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lunes, 19 de diciembre de 2016

PEMEX: una carga para la nación

México es un país extraño, en lugar de tener historia tiene una mitología bastante rica, y los opositores al régimen de Peña Nieto defienden estos mitos. Vaya opositores al régimen establecido, pues ellos son los conservadores del estado de las cosas, de esos mitos históricos que únicamente han servido para justificar el régimen que dicen odiar tanto. El problema, en mi opinión, radica en que el defender estos mitos nos impide avanzar como nación, pero los defensores piensan que Iturbide era un ambicioso sin escrúpulos, Juárez era un demócrata y un ejemplo a seguir para todos, Díaz era un tirano y el movimiento armado de 1910-1920 ayudó a transformar el país. El mito que atañe describir en esta ocasión es el de la Expropiación Petrolera, que tal parece que en el fondo hizo más daño que sus supuestos beneficios.
Como primer antecedente de lo que estoy diciendo tenemos al régimen que se tenía en el Porfiriato con respecto a los recursos naturales. En ese tiempo cualquiera que tuvieran los recursos para explotar los recursos naturales podía hacerlo sin restricción alguna. Ya en el tiempo de Madero se intentó cobrar un impuesto por barril, claro que esto no se cumplió. Este tema se volvió a poner sobre la mesa cuando discutían los constituyentes de Querétaro, quedando plasmados en el artículo 27 de la Constitución de 1917 la propiedad de los recursos naturales en manos de la nación. Aunque las compañías petroleras siguieron operando como en el tiempo del general Díaz. Ni Álvaro Obregón ni Plutarco Elías Calles hicieron cambios sustanciales en las relaciones con las compañías petroleras. Pero todo cambió en 1937 cuando estalló una huelga de trabajadores petroleros, ya en el gobierno de Lázaro Cárdenas.
Debido a la intransigencia de los directores de las petroleras, Cárdenas decretó la expropiación de las instalaciones de esas compañías el 18 de marzo de 1938, pasando a manos del estado. Esto no causó conflicto diplomático debido principalmente a que estaba por estallar la Segunda Guerra Mundial y el presidente Franklin Delano Roosevelt tenía miedo de que las Potencias del Eje lo apuñalaran por la espalda al hacerle conflicto a México. Además, la mayoría de las empresas que operaban en México eran de capital holandés y británico, por lo que los pozos no caerían en manos de los nazis en caso de invasión, como ocurrió en los siguientes años. Aunque esto no impidió que el gobierno mexicano le vendiera petróleo al gobierno alemán hasta bien entrado el conflicto bélico en Europa y el Pacífico. Sin embargo, a la largo se ha hecho evidente que la expropiación de la industria petrolera ha resultado contraproducente en materia económica, pero nos han hecho creer en la propaganda oficial de la Expropiación Petrolera ha traído progreso económico y social, pero vean en realidad que esto ha sido al contrario, pero como la mayoría de los mexicanos no han leído mucho más allá de la historia de los historiadores de quincena…

Ahora bien, como lo he sostenido en entradas anteriores, en la actual administración se han acumulado décadas de demagogia y corrupción por parte de nuestra clase política. En estos últimos años me he dado cuenta que los grupos conservadores son los progresistas, que son los únicos que desean seguir teniendo un estado omnipresente que nos provea de todo desde la cuna y hasta la tumba. En el caso de la industria petrolera no es la excepción puesto que se han tragado el mito oficial de la Expropiación Petrolera y piensan que es un err dejar que empresas privadas metan sus manos en nuestros recursos naturales. Sin embargo, pensaron que era correcto que el petróleo fuera la fuente principal de divisas o que el 30% del presupuesto de egresos de la federación proviniera de la renta petrolera. Y como se ha visto en años recientes, la caída de los precios del barril de crudo han causado muchos problemas económicos: la subida del dólar, deuda pública en aumento y reducción de la recaudación. El petróleo, al igual que las remesas, se han usado por décadas para tapar los agujeros y nuestro fracaso como nación al no dejar ver que los mexicanos no hemos creado una economía moderna y dinámica. La verdad con respecto a las gasolinas baratas que prometieron desde la aprobación de la reforma energética fue pura demagogia debido a que el precio iba a dejar de estar regulado por el Congreso de la Unión y era un riesgo implícito su alza después de esto, aunque deseo que la competencia en el ramo (que por cierto era algo urgente desde siempre por el costo de los combustibles y su mala calidad) que es siempre necesaria para tener una economía dinámica y competitiva. Sin embargo, la cruda realidad nos ha alcanzado por enésima vez y en lugar de hacer lo necesario para cambiarla nos sumergimos en discusiones bizantinas que no nos llevan a ninguna parte. 

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