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miércoles, 28 de diciembre de 2016

Gasolina e inflación

En 2012 yo sabía que el sexenio de Enrique Peña Nieto iba a ser un desastre en muchos sentidos. Ahora, a dos años de terminar su administración digo que ms predicciones en aquel entonces no solo se quedaron cortas, sino que en mucho superan mis expectativas de desastre. Sin embargo, ahora que lo pienso detenidamente, siempre en el terreno de la especulación, temo que el resultado con otro candidato no hubiese sido diferente. Vean las campañas de 2012, todos los candidatos proponen básicamente lo misma demagogia, no soluciones reales a los problemas del ciudadano de a pie. La clase política en general vive en una burbuja alejada de nuestros problemas, insisto, tienen décadas y siglos de existir. Peña Nieto pensó que podía gobernar el país sin problema, sin embargo, nunca se imaginó que la nación tenía problemas de mucho tiempo atrás y simplemente no estuvo a la altura de este gran desafío.
Como lo he dicho en entradas anteriores, la realidad mexicana es mucho más compleja de lo que la mayoría piensa. Y tan compleja que no es posible llegar a una conclusión viendo únicamente los años recientes. Y es ahí donde concluyo que la clase política, independientemente de los partidos o si es independiente, usa la misa herramienta demagógica: la falta de memoria histórica de los mexicanos que se tragan como letanía la historia oficial que solo ha servido para justificar un régimen corrupto sin darnos cuenta. Como lo he dicho antes y ahora lo recalco: Lázaro Cárdenas es un héroe a pesar de que es uno de los principales responsables de nuestro fracaso económico y social. El reparto de tierras, la nacionalización de los ferrocarriles y la expropiación petrolera solo sirvieron a la larga para producir dejadez y corrupción, no la prosperidad tan promocionada en los libros de historia de la escuela. En los tres casos se nos ha ocultado que las políticas de Cárdenas a la larga resultaron ser un fracaso y que deberíamos replantearnos quienes son los conservadores de México por lo mismo.
Ahora bien, los problemas heredados a la administración de Peña Nieto que le han explotado en la cara tienen su origen en las remesas y en la renta petrolera, las principales causas de nuestro declive actual. La caída del precio del barril de crudo (lo digo por enésima vez) en 2014 hizo que empezara a subir el dólar. Además, la política fiscal del actual gobierno ha estado errada desde el principio del sexenio: los altos impuestos espantan a los inversionistas. Y lo vuelvo a decir: el hecho de que el 30% del presupuesto de egresos y que la principal entrada de divisas dependieran del petróleo iba a traer consecuencias nefastas con la caída del precio internacional. Y ahora, con la devaluación del peso frente al dólar y el hecho de que buena parte de la gasolina sea importada era claro que el precio iba a aumentar con la liberación del mismo y por decreto no se puede resolver. Además, gasolina barata es socialismo para automovilistas, y el que el precio este subsidiado no tiene nada que ver con la inflación. Basta con ver a Venezuela, que tiene la gasolina más barata del mundo gracias a subsidios y una inflación de tres dígitos.

La solución al problema es más fácil de lo que uno piensa: hay que privatizar toda la cadena productiva de la industria petrolera, pero nadie ha querido hacerlo porque la mayoría piensa que es un atentado contra la nación. Sin embargo, en un ambiente de competencia los combustibles pueden tener un precio más asequible. Además, se debe tener un régimen fiscal que no sangre brutalmente a las empresas del ramo. Por otro lado, el presidente la rego al decir que uno de los beneficios de la Reforma Energética iba a ser combustibles baratos y ahora diga que nunca lo dijo. Pero lo que más me molesta del asunto es que la misma gente que tildó a Peña Nieto de Burro en 2011 pretenda hacerle al “informado” publicando información en las redes sociales, más cuando muchos de ellos a lo mucho han leído “Crepúsculo” o “Los juegos del hambre”. Y al ver a la oposición me doy cuenta que le apuestan, como el partido de Peña Nieto, a la falta de memora por parte de los mexicanos, sobre todo en las nuevas generaciones que piensan que por saber usar una computadora ya es saberlo todo pero se tragan la demagogia como la mayoría. Ya va siendo hora de que dejemos de pensar que la demagogia es la cura mágica para todos los problemas. Como lo dije en párrafos anteriores: la realidad mexicana es demasiado compleja para pensar que nuestros problemas se hicieron de un día para otro. Hay que echar una mirada profunda a nuestro pasado, solo así saldremos del agujero en el que estamos.  

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