Lamentablemente, tanto en
México como en el mundo estamos pasando momento difíciles, ya que nuestras
autoridades se han quedado pasmadas ante muchos de los problemas que nos
aquejan. En Europa y Estados Unidos la clase política parece no entender que el
Islam es una doctrina que ha caído en manos de un grupo de imperialistas que
están buscando la conquista de los continentes europeo y americano. Mientras
tanto, aquí en nuestro país el movimiento magisterial toma tintes delincuenciales
y a las autoridades no parece importarles, sino que se escudan en la protección
de los derechos humanos, sin embargo, tal parece que el nombre de la “Comisión
Nacional de Derechos Humanos” debería ser cambiado por el de “Comisión Nacional
para la Defensa de la Delincuencia”, ya que a eso se ha dedicado la mayor parte
del tiempo.
¿Cómo llegamos a esto?
Creo sinceramente que no es fácil explicar, ya que son muchos factores los que
han afectado la historia para que las cosas rebotaran de este modo. En este
momento, yo me pregunto si las generaciones de los disturbios de Newark, Nueva
Jersey en 1967, el Mayo Francés y el Movimiento Estudiantil en México, estos
dos últimos en 1968, tuvieron que ver en estos acontecimientos, ya que fue la
generación que empezó con la liberación sexual y a consumir drogas de una
manera descontrolada. Es la generación a la que pertenecieron nuestros padres o
abuelos y esta se ha dedicado a relajar la disciplina hacia los hijos, en
algunos casos hasta malcriarlos de una manera espectacular. La verdad, cada día
que pasa se confirma que muchos de los niños de ahora son pequeños monstruos
incapaces de la convivencia en sociedad gracias a los padres que les consienten
todo a sus hijos. La verdad, tampoco comprendo el afán de legalizar ciertos
estupefacientes como la marihuana, del que todo el mundo habla bondades y
ponerlo como algo que cura todo, y la verdad es que se ocultan los daños a la
salud que provoca, y cuando se den cuenta de ello, trataran de limitar su
comercio como ocurre hoy con el tabaco y el alcohol. Lo he comentado en
diversas ocasiones en este espacio, vean el caso de Holanda para darse cuenta
de que esto no significa una mejor sociedad, sino todo lo contrario, me doy
cuenta que están cayendo en un modo de vida de la antigüedad, cuando los
romanos inventaron los vomitaderos o aquellos pueblos que sacrificaban recién nacidos,
y lo peor es que esto se considera parte de una sociedad culta y avanzada.
La verdad es que esto es
en parte resultado de la Revolución Francesa y el reinado del terror de Robes
Pierre, donde llevaban a la guillotina a cualquiera que se atreviera a
cuestionar las órdenes de este tipo. Además, fue cuando se empezaron a
cuestionar los valores morales, que las hoy odiadas religiones cristianas
tenían. Es cierto que no soy un cristiano devoto, pero es necesario retomar el
respeto hacia el prójimo que se ha perdido en los últimos años. Actualmente se
habla mucho de los derechos humanos, pero no de obligaciones o deberes que
tienen un individuo ante la sociedad. Los derechos solo se deben entender como
una recompensa por el cumplimiento de nuestras obligaciones. Lo que ahora se
pretende es eliminar las obligaciones y solo dejar los derechos, de ahí que
ahora nadie quiere asumir responsabilidades de cierto tipo, como formar una
familia o tomar conciencia de la su salud, e incluso quieren que el estado se
haga cargo de nosotros desde la cuna hasta la tumba, por eso es que el Estado
de Bienestar ha sido tan exitoso, porque ha hecho que muchas personas tengan
una vida fácil y sin preocupaciones, con subsidios para todo, hasta para
comprar un triste periódico.
El día de hoy, la gente ha
malinterpretado el concepto de libertad, que se ha confundido con el
libertinaje. La libertad es el poder elegir, pero implica responsabilidad, en
cambio, el libertinaje es dar rienda suelta a todos nuestros deseos sin pensar
en las consecuencias para nosotros y mucho menos para los demás. Vuelvo a
repetir, a las personas en todo el mundo quieren evadir sus responsabilidades a
como dé lugar, y que el estado se haga cargo de todo sin que el individuo asuma
las consecuencias de sus actos. El estado no puede hacerse cargo de todos nosotros,
es una aberración y está causando muchos estragos en el mundo occidental. Parece
ser que los derechos de la bragueta es todo lo que se entiende con libertad,
por ejemplo, con la pandemia del SIDA, muchos países reparten condones de
manera gratuita, de tal manera que la gente no tiene que preocuparse por el VIH
y poder fornicar sin ninguna preocupación. La hipersexualización de la sociedad
ha llegado a tal grado que ahora hasta los niños son vistos como objetos
sexuales, sino, vean los concursos de belleza para niñas, donde se las maquilla
y vise como si fueran modelos adultas, o con los varones, donde se les hace
posar en la publicidad de ropa interior o trajes de baño como si fueran hombres
musculosos. Insisto, a veces pienso que el padre Marcial Maciel será recordado
como un hombre adelantado a su tiempo. Y si no me creen, esperen unos 30 ó 40
años y se van a acordar de mí.
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