Contrario a lo que la mayoría
pudiese pensar, no estoy hablando del PRI de Peña Nieto, sino de MORENA. Como lo
he dicho anteriormente en este espacio, Andrés Manuel López Obrador es u
priísta consumado, basta con ver sus propuestas y acciones en los años
recientes que fueron tomadas de las peores épocas del partido tricolor o en los
inicios de dicha organización gansteril. Alianzas con sindicatos charros y
populismo fueron cosas que llevaron al PRI al poder durante 70 años y en MORENA
se están reproduciendo a más no poder para hacerse de la presidencia en 2018. Claro
que para evitar esto es necesario revisar nuestra historia, en especial a
historiadores como Francisco Martín Moreno, Armando Fuentes Aguirre “Catón” y
Enrique Krauze, en los que he basado buena parte de las entradas históricas desde
que inicie este blog hace casi dos años.
Como lo dije en las
entradas de la Revolución Mexicana, el PRI surgió de la elite vencedora del
conflicto 1910-1920 que se caracterizó por el clásico “quítate para ponerme yo”
con que había terminado Porfirio Díaz en 1876 después de la Rebelión de
Tuxtepec en la que derrocó el general oaxaqueño a Sebastián Lerdo de Tejada. Hay
que destacar que el partido tricolor ha dicho en el pasado que es heredero del
Partido Liberal (nada más imagínense la clase de personas que eran Juárez y su
séquito), aunque fue a partir del siglo XX que empezó en serio el saque de
nuestro país. Desde el principio el PRI tomó del Partido Liberal la horrenda
práctica del fraude electoral, siendo Benito Juárez de los primeros políticos en
usar esa detestable práctica para hacerse con el poder y que el tricolor
replicó buena parte del siguiente siglo para someter a los mexicanos a sus
designios mezquinos.
Todo lo anterior es
necesario retomarlo porque la mayoría de los líderes de la izquierda actual
fueron militantes del Partido Revolucionario Institucional por décadas. La mayoría
de ellos abandonó el partido al no ser elegidos candidatos a puestos de elección
popular: Cuauhtémoc Cárdenas, Andrés Manuel López Obrador, Layda Sansores,
Ricardo Monreal, Manuel Bartlett, Manuel Camacho Solís y Marcelo Ebrard, por
mencionar otros. Todos ellos tienen algo en común: son parásitos vividores del
erario público y del sistema que dicen odiar, y algunos son de los mayores tránsfugas
entre partidos con tal de vivir del presupuesto, algo que “el Tlacuache” dijera
hace medio siglo y tal parece que sigue vigente hasta el día de hoy: “vivir
fuera del presupuesto es vivir en el error”. Todos los personajes anteriormente
mencionados se han hecho especialistas en vivir del erario con una vida de
opulencia, aunque nieguen vivir de ese modo y critiquen a los demás. En realidad
cuando hablan de austeridad republicana es algo que es de risa porque mucha
gente se traga el hecho de que diputados, senadores y otros funcionarios se
bajen el sueldo no mejorara automáticamente la situación de millones de
mexicanos que viven en situación de pobreza. Para eso se necesitan reformas en
materia económica que no están en la agenda del peje.
Los partidos de
izquierda, al igual que el tricolor, apuestan por la mala educación de la mayoría
de los mexicanos, de ahí que yo haya criticado el anuncio de rebelión en la
granja, si no me creen, pregúntense si alguno de ustedes ha leído la novela homónima
de George Orwell, que recomiendo una lectura concienzuda de la obra mencionada.
También tengo mis reservas acerca de lo benéfico de la alianza con la CNTE, ya
que en buena medida, si López Obrador llegase al poder, sería muy conveniente
para sus fines que los mexicanos sigan siendo un pueblo maleducado, ya que a la
Coordinador no le interesa la educación de nuestros niños, sino que son más
importantes los mezquinos intereses de los líderes de dicha organización espuria.
Entre más pasa el tiempo pienso que el peje juega con nuestra inteligencia al
presentar su proyecto nada alternativo de nación, que en realidad es más de lo
mismo, pero la gente no se quiere dar cuenta que es imposible cumplir dichas
promesas.
Por último hablare de la constitución
de la Ciudad de México, que va por los mismos populismos que otros partidos de
izquierda populista. Todo lo que se está prometiendo en dicho documento es difícil
sino imposible de cumplir, pero el electorado chilango no ve esto, únicamente ve
derechos sociales que desincentivaran las inversiones productivas y generaran
desempleo en la ciudad. Mancera propuso dicho proyecto porque tiene la vista
puesta en la silla presidencial en las elecciones de 2018. Tal parece que la
izquierda no entiende que la fábrica más grande de pobres es la de los derechos
sociales, que han tronado economías mucho más grandes que la nuestra, como es
el caso de la de Suecia. Recomiendo la lectura de autores como Catón, Enrique
Krauze y Francisco Martín Moreno antes de 2018, ya que es necesario comenzar a
aprender de los errores del pasado para no cometerlos otra vez. Sólo así
avanzaremos como nación.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Se acepta todo tipo de comentarios, menos insultos hacia el público o al editor.