Donald Trump es quizá y
por mucho uno de los candidatos presidenciales más controvertidos de Estados
Unidos. Una de las razones por las que se hizo fuerte fue quizá el racismo
imperante en el Coloso del Norte. Los americanos están muy enojados con el
Partido Demócrata, debido principalmente a los problemas económicos que
enfrentan. El desempleo en la Unión Americana parece no tener solución, no es
de extrañarse que un discurso hecho para el deleite de las masas, ya que los
que más apoyan al candidato del Partido Republicano son principalmente miembros
de la clase media que han visto como las fábricas donde laboraban se han ido a
otros países. Además les causa una rabia terrible ver como inmigrantes de diversas
partes del mundo tienen trabajo, mientras la mayoría caucásica permanece
desempleada por largos periodos de tiempo.
Como cualquier demagogo,
Trump le ha hablado bonito a la clase trabajadora de Estados Unidos con el
objeto de ganar más votos para entrar en la Casa Blanca este 2016. Estados
Unidos es un país racista desde tiempos de George Washington, ya que los padres
de la independencia es esa nación, a excepción de Thomas Jefferson, tenían ideas
muy racistas. Washington, antes de la independencia, tengo entendido que se
dedicaba a quitarle sus tierras a los indios
tenia esclavos negros en sus plantaciones en Virginia. Jefferson, en
cambio, escuche que sostenía relaciones sexuales con las esclavas negras de sus
propiedades. Por cierto, esta fue la causa de la Guerra Civil 80 años después,
es decir, el esclavismo. Los padres de la independencia tenían doble moral, ya
que fundaron la nueva nación con los principios de libertad e igualdad, sin
embargo, no paso así con los esclavos de las antiguas trece colonias. Sí mis queridos
lectores, así se fundó la “Tierra de las Oportunidades”, con un sistema
esclavista, mientras que México abolió la esclavitud desde los inicios de la
Guerra de Independencia.
Con este inicio como nación
libre y soberana, no es de extrañarse que los estadounidenses traten mal a las
personas que son blancas como la mayoría sajona de dicho país. Además, con
temor de que me tachen de ser como Donald Trump, muchas de las mandillas de las
grandes ciudades del Coloso del Norte están formadas por personas de origen
latino, el ejemplo más claro de esto es la Mara Salvatrucha que ha causado
demasiados muertos, sobre todo en Los Ángeles, California. Con todo esto, no es
de extrañarse que los americanos tengan un mal concepto de sus vecinos del sur de
la frontera y los acusen de robarles el trabajo. También es necesario resaltar
el hecho de que Trump ha visto los contenidos de los canales de televisión dirigidos
al público hispano como Univisión y Telemundo con programas tales como “La
Reina del Sur”, “Reyes del Paraíso” o “Sin Tetas no hay Paraíso”, todos de temática
de enaltecer al crimen organizado. También ha visto los modos de
entretenimiento de la comunidad de habla hispana, con narcocorridos y reggaetón,
donde se alaba a los criminales y hacen parecer a la mujer un simple objeto
sexual. Hay que agregar el hecho de que otras comunidades de Estados Unidos ha
avanzado, ya que cada vez es más común ver universitarios entre las comunidades
musulmana, italiana o afroamericana, mientras que la latina se ha quedado en
labores serviles o de obreros en las fábricas, ya que esta comunidad es la que
tiene menos graduados universitarios entre sus miembros.
En otro asunto, que está
en nuestro control, tiene que ver con el narcotráfico y el consumo de drogas. Es
cierto que Estados Unidos es el mayor consumidor de drogas a nivel mundial, y
esta tendencia parece que no se invertirá en el largo plazo. Pero creo que
Trump se refiere al Plan Mérida, por el que el gobierno de Estados Unidos le
dio al de México muchos millones de dólares para combatir el flagelo que es el
contrabando de narcóticos, ya que según Trump el gobierno mexicano no ha hecho
nada para combatir al crimen organizado. Lo anterior, aunado al hecho de que la
comunidad latina en EUA es la que más ha formado pandillas en dicha nación y el
escaso trabajo que hay allá, no es de extrañarse que los americanos sajones
apoyen al que les ofrece mayores controles a la migración desde la frontera
sur.
Por otro lado, y a riesgo
de parecer partidario de este demagogo, debo resaltar que el gobierno de
Estados Unidos no tiene la obligación de generar el empleo y las oportunidades
que nuestras autoridades no han podido. Es de ilusos pensar que otros países, en
este caso los ricos, tengan la obligación de acoger a las personas de los más
pobres. De hecho, creo que aquí en México constituye un error catastrófico el
hecho de que las remesas sean la segunda entrada más importante de divisas después
del petróleo. Quizá el contar con ella nos obligue a cambiar ciertas cosas,
como el sistema económico imperante, basado en relaciones con los poderes
facticos. Esta es la principal causa por la que muchos de nuestros paisanos
tienen que emigrar cada año, casi siempre con rumbo a Estados Unidos. Considero
también que los canadienses se pondrán también en ese plan, por lo que para
amortiguar esto es necesario la construcción de una economía moderna, algo que
no podemos aplazar más.
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