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lunes, 1 de agosto de 2016

Discutir con un estúpido

Esto tiene que ver con un antiguo proverbio, que dice que nunca discutas con un tonto, ya que nunca podrás ganarle. Y la verdad es que nuestro mundo moderno tiene una abundancia de tontos escalofriante y los podemos encontrar en la calle, en la escuela, en internet y hasta en la política. La verdad, no hay nada peor que un tonto con iniciativa, y lo peor es que mucha gente piensa que tienen razón por alguna causa. En un mundo que se decanta por el borreguismo es algo para pensarse, porque los seres humanos del mundo occidental, por lo menos en lo que respecta al razonamiento, deja mucho que desear, ya que están llegando al poder cada tipo, que en serio demuestran una ignorancia que deberíamos pensar en manos de quién estamos. Donald Trump, Evo Morales, Nicolás Maduro y Andrés Manuel López Obrador.
Todos los del grupito anterior tiene algo en común: populistas, demagogos y, algunos, corruptos a morir. Todos ellos han prometido a sus pueblos, o les prometieron bajar el Sol, la Luna y las estrellas a sus gobernados, presentes o futuros. Y algo que tienen en común: en la práctica sus propuestas son irrealizables y solo han provocado en varios países a sus gobernados, presentes y futuros, pobreza extrema y los abusos de un gobierno autoritario a más no poder. En el caso de Venezuela, el teniente coronel Hugo Chávez Frías y su sucesor, el sátrapas de Nicolás Maduro se dedicaron a destruir la planta productiva de su país para llevar a los venezolanos, con ayuda de la Revolución Bolivariana, a lo que ellos llamaron el “Socialismo del siglo XXI”, con un poco de ayuda del presidente ruso Vladimir Putin (que Putin) y el mayor tirano del continente, que es Fidel Castro. Durante años, Chávez le regalo al régimen de Castro petróleo crudo, a costa del bienestar de los venezolanos, aunque los cubanos no viven mejor, a pesar de lo que puedan pensar los chairos. Ahora, con los resultados de las últimas elecciones legislativas de Venezuela, Maduro debería pensar en empacar sus cosas, porque es probable que los venezolanos le digan que lo lanzan de la casa presidencial.
En cuanto a Donald Trump, su candidatura es resultado principalmente de la gran estupidez de los medios de comunicación tanto de nuestros vecinos del norte como del exterior. Los periódicos le hicieron caso a un idiota, y a la larga solo de dieron cuerda con sus críticas. Trump no es la persona que acepta críticas, sino que se pone a insultar a aquel que ose contrariarlo, y aes algo que me temo que la mayoría de los comunicadores no les ha caído el veinte, empezando con Jorge Ramos de la cadena de televisión dirigida a latinos Univisión, que por cierto, Trump no anda tan perdido en sus críticas hacia esta y Telemundo por el bajo contenido de su programación. Por otro lado, Trump ha encontrado que el escandalo barato una forma de hacerse publicidad y de ahí sus controvertidas declaraciones. Los señores Khan, al decirle que su hijo murió en la Guerra de Irak, temo que fueron muy imprudentes al enfrentarse al magnate de Nueva York, porque de antemano debían saber que los iba a ofender a ellos y a la memoria de su hijo. A Trump no le interesa ofender a un inmigrante musulmán, aun si es un hombre que dio la vida por su patria adoptiva en la guerra, únicamente le importa darse publicidad, haciendo uso del escándalo barato. Pero tal parece que le estoy hablando a la pared.
En otro asunto, el presidente de Bolivia, Evo morales, se ha encontrado con la negativa de su pueblo de otorgarle otra reelección. Este hombre, al que por lo menos aquí en México celebraban con bombo y platillo las expropiaciones de empresas extranjeras que anunciaba cada 1° de mayo, día del trabajo, según el para beneficio de los trabajadores y la economía de los bolivianos. La salida de empresas como Coca-Cola®  y McDonald’s® de este país del cono sur causaron furor entre los chairos, que consideran que estas empresas son “malignas” y “envenenan” a la humanidad. Pero lo que no saben es que Morales ha empobrecido a los bolivianos de manera espectacular y a este último individuo no le interesa corregir el rumbo. Las expropiaciones de los latifundios, al igual que aquí en este país donde vivo, fueron contraproducentes, ya que han disminuido los cultivos de alimentos e incrementado el de la coca (de donde se extrae la cocaína). Evo Morales es indígena, pero esto no le ha impedido expropiar las cooperativas de los otros nativos; es el promotor de una “Carta por los Derechos de la Madre Tierra” y no se sonrojo al hacer un proyecto de una carretera que pasa por una reservación natural, donde por cierto, vive una comunidad indígena, y lo ha continuado a pesar de las protestas.

Todo esto demuestra lo tonto que es discutir con un estúpido, ya que nunca le podrás ganar. De López Obrador no voy a hablar, creo que la lo he hecho bastante en estas últimas semanas hasta el hartazgo. Pero, tengan cuidado, porque los tontos abundan en todos lados, incluso en los que menos imaginan. 

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