Esto tiene relación con el
hecho de que nuestro flamante presidente no pudo responder a la pregunta de los
tres libros que habían marcado su vida. Esto más, en aquella ocasión en la FIL
de Guadalajara 2011 él publicó no le perdonó que haya confundido a Carlos
Fuentes con Enrique Krauze. Pero me temo que la crítica no tuvo fundamente
alguno, más cuando vivimos en un país donde la gente promedio no lee más que
dos libros al año, y esos dos libros son Crespúsculo o Los Juegos del Hambre. S
con eso la gente cree que puede acusar al presidente de ser un ignorante, ya
que la mayor parte de la población de este país no tiene las más mínima idea de
lo que es una obra de calidad. La verdad, esto me hace sentir profundamente
apenado, ya que como lo relate en posts anteriores, las nuevas generaciones dan
por hecho todo lo que se escribe en las redes sociales es cierto y lo comparten
con sus amigos o seguidores a diestra y siniestra sin comprobar la fiabilidad
de la información compartida.
¿Cómo hemos llegado a
esto? Pues en primer lugar, se debe a la falta del hábito de la lectura en las
generaciones más jóvenes. En esta época los niños y adolescentes se dedican más
tiempo a ver el contenido en internet, videojuegos y televisión, y los libros
han pasado a tercer plano. No es que tenga algo contra estas cosas, sino que se
me hace algo vacío que la gente encuentre entretenimiento únicamente en ellos.
Y lo peor de todo, cuando leen estas personas, eligen obras de autores basura
como Stephanie Meyer o Dan Brown para divertirse. La verdad sus libros están
hechos para personas con una pobreza intelectual bastante alta, aunque
considero que las nuevas generaciones están adquiriendo el hábito de la
lectura. Pero el problema es que se quedan únicamente con autores de este tipo
y no buscan autores de mayor calidad. La gente la no lee literatura clásica
como Don Quijote o El Conde de Montecristo, los dos son muy entretenidos y su
lectura es bastante amena. Ahora que también me declaro aficionado a la novela
histórica, siendo mis autores favoritos Armando Fuentes Aguirre “Catón” y Enrique Krauze.
De hecho, la falta del
hábito de la lectura ha hecho que muchos de mis connacionales se decanten por
el borreguismo, de ahí que tuvieron éxito movimientos como “Yo soy 132 “, que
la verdad se me hizo bastante antidemocrático. Las cosas que pedía este
movimiento se me hacían demasiado absurdas. La “democratización” de los medios
de comunicación que pedían era que estos no tuvieran preferencias por algún
candidato (mejor dicho, de Peña Nieto), lo cual es contrario a la Libertad de
Expresión, la base de cualquier democracia. También obligaron a los
concesionarios de televisión a transmitir el segundo debate en el canal con más
audiencia de la empresa, lo cual únicamente se había visto en las épocas más
autoritarias del PRI y todavía critican
al presidente por haber confundido a Fuentes con Krauze, cuando apostaría a que
más del 60% no ha leído ni un fragmento de la obra de estos dos autores. Vean también
el problema educativo en nuestro país, ahora pretenden hacer ver al gobierno
como el malo del cuento y a los integrantes de la CNTE como unas hermanitas de
la caridad, cuando ambos no han actuado como es correcto.
Entre otras cosas,
destacan en esta iletrada juventud está el hecho de que muchos jóvenes se
jactan de ser antineoliberales, cuando la mayoría no sabe que es el
neoliberalismo, su principal teórico no las características del modelo
económico, únicamente dicen que el sistema es injusto porque ha aumentado la
desigualdad y la pobreza en México, y ni siquiera saben que esos dos conceptos
son muy diferentes. De hecho, culpan a este modelo de todos los desastres
económicos, políticos y sociales que ha sufrido el país durante los últimos 33
años sin echar una mirada más atrás. No es de extrañarse que MORENA tenga
muchos adeptos entre sus filas que son jóvenes que se han dejado seducir por
las palabras de un mesías tropical sin verificar que el PRI se hizo poderoso
durante 70 años gracias al apoyo otorgado por sindicatos charros y obtener el
mismo poder que obtuvo el partido tricolor en el pasado sin medir las
consecuencias de sus propuestas rancias sacadas del bote de la basura de la
historia, de hecho, todo lo que propone fue
lo que nos hundió en esta situación en primer lugar.
De hecho, este es el
motivo por el cual México no tiene memoria histórica, ya que nadie sabe ahora
que Madero fue un idealista, o que con
Porfirio Díaz este país alcanzó niveles de desarrollo nunca antes vistos. Al contrario,
porque los mexicanos caemos una y otra vez en los mismos errores sin aprender
nada de ellos para evitar caer en lo mismo. Esta es una de las principales
causas de nuestro deterioro educativo y de aquí es de donde nacen todos los demás
problemas. Al mexicano promedio no le interesa educarse, de hecho, la educación
se desdeña, ya no digamos economía, sino el hecho de visitar un museo o una
biblioteca, tal parece que no es del disfrute del mexicano promedio.
Todo lo anterior es muy
preocupante, ya que estamos en un mundo dominado por un borreguismo muy preocupante
y a nadie le parece importar este asunto. No es raro que nuestra vida actual está
basada en la ley del menor esfuerzo o la búsqueda del placer sin medir las
consecuencias de las acciones de cada uno de nosotros. De hecho, es preocupante
que todo esto se esté perdiendo, ya que el hábito de la lectura nos puede
salvar de caer en manos de un gobierno autoritario. De hecho, creo que los
mexicanos todavía estamos a tiempo de salvar a nuestra patria, solo tenemos que
tomar un libro, pero de calidad. Este es el método más efectivo para evitar
caer en las garras del autoritarismo y mantenernos en un ambiente racional
donde predomine la cordura. Sólo espero que no sea demasiado tarde para actuar
en nuestro propio beneficio.
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