México es un país
extraño, en lugar de tener historia tiene una mitología bastante rica, y los
opositores al régimen de Peña Nieto defienden estos mitos. Vaya opositores al régimen
establecido, pues ellos son los conservadores del estado de las cosas, de esos
mitos históricos que únicamente han servido para justificar el régimen que
dicen odiar tanto. El problema, en mi opinión, radica en que el defender estos
mitos nos impide avanzar como nación, pero los defensores piensan que Iturbide
era un ambicioso sin escrúpulos, Juárez era un demócrata y un ejemplo a seguir
para todos, Díaz era un tirano y el movimiento armado de 1910-1920 ayudó a
transformar el país. El mito que atañe describir en esta ocasión es el de la
Expropiación Petrolera, que tal parece que en el fondo hizo más daño que sus
supuestos beneficios.
Como primer antecedente
de lo que estoy diciendo tenemos al régimen que se tenía en el Porfiriato con
respecto a los recursos naturales. En ese tiempo cualquiera que tuvieran los
recursos para explotar los recursos naturales podía hacerlo sin restricción alguna.
Ya en el tiempo de Madero se intentó cobrar un impuesto por barril, claro que
esto no se cumplió. Este tema se volvió a poner sobre la mesa cuando discutían los
constituyentes de Querétaro, quedando plasmados en el artículo 27 de la
Constitución de 1917 la propiedad de los recursos naturales en manos de la nación.
Aunque las compañías petroleras siguieron operando como en el tiempo del
general Díaz. Ni Álvaro Obregón ni Plutarco Elías Calles hicieron cambios
sustanciales en las relaciones con las compañías petroleras. Pero todo cambió
en 1937 cuando estalló una huelga de trabajadores petroleros, ya en el gobierno
de Lázaro Cárdenas.
Debido a la
intransigencia de los directores de las petroleras, Cárdenas decretó la expropiación
de las instalaciones de esas compañías el 18 de marzo de 1938, pasando a manos
del estado. Esto no causó conflicto diplomático debido principalmente a que
estaba por estallar la Segunda Guerra Mundial y el presidente Franklin Delano
Roosevelt tenía miedo de que las Potencias del Eje lo apuñalaran por la espalda
al hacerle conflicto a México. Además, la mayoría de las empresas que operaban
en México eran de capital holandés y británico, por lo que los pozos no caerían
en manos de los nazis en caso de invasión, como ocurrió en los siguientes años.
Aunque esto no impidió que el gobierno mexicano le vendiera petróleo al
gobierno alemán hasta bien entrado el conflicto bélico en Europa y el Pacífico.
Sin embargo, a la largo se ha hecho evidente que la expropiación de la
industria petrolera ha resultado contraproducente en materia económica, pero
nos han hecho creer en la propaganda oficial de la Expropiación Petrolera ha
traído progreso económico y social, pero vean en realidad que esto ha sido al
contrario, pero como la mayoría de los mexicanos no han leído mucho más allá de
la historia de los historiadores de quincena…
Ahora bien, como lo he
sostenido en entradas anteriores, en la actual administración se han acumulado décadas
de demagogia y corrupción por parte de nuestra clase política. En estos últimos
años me he dado cuenta que los grupos conservadores son los progresistas, que
son los únicos que desean seguir teniendo un estado omnipresente que nos provea
de todo desde la cuna y hasta la tumba. En el caso de la industria petrolera no
es la excepción puesto que se han tragado el mito oficial de la Expropiación
Petrolera y piensan que es un err dejar que empresas privadas metan sus manos
en nuestros recursos naturales. Sin embargo, pensaron que era correcto que el petróleo
fuera la fuente principal de divisas o que el 30% del presupuesto de egresos de
la federación proviniera de la renta petrolera. Y como se ha visto en años
recientes, la caída de los precios del barril de crudo han causado muchos
problemas económicos: la subida del dólar, deuda pública en aumento y reducción
de la recaudación. El petróleo, al igual que las remesas, se han usado por décadas
para tapar los agujeros y nuestro fracaso como nación al no dejar ver que los
mexicanos no hemos creado una economía moderna y dinámica. La verdad con
respecto a las gasolinas baratas que prometieron desde la aprobación de la
reforma energética fue pura demagogia debido a que el precio iba a dejar de
estar regulado por el Congreso de la Unión y era un riesgo implícito su alza después
de esto, aunque deseo que la competencia en el ramo (que por cierto era algo
urgente desde siempre por el costo de los combustibles y su mala calidad) que
es siempre necesaria para tener una economía dinámica y competitiva. Sin embargo,
la cruda realidad nos ha alcanzado por enésima vez y en lugar de hacer lo
necesario para cambiarla nos sumergimos en discusiones bizantinas que no nos
llevan a ninguna parte.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Se acepta todo tipo de comentarios, menos insultos hacia el público o al editor.