Ya anteriormente había escrito
sobre como la juventud de hoy deja mucho que desear. En todo el orbe los jóvenes
de desencantan por el progresismo debido a que es una cultura en la que no
existe la responsabilidad de algún tipo. Los progresistas son los que han
propuesto la legalización de todo: el aborto, las drogas y un multiculturalismo
que es más utópico que real. El matrimonio homosexual es un caso aparte, es
algo que me da igual. Pero todo lo demás forma parte de un juego perverso para
que los partidos de izquierda tengan más poder. En muchos países de Europa, la
eutanasia es legal, pero han países como Holanda donde se puede practicar a
anciano sin necesidad de que estén enfermos, sólo por el hecho de no
sobrecargar el sistema de pensiones o para que los hijos puedan heredar los
bienes de sus padres y todavía se tiene el cinismo de no ocultar los motivos.
El viejo continente a mí
me parece que es un crisol de todo tipo de degeneraciones. Ahora los jóvenes,
sobre todo de los países subdesarrollados como el nuestro intentan copiar todas
estas conductas como si fueran para aplaudirse. Si los europeos son la crema y
nata del mundo, me temo que preferiría quedarme en el subdesarrollo antes que
caer en alguna de esas conductas aberrantes. En algunos países de Europa,
empezando con Holanda, hay partidos políticos de izquierda que están pugnando
por la legalización de la pederastia al bajar la edad de consentimiento sexual
a 12 años, una edad a en la que los niños están iniciando su madurez física y psicológica,
y de hecho la mayoría de ellos no tienen la madurez mental para sostener una relación
sexual. Ahora puede que a mucha gente le asquee esto, pero en unos 20 ó 30 años
se dirá que el padre Marcial Maciel fue un hombre adelantado a su tiempo. En cuanto
a las drogas, por lo menos en México no estamos listos para algo de esa envergadura, ya que no se ha
podido controlar la venta de alcohol y tabaco a menores de edad, que son los
principales consumidores de marihuana, el estupefaciente más común. Además, el
uso de la mota para fines medicinales en realidad es para que los adictos
puedan consumir sin que nadie les diga algo. Al igual que hace un siglo el opio
era una droga que hasta los niños masticaban la goma, con el tiempo se
comprendió el potencial adictivo de este derivado de la amapola.
Los jóvenes de ahora
desean llevar una vida despreocupada y sin compromisos. El hedonismo está
llegando a niveles alarmantes. Únicamente se busca el placer rampante y sin consecuencia
alguna, un gobierno que subsidie todo, desde programas de vivienda hasta cine y
televisión. Muchos de ellos ven a la familia como un estorbo, ya que únicamente
desean viajar por el extranjero y tener una vida de ocio y el estado tiene la obligación
de quitarme de encima la obligación de hacerme cargo de una familia, de ahí que
el aborto tenga una popularidad increíble entre la juventud. El debate de que
un embrión no es un ser humano es estéril, es decir, que no nos lleva a alguna
parte. Es cierto que muchos de esos niños no fueron deseados al ser producto de
una violación, pero hay otras alternativas como darlos en adopción a alguna
pareja que no puede tener hijos. Eso está relacionado con el hecho de que los jóvenes
busquen sexo como una manera de placer y no vean en él una función de demostrar
el amor a la pareja o reproductiva. Ahora las personas en general están más
preocupadas por las mascotas, pero les aterra la idea de tener que calentar
biberones y cambar pañales a un bebé.
La generación que nació a
partir de 1985 a la fecha se le conoce como “millenials” porque crecieron con
la tecnología. Por lo menos yo conocí la computadora desde que tenían ranura
para los disquetes de 3 ½ pulgadas. En mi opinión esta generación depende
demasiado de la tecnología, y se la pasa en redes sociales o blogs. No es que
tenga algo en contra de esto (si no, no estaría escribiendo estas líneas en
este espacio) pero considero que hay que usar la tecnología con moderación y
con cuidado. La tecnología está ahí para nuestro servicio, no al revés, que es
cuando aparece la adicción al internet. Además, tenemos el problema de lo que
comparten los jóvenes en internet, que va desde comentarios insultantes hasta fotografías
y videos con contenido sexual explícito. La verdad no creo que la persona que creo el
internet lo haya hecho para este tipo de estupideces. Pero no todo es malo, hay
gente valiosa que usa el internet para denunciar la corrupción o para hacer
negocios.
En fin, esta es la generación
en la que me toco nacer y no puedo hacer nada más que educar mejor a las
venideras. Sólo que al ver las cosas en las que piensan y las acciones de los
millenials me aterra pensar que las siguientes generaciones serán peores. La verdad
estamos viviendo la culminación de un proceso que viene desde la década de los
60, en los que el hedonismo es lo principal y se debe vivir sin pensar en las
consecuencias de ello. Se han olvidado los más bellos valores pensando sólo en
el dinero y placer inmediatos. El hablar de moral es algo arcaico, a la persona
que lo intenta se le denosta y margina, ya que se piensa que estos deben ser
olvidados. Estamos ante un momento crítico de la humanidad, ya que los cambios
que están por darse es que el imperialismo cambia del mundo Occidental a Medio
Oriente, y si no estamos preparados para luchar, pues no quiero ni imaginar que
será de nosotros. Y al ver cómo van las cosas, la verdad la situación actual
con el Brexit y los atentados terroristas en Europa son signos de que las cosas
en Occidente no están bien. Solo deseo que el mundo recupere la cordura a
tiempo, porque las consecuencias serán catastróficas para todos nosotros.
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