Con miras a las elecciones
de 2018 hay que volver a mencionar los fracasos de la administración de Enrique
Peña Nieto. Sólo basta con ver los resultados del PRI en las elecciones del
pasado 5 de junio, donde presenciamos una de sus peores derrotas en su
historia. De los 12 estados en los que eligieron gobernadores, perdieron en 7,
aun cuando Manlio Fabio Beltrones prometió que ganarían en 9 de los 12. Como esto
representa más de la mitad de los estados en disputa, y por lo tanto evidencia
la incompetencia del PRI en los tres niveles de gobierno. Ahora que el pueblo
les ha pasado factura de tanta incompetencia, y estupidez extrema, además de
que la mayoría de la gente está furiosa por las uñas largas de los gobernadores
y presidentes municipales, lo que se observa en el estado de las calles y la
infraestructura de las ciudades y carreteras. Los problemas económicos, la
inseguridad y el fracaso del sistema educativo le han explotado en la cara al
presidente y esto lo ha dejado pasmado mientras sus opositores piden su
renuncia.
Esto es preocupante,
debido al hecho de que esto podría aumentar los bonos de Andrés Manuel López
Obrador, que a menos de que ocurra otra cosa, podría convertirse en el próximo presidente
de la república. Sin embargo, aún tengo esperanzas de que este escenario no su
vuelva realidad. Esto debido a que el PAN
fue el gran vencedor en la pasada contienda electoral: gano en los
7nestados en los que perdió el partido tricolor. De hecho, mi favorito para la
presidencia es el todavía gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle, a pesar del
lodo que han lanzado contra él los medios de izquierda como la revista Proceso
y el diario La Jornada. Si eso hubiese sido cierto, los poblanos no habrían vuelto
a votar por el PAN, sino que este habría perdido. Pero volviendo al tema, al
PRI no le ha caído el veinte de que lo hemos reprobado como gobierno. Sin embargo,
no estoy enojado con Peña Nieto, ya que yo me imagine que no iba a dar el ancho en el cargo. En cuanto
a las elecciones del próximo año, no tengo información de Nayarit, no puedo
opinar del Estado de México porque es complicado el tema electoral, pero les
puede decir que es muy probable que el PRI no repita en Coahuila el próximo sexenio
gracias a la intervención de los hermanos Moreira.
En cuanto a las reformas
estructurales, son una de las principales causas de la debacle del gobierno de
Peña Nieto. No tanto porque estén mal, sino porque han sacado a mucha gente de
su zona de confort, en especial la reforma educativa, ya que los líderes
magisteriales, en especial los de la CNTE, se han opuesto terminantemente a
presentar un examen donde se ponga en evidencia su ignorancia, o los
normalistas, que han perdido la posibilidad de tener plaza automática e incluso
de comprar o heredar alguna de un familiar. Esto es una de las cosas a Peña
Nieto le explotó en la cara, ya que el magisterio acumulo estos privilegios
espurios con la habilidad de chantaje de los líderes sindicales con el beneplácito
de los gobiernos estatal y federal, que cedieron a estos chantajes durante más
de 30 años; la CNTE se opuso a los manejos del SNTE, sin embargo, tal parece
que ahora han caído en los mismos pecados de su odiada Elba Esther Gordillo.
En cuanto a la reforma energética,
el principal problema fue que al año de aprobada los precios del barril de
crudo se desplomaron, ya que de estar cerca de los $100 USD, de pronto
cayó a uno $30 USD por barril. Esto hizo
poco probables y rentables las posibles inversiones en el ramo. También se
prometió que los precios de las gasolinas y el diésel iban a bajar, además del
precio de la energía eléctrica. Ahora han subido los precios de la energía por déficits
presupuestales y por la contaminación en el Valle de México, pero no se han
atacado las causas de esto. En primer lugar, la competencia, debido a que no hay
incentivos para bajar los precios de la gasolina y el diésel. Esto está
relacionado con la calidad también, ya que tampoco hay incentivos para dar
gasolina y diésel de calidad a precios razonables por la falta de competencia
en el sector. También sugeriría darle una buena revisada a las normas mexicanas
sobre combustibles, que considero que están muy atrasadas.
En lo que respecta a las políticas
fiscales, el gobierno ha errado terriblemente, debido principalmente a que se
ha privilegiado el aumento de las cargas impositivas hacia las personas que
tienen ingresos altos. Sin embargo, es necesario resaltar que esto no ha
redundado en mejores condiciones para la población en general. El gobierno también
debió hacer recortes en el gasto público en cuanto se dio la caída del barril
de crudo, pero no se hizo así. En mi opinión lo que primero se debe recortar
son los programas sociales que en realidad no van a servir para lo que están
destinados. Lo que en esto momento el país necesita es crecer y con esto va
ligado la creación de empleos, pero gracias a las políticas fiscales que ha
tomado el gobierno, la tasa de crecimiento es bastante mediocre. Un secretario
de estado que debe ser removido de su cargo a la brevedad posible es Luis
Videgaray, ya que no ha dado una desde que es titular de la Secretaría de
Hacienda y Crédito Público. También es necesario recortar los gastos
superfluos, como el del Congreso de la Unión, la Presidencia y dejar de pasar
dinero a los sindicatos. Hay que investigar a los gobernadores que endeudaron
sus estados y crear un verdadero federalismo fiscal. Pero sobre todo, el
gobierno debe disciplinarse en sus finanzas.
El gobierno no hizo nada
de lo anterior, ahora está pagando las consecuencias de sus malas y pésimas políticas.
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