En 2012 yo sabía
que el sexenio de Enrique Peña Nieto iba a ser un desastre en muchos sentidos. Ahora,
a dos años de terminar su administración digo que ms predicciones en aquel
entonces no solo se quedaron cortas, sino que en mucho superan mis expectativas
de desastre. Sin embargo, ahora que lo pienso detenidamente, siempre en el
terreno de la especulación, temo que el resultado con otro candidato no hubiese
sido diferente. Vean las campañas de 2012, todos los candidatos proponen básicamente
lo misma demagogia, no soluciones reales a los problemas del ciudadano de a
pie. La clase política en general vive en una burbuja alejada de nuestros
problemas, insisto, tienen décadas y siglos de existir. Peña Nieto pensó que podía
gobernar el país sin problema, sin embargo, nunca se imaginó que la nación
tenía problemas de mucho tiempo atrás y simplemente no estuvo a la altura de
este gran desafío.
Como lo he dicho
en entradas anteriores, la realidad mexicana es mucho más compleja de lo que la
mayoría piensa. Y tan compleja que no es posible llegar a una conclusión viendo
únicamente los años recientes. Y es ahí donde concluyo que la clase política,
independientemente de los partidos o si es independiente, usa la misa
herramienta demagógica: la falta de memoria histórica de los mexicanos que se
tragan como letanía la historia oficial que solo ha servido para justificar un régimen
corrupto sin darnos cuenta. Como lo he dicho antes y ahora lo recalco: Lázaro
Cárdenas es un héroe a pesar de que es uno de los principales responsables de
nuestro fracaso económico y social. El reparto de tierras, la nacionalización de
los ferrocarriles y la expropiación petrolera solo sirvieron a la larga para
producir dejadez y corrupción, no la prosperidad tan promocionada en los libros
de historia de la escuela. En los tres casos se nos ha ocultado que las políticas
de Cárdenas a la larga resultaron ser un fracaso y que deberíamos replantearnos
quienes son los conservadores de México por lo mismo.
Ahora bien, los
problemas heredados a la administración de Peña Nieto que le han explotado en
la cara tienen su origen en las remesas y en la renta petrolera, las
principales causas de nuestro declive actual. La caída del precio del barril de
crudo (lo digo por enésima vez) en 2014 hizo que empezara a subir el dólar. Además,
la política fiscal del actual gobierno ha estado errada desde el principio del
sexenio: los altos impuestos espantan a los inversionistas. Y lo vuelvo a
decir: el hecho de que el 30% del presupuesto de egresos y que la principal
entrada de divisas dependieran del petróleo iba a traer consecuencias nefastas
con la caída del precio internacional. Y ahora, con la devaluación del peso
frente al dólar y el hecho de que buena parte de la gasolina sea importada era
claro que el precio iba a aumentar con la liberación del mismo y por decreto no
se puede resolver. Además, gasolina barata es socialismo para automovilistas, y
el que el precio este subsidiado no tiene nada que ver con la inflación. Basta con
ver a Venezuela, que tiene la gasolina más barata del mundo gracias a subsidios
y una inflación de tres dígitos.
La solución al
problema es más fácil de lo que uno piensa: hay que privatizar toda la cadena
productiva de la industria petrolera, pero nadie ha querido hacerlo porque la mayoría
piensa que es un atentado contra la nación. Sin embargo, en un ambiente de
competencia los combustibles pueden tener un precio más asequible. Además, se
debe tener un régimen fiscal que no sangre brutalmente a las empresas del ramo.
Por otro lado, el presidente la rego al decir que uno de los beneficios de la
Reforma Energética iba a ser combustibles baratos y ahora diga que nunca lo
dijo. Pero lo que más me molesta del asunto es que la misma gente que tildó a
Peña Nieto de Burro en 2011 pretenda hacerle al “informado” publicando información
en las redes sociales, más cuando muchos de ellos a lo mucho han leído “Crepúsculo”
o “Los juegos del hambre”. Y al ver a la oposición me doy cuenta que le
apuestan, como el partido de Peña Nieto, a la falta de memora por parte de los
mexicanos, sobre todo en las nuevas generaciones que piensan que por saber usar
una computadora ya es saberlo todo pero se tragan la demagogia como la mayoría.
Ya va siendo hora de que dejemos de pensar que la demagogia es la cura mágica para
todos los problemas. Como lo dije en párrafos anteriores: la realidad mexicana
es demasiado compleja para pensar que nuestros problemas se hicieron de un día
para otro. Hay que echar una mirada profunda a nuestro pasado, solo así
saldremos del agujero en el que estamos.
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