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lunes, 5 de diciembre de 2016

Estupideces fiscales

El día primero de este mes se dio a conocer la noticia de que Agustín Carstens renuncia a su puesto como gobernador del Banco de México. La verdad, no he oído alguien de la comentocracia hacer especulaciones de porque este respetado financiero abandona el banco central de nuestro país. Sin embargo, yo sí tengo una posible explicación de por qué el señor Carstens deja su puesto: se hartó de tener que tratar con la banda de inútiles que forman el gobierno actual, en especial Luis Videgaray. Ya en pasadas entradas he escrito acerca de las tonterías realizadas por la actual administración en políticas fiscal y económica. Carstens es un consumado as de las finanzas, trabajando para el FMI en la primera década de este siglo y siendo Secretario de Hacienda en la administración de Felipe Calderón. En este último cargo mencionado creo que cometió el error de aumentar impuestos en medio de una crisis económica.
Dejando de lado los defectos del todavía gobernador del Banco de México, los errores de la administración de Peña Nieto son principalmente en materia económica y fiscal, empezando con las elevadísimas deudas estatales, que de no atenderse con pies de plomo podría derivar en una crisis económica. En segundo lugar tenemos el desorbitado gasto público y un gobierno que no es capaz de moderarse, al contrario, hay más recursos para “programas sociales” que no han sido útiles para reducir los índices de pobreza pero sí para llenar urnas en elecciones. En tercer lugar, tenemos la caída del precio del crudo fue una hecatombe para nuestras finanzas al depender el presupuesto de egresos hasta en un 30% de la renta del otro negro. Y en cuarto lugar, con la reforma fiscal impulsada en 2013, que ha desincentivado la inversión de manera importante y aumentando de forma considerable el número de personas en la economía informal. Conto extra para cocinar el desastre por venir en los próximos años tenemos la victoria de Donald Trump en Estados Unidos, pero nosotros hemos puesto la mayoría de los ingredientes para este platillo.
Desde luego, y lo he mencionado en este espacio varias veces: a Peña Nieto le tocó la explosión de problemas que tienen décadas de existir y a nadie le ha interesado solucionarlos, evidentemente. Peña Nieto no es la excepción, y claro, ha pecado de ingenuo en numerosas ocasiones. Él pensó que el encarcelar a Elba Esther Gordillo iba a evitar el conflicto magisterial o que las reformas estructurales iban a ser todo lo que se necesitaba para sacar al país del agujero en el que está. Como vemos, en ambos casos se equivocó y esto ha servido para que la oposición le coma el mandado. Claro que también es necesario resaltar que este gobierno se ha caracterizado por tener mano temblorosa y esto ha derivado en que los “movimientos sociales” se hayan vuelto criminales. Esto ha repercutido en la imagen nacional de manera importante y ha minado la actividad económica en los estados donde prevalecen estos grupos disidentes. Y el gobierno en lugar de abrir las puertas de las cárceles abre mesad de dialogo, por lo que me queda claro que de represor tiene poco, o mejor dicho nada.
La verdad yo entiendo a Carstens por dejar su puesto, quedando claro que él ya se cansó de tener que tratar con idiotas todos los días. Luis Videgaray, cuando fue secretario de hacienda, promovió una política fiscal que en nada beneficia al país. Al contrario, la reforma fiscal de 2013 que aumentó los impuestos ha traído consigo el cierre de empresas y aumento del desempleo en todo el país. Pero nada ha impedido que estas políticas fiscales sigan adelante, al contrario, es cada vez más patente que es necesario recortar los gastos del gobierno, pero es evidente que han hecho oídos sordos a esta petición, aunque parezcan absurdas. El problema es que la realidad ya nos está alcanzando (por enésima vez) y tal parece que el gobierno prefiere seguir en su zona de confort y casi hacer como que la situación no es grave. Claro que Carstens se va, pero antes de irse va a dejar una carta con un “se los dije”. Tal vez parezca que como las ratas abandona el barco ahora que está haciendo agua el casco, pero predicar en el desierto es algo que cansa, y el gobernador del Banco de México ya se cansó de hablarle a esos idiotas que parece que le habla a la pared. Sinceramente yo me preguntó si esto tiene que ver con la entrada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos. Pudiera ser que sí, pero con este polémico personaje lo único que hará es hacernos ver nuestra cruda realidad en que México no ha creado una economía moderna y competitiva, aunque la mayoría de mis compatriotas no saben qué es eso pero se oponen al neoliberalismo sin comprender que es ese sistema económico. La renuncia de Carstens es un mal presagio de lo que nos espera, solo deseo que nuestras autoridades lo tomen en serio y pongan en acción las medidas necesarias para evitar el desastre económico 

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