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sábado, 30 de julio de 2016

El panorama pinta muy oscuro

Lamentablemente, tanto en México como en el mundo estamos pasando momento difíciles, ya que nuestras autoridades se han quedado pasmadas ante muchos de los problemas que nos aquejan. En Europa y Estados Unidos la clase política parece no entender que el Islam es una doctrina que ha caído en manos de un grupo de imperialistas que están buscando la conquista de los continentes europeo y americano. Mientras tanto, aquí en nuestro país el movimiento magisterial toma tintes delincuenciales y a las autoridades no parece importarles, sino que se escudan en la protección de los derechos humanos, sin embargo, tal parece que el nombre de la “Comisión Nacional de Derechos Humanos” debería ser cambiado por el de “Comisión Nacional para la Defensa de la Delincuencia”, ya que a eso se ha dedicado la mayor parte del tiempo.
¿Cómo llegamos a esto? Creo sinceramente que no es fácil explicar, ya que son muchos factores los que han afectado la historia para que las cosas rebotaran de este modo. En este momento, yo me pregunto si las generaciones de los disturbios de Newark, Nueva Jersey en 1967, el Mayo Francés y el Movimiento Estudiantil en México, estos dos últimos en 1968, tuvieron que ver en estos acontecimientos, ya que fue la generación que empezó con la liberación sexual y a consumir drogas de una manera descontrolada. Es la generación a la que pertenecieron nuestros padres o abuelos y esta se ha dedicado a relajar la disciplina hacia los hijos, en algunos casos hasta malcriarlos de una manera espectacular. La verdad, cada día que pasa se confirma que muchos de los niños de ahora son pequeños monstruos incapaces de la convivencia en sociedad gracias a los padres que les consienten todo a sus hijos. La verdad, tampoco comprendo el afán de legalizar ciertos estupefacientes como la marihuana, del que todo el mundo habla bondades y ponerlo como algo que cura todo, y la verdad es que se ocultan los daños a la salud que provoca, y cuando se den cuenta de ello, trataran de limitar su comercio como ocurre hoy con el tabaco y el alcohol. Lo he comentado en diversas ocasiones en este espacio, vean el caso de Holanda para darse cuenta de que esto no significa una mejor sociedad, sino todo lo contrario, me doy cuenta que están cayendo en un modo de vida de la antigüedad, cuando los romanos inventaron los vomitaderos o aquellos pueblos que sacrificaban recién nacidos, y lo peor es que esto se considera parte de una sociedad culta y avanzada.
La verdad es que esto es en parte resultado de la Revolución Francesa y el reinado del terror de Robes Pierre, donde llevaban a la guillotina a cualquiera que se atreviera a cuestionar las órdenes de este tipo. Además, fue cuando se empezaron a cuestionar los valores morales, que las hoy odiadas religiones cristianas tenían. Es cierto que no soy un cristiano devoto, pero es necesario retomar el respeto hacia el prójimo que se ha perdido en los últimos años. Actualmente se habla mucho de los derechos humanos, pero no de obligaciones o deberes que tienen un individuo ante la sociedad. Los derechos solo se deben entender como una recompensa por el cumplimiento de nuestras obligaciones. Lo que ahora se pretende es eliminar las obligaciones y solo dejar los derechos, de ahí que ahora nadie quiere asumir responsabilidades de cierto tipo, como formar una familia o tomar conciencia de la su salud, e incluso quieren que el estado se haga cargo de nosotros desde la cuna hasta la tumba, por eso es que el Estado de Bienestar ha sido tan exitoso, porque ha hecho que muchas personas tengan una vida fácil y sin preocupaciones, con subsidios para todo, hasta para comprar un triste periódico.

El día de hoy, la gente ha malinterpretado el concepto de libertad, que se ha confundido con el libertinaje. La libertad es el poder elegir, pero implica responsabilidad, en cambio, el libertinaje es dar rienda suelta a todos nuestros deseos sin pensar en las consecuencias para nosotros y mucho menos para los demás. Vuelvo a repetir, a las personas en todo el mundo quieren evadir sus responsabilidades a como dé lugar, y que el estado se haga cargo de todo sin que el individuo asuma las consecuencias de sus actos. El estado no puede hacerse cargo de todos nosotros, es una aberración y está causando muchos estragos en el mundo occidental. Parece ser que los derechos de la bragueta es todo lo que se entiende con libertad, por ejemplo, con la pandemia del SIDA, muchos países reparten condones de manera gratuita, de tal manera que la gente no tiene que preocuparse por el VIH y poder fornicar sin ninguna preocupación. La hipersexualización de la sociedad ha llegado a tal grado que ahora hasta los niños son vistos como objetos sexuales, sino, vean los concursos de belleza para niñas, donde se las maquilla y vise como si fueran modelos adultas, o con los varones, donde se les hace posar en la publicidad de ropa interior o trajes de baño como si fueran hombres musculosos. Insisto, a veces pienso que el padre Marcial Maciel será recordado como un hombre adelantado a su tiempo. Y si no me creen, esperen unos 30 ó 40 años y se van a acordar de mí.   

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