Este es un fenómeno que se
presente en casi todos los países del mundo, desde los más pobres hasta los más
desarrollados, ya que las manifestaciones se han dado desde los países del
cuerno de África hasta ciudades de primer mundo como Londres, París o Nueva
York. Hay que entender que lo que es una manifestación pacífica se puede tornar
en una batalla campal entre policías y civiles, que tiene como consecuencia
inmediata la destrucción de la propiedad tanto pública como privada. La verdad,
no puedo culpar a la policía por tener que reprimir estos brotes de violencia
ya que son los encargados de guardar el orden y hacer cumplir las leyes y no me
sorprende que en estas situaciones haya heridos e incluso muertos. Pero, ¿qué
lleva a los manifestantes a tomar este tipo de conductas.
Para tratar de entender
esto, es que los seres humanos somos animales, y en algunas ocasiones nos
comportamos por instintos primitivos, siendo el más importante de estos el de
supervivencia, la huida o la lucha son representaciones de este instinto. Pero,
no explicaría del todo como se dan los brotes de violencia en las
aglomeraciones. De hecho, creo que este tipo de brotes son de una complejidad psicológica
grande. Yo diría que es una combinación de emociones como rabia, miedo y otros,
pero sobre todo los primero dos. Tal parece que es una reacción en cadena, ya
que es evidente que este tipo de comportamientos se dan por imitación de
personas que destruyen, saquean y lastiman personas y es entonces cuando otros
individuos hacen lo que las demás personas. Normalmente este tipo de conductas
se dan en las manifestaciones en contra de políticas gubernamentales tendientes
a sacar a ciertos grupos sociales de su zona de confort, por ejemplo cuando se
anuncian recortes a los programas sociales por falta de presupuesto o reformas
laborales tendientes a reducir los beneficios de los trabajadores, por lo que
se sobreentiende que los manifestantes ya están enojados por las medidas de
este tipo y estas conductas destructivas no salen de la nada. Y hay ejemplos de
esto.
Los Ángeles, California,
1992. Manifestantes se enfrentan con la policía en un barrio de afroamericanos.
Por varios días se dan en las calles se dan saqueos y destrucción de negocios y
vehículos. La policía de Los Ángeles es rebasada por los amotinados. Demasiados
detenidos. ¿Cómo comenzó todo? El año anterior, un inmigrante de origen
argentino grabo desde su departamento una escena bastante indignante. Dos policías
estaban golpeando a un negro, en un evidente caso de brutalidad policiaca. Se presentó
una denuncia contra los dos agentes del orden. Sin embargo, en el juicio los
dos policías fueron encontrados inocentes por parte del juez, a pesar de la
evidencia irrefutable que representaba el video contra los dos acusados. Como dije
antes, los manifestantes ya están algo enojados en el momento de la protesta,
así que solo se tenían que presentarse unos bon vivants, es decir, oportunistas
que comenzaron a hacer destrozos.
Seattle, Washington. Octubre
de 1999. Reunión de la OMC. Un grupo de manifestantes antiglobalización se
hacen presentes en el recinto de la reunión. Recientemente se había publicado
el libro de la periodista independiente Nahomy Klein de nombre No Logo, en el
que hacia una crítica a las empresas que habían invertido en países subdesarrollados
y del trabajo esclavo en esas fábricas. Pero ese asunto por el momento no está
a discusión. Lo verdaderamente indignante es que los manifestantes se
comportaron como verdaderos hooligans, destrozando todo lo que encontraban y
saqueando negocios al por mayor. La policía reporto en el incidente varias
decenas de heridos y detenidos.
Como se puede ver, en
estas manifestaciones hay un elemento en común: la presencia de oportunistas
que se presentan para hacer todo tipo de destrozos. Ahora, hace unos días en
México, Oaxaca para ser más precisos, este tipo de eventos se presentan. De hecho,
los mismos patrones se han presentado en todas las manifestaciones que ha
habido en este país desde 2012, sino recuerden lo ocurrido durante la toma de posesión
de Peña Nieto. Mi única recomendación es que cuando asistan a una manifestación,
eviten este tipo de conductas, de hecho, es nuestra obligación es de respetar
la ley. Y no culpen a la policía, ellos están para preservar el orden. Recuerden
que lo que nos diferencia de los demás animales es el razonamiento.
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