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domingo, 10 de julio de 2016

Cuando los movimientos sociales se salen de control

Este es un fenómeno que se presente en casi todos los países del mundo, desde los más pobres hasta los más desarrollados, ya que las manifestaciones se han dado desde los países del cuerno de África hasta ciudades de primer mundo como Londres, París o Nueva York. Hay que entender que lo que es una manifestación pacífica se puede tornar en una batalla campal entre policías y civiles, que tiene como consecuencia inmediata la destrucción de la propiedad tanto pública como privada. La verdad, no puedo culpar a la policía por tener que reprimir estos brotes de violencia ya que son los encargados de guardar el orden y hacer cumplir las leyes y no me sorprende que en estas situaciones haya heridos e incluso muertos. Pero, ¿qué lleva a los manifestantes a tomar este tipo de conductas.
Para tratar de entender esto, es que los seres humanos somos animales, y en algunas ocasiones nos comportamos por instintos primitivos, siendo el más importante de estos el de supervivencia, la huida o la lucha son representaciones de este instinto. Pero, no explicaría del todo como se dan los brotes de violencia en las aglomeraciones. De hecho, creo que este tipo de brotes son de una complejidad psicológica grande. Yo diría que es una combinación de emociones como rabia, miedo y otros, pero sobre todo los primero dos. Tal parece que es una reacción en cadena, ya que es evidente que este tipo de comportamientos se dan por imitación de personas que destruyen, saquean y lastiman personas y es entonces cuando otros individuos hacen lo que las demás personas. Normalmente este tipo de conductas se dan en las manifestaciones en contra de políticas gubernamentales tendientes a sacar a ciertos grupos sociales de su zona de confort, por ejemplo cuando se anuncian recortes a los programas sociales por falta de presupuesto o reformas laborales tendientes a reducir los beneficios de los trabajadores, por lo que se sobreentiende que los manifestantes ya están enojados por las medidas de este tipo y estas conductas destructivas no salen de la nada. Y hay ejemplos de esto.
Los Ángeles, California, 1992. Manifestantes se enfrentan con la policía en un barrio de afroamericanos. Por varios días se dan en las calles se dan saqueos y destrucción de negocios y vehículos. La policía de Los Ángeles es rebasada por los amotinados. Demasiados detenidos. ¿Cómo comenzó todo? El año anterior, un inmigrante de origen argentino grabo desde su departamento una escena bastante indignante. Dos policías estaban golpeando a un negro, en un evidente caso de brutalidad policiaca. Se presentó una denuncia contra los dos agentes del orden. Sin embargo, en el juicio los dos policías fueron encontrados inocentes por parte del juez, a pesar de la evidencia irrefutable que representaba el video contra los dos acusados. Como dije antes, los manifestantes ya están algo enojados en el momento de la protesta, así que solo se tenían que presentarse unos bon vivants, es decir, oportunistas que comenzaron a hacer destrozos.
Seattle, Washington. Octubre de 1999. Reunión de la OMC. Un grupo de manifestantes antiglobalización se hacen presentes en el recinto de la reunión. Recientemente se había publicado el libro de la periodista independiente Nahomy Klein de nombre No Logo, en el que hacia una crítica a las empresas que habían invertido en países subdesarrollados y del trabajo esclavo en esas fábricas. Pero ese asunto por el momento no está a discusión. Lo verdaderamente indignante es que los manifestantes se comportaron como verdaderos hooligans, destrozando todo lo que encontraban y saqueando negocios al por mayor. La policía reporto en el incidente varias decenas de heridos y detenidos.

Como se puede ver, en estas manifestaciones hay un elemento en común: la presencia de oportunistas que se presentan para hacer todo tipo de destrozos. Ahora, hace unos días en México, Oaxaca para ser más precisos, este tipo de eventos se presentan. De hecho, los mismos patrones se han presentado en todas las manifestaciones que ha habido en este país desde 2012, sino recuerden lo ocurrido durante la toma de posesión de Peña Nieto. Mi única recomendación es que cuando asistan a una manifestación, eviten este tipo de conductas, de hecho, es nuestra obligación es de respetar la ley. Y no culpen a la policía, ellos están para preservar el orden. Recuerden que lo que nos diferencia de los demás animales es el razonamiento.    

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