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martes, 12 de julio de 2016

El Brexit, o cuando un acuerdo comercial destruye la soberanía

Dejemos de lado las idioteces de la política nacional y veamos algunos asuntos internacionales. El Brexit, es decir, el Reino Unido abandona la Unión Europea es un momento histórico muy importante, ya que Londres es el principal centro financiero de Europa y uno de los más importantes del mundo. Por lo tanto esta decisión que hoy toman los británicos tendrá repercusiones económicas muy importantes y de hecho los mercados financieros han reaccionado de forma negativa en este momento, se nota con la devaluación del peso frente al dólar, que ya llegó a un precio a la venta que supera los $19.00 pesos. La verdad es comprensible lo que hicieron los británicos, ya que la UE  se ha convertido en una de las peores formas de gobierno: el que exige cada  vez más recursos y no se ve mejora en las condiciones generales de la población o mejor dicho, para sostener cosas que son insostenibles a largo plazo. Pero veamos las causas de estos problemas en Europa.
En primer lugar, hay que ver los orígenes de la UE, que tienen que ver con las dos guerras mundiales. Estos conflictos bélicos tuvieron un efecto desmoralizador muy importante en los países europeos por la destrucción causada por ambos conflictos bélicos. En ambas guerras las causas fueron tanto políticas como económicas, ya que la colonización de África llevo a muchos gobiernos europeos (o mejor dicho, gobernantes) a tener una ambición desmedida. Antes del estallido de la Primera Guerra Mundial, hay antecedentes como la Guerra Franco-Prusiana. Aquí los principales rivales del continente eran Alemania y Francia, el problema comenzó desde la reunificación del país germánico, ya que inmediatamente rivalizaron con los franceses. Esto, aunado a las ambiciones coloniales de los países europeos llegó al extremo a finales del siglo XIX y principios del XX. Las potencias europeas rápidamente se unieron en dos grandes bloques: la Triple Alianza, formada por Francia, Inglaterra, Francia e Italia; y la Tripe Entente, por Alemania, Austria-Hungría y el Imperio Otomano. La gota que derramo el vaso fue el asesinato del heredero al trono de Austria Hungría, el archiduque Francisco Fernando, a manos de Gavrilo Princip, en Sarajevo, la capital de Serbia. El emperador austro-húngaro declaro la guerra al gobierno serbio, y el resto se los dejo de tarea.
Para no hacerles largo este cuento, al finalizar la Primera Guerra Mundial, durante los tratados de paz, los gobiernos del Reino Unido, Francia y Rusia se ensañaron con los alemanes, a pesar de las advertencias del presidente de Estados Unidos, Woodrow Wilson, de no hacerlo. Wilson tuvo voz de profeta, ya que les dijo que no se ensañaran con el castigo para Alemania, a lo que hicieron oídos sordos y aplicaron medidas bastante inaceptables, como la imposibilidad de vender sus productos libremente y la perdida de sus colonias en África. Por otra parte, el pago a los italianos fue bastante malo, los entregaron colonias africanas que no tenían ningún valor, mientras que Japón no obtuvo ningún pago. Todo esto el grupo de las Potencias del Eje. Entre las cosas que dijo Woodrow Wilson fue que el ensañarse con Alemania provocaría el ascenso de un gobierno autoritario, como efectivamente sucedió con el nazismo en Alemania y el fascismo en Italia. Tanto Adolfo Hitler como Benito Mussolini les hablaron bonito a sus pueblos e hicieron nacer sentimientos de venganza en ellos. Y así estalló la Segunda Guerra Mundial, el conflicto bélico más cruel de la historia, ya que ninguno anterior ha habido tantas víctimas o destrucción como sucedió con este conflicto que tuvo consecuencias políticas como el estallido de la Guerra Fría, que fue otro momento de tensión que tuvo repercusiones acá en América, ya que Estados Unidos lideraba a las potencias capitalistas.
Todo esto hizo que varios gobiernos europeos, como el de Francia, Alemania, España, Italia, Reino Unido y otros países del Viejo Mundo se decidieran a crear una sociedad de países europeos con fines comerciales y políticos. Eso con el fin de evitar nuevos conflictos como las dos Guerras Mundiales y la Guerra Fría, además de un método para amortiguar la descolonización de África que había afectado gravemente sus economías. La organización cuajo en 1992 después de muchas discusiones y debates. Sin embargo, no todos los miembros de la clase política europea estuvieron de acuerdo. El ejemplo más claro de esto fue el descontento de la Primer Ministra Británica, Margaret Thatcher, que dijo lo que después ocurriría con el bloque, es decir, que sería una oportunidad para los alemanes para obtener la hegemonía en el continente, como efectivamente ocurrió. Ya que Alemania es el país que propuso en primer lugar la expansión de la Unión y la moneda única. Si están pensando que los alemanes hicieron esto por buenas personas, piensen de nuevo, ya que al incluir nuevos países en la UE ellos inmediatamente ofrecen préstamos para que estos países se pongan a la par en infraestructura y economía con las demás naciones del bloque.

No es de extrañarse que los británicos se les hayan llenado el hígado de piedritas, ya que con su dinero financian el desarrollo de los países más débiles del bloque, como Grecia, que llegó a la UE falseando sus finanzas, los Juegos Olímpicos de 2004 solo aceleraron lo inevitable. Además, la Unión Europea se ha convertido en una meganación sin ningún beneficio. Por lo tanto, esto es un problema, ya que la UE, con capital en Bruselas, ha ahogado la economía del bloque con impuestos y estados de bienestar costosos de mantener. Además, los recientes atentados en París y Bruselas se deben a que la Unión tiene una migración sin restricciones entre los países integrantes, y los británicos no quieren más inmigración al interior de su país, en especial de Medio Oriente con el Estado Islámico al acechando por ahí. El hecho de que el Reino Unido haya abandonado la UE puede generar la desintegración definitiva del bloque que nada evitara. 

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