicanos no se acuerdan de las corruptelas de Echeverría y López Portillo, por ejemplo, producto de la falta de lectura. La mayoría de los mexicanos no tienen los elementos para dar un juicio acerca de la realidad actual, muy compleja como para decir que los problemas son de ahora. La mayoría de las soluciones que he visto en internet como posibles soluciones a los aumentos de los combustibles (salvo por el IEPS) no tienen fundamento económico sólido y por lo mismo serian un desastre a largo plazo, pero la gente no entiende a pesar de que en el pasado se adoptaron medidas similares y vean en donde estamos. Créanme cuando les digo que el reparto agrario, la expropiación petrolera, los controles de precios, los asistencialismos y otras aberraciones históricas han sido fábricas de pobres durante generaciones y aun la mayoría se decanta por esas políticas. Además, como lo he dicho en ocasiones anteriores: la derecha defiende el México que no es; y la izquierda el México que no fue, además de otras aberraciones políticas y económicas. Insisto en que los mexicanos debemos conocer nuestro pasado para forjarnos un futuro mejor que la clase política nos ha negado hasta este momento. Aunque parece que estoy predicando en el desierto. Me gustaría ser optimista, pero me cuesta mucho trabajo.      


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