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martes, 16 de agosto de 2016

Y el gobierno cede a chantajes: Publicación número 100

Como lo he dicho antes, el gobierno de Enrique Peña Nieto ha resultado ser débil ante los problemas nacionales y el conflicto magisterial es la prueba más clara de esta afirmación. El gobierno actual no tiene el temple necesario para dirigir los destinos de la nación, se ha dejado rebasar un grupo de sátrapas como lo es la CNTE, un sindicato que encarna los peores vicios del sindicalismo mexicano. Los bloqueos que mantienen en los estados de Guerrero, Oaxaca, Michoacán y Chiapas, no con el objetivo de defender la “educación pública y gratuita”, sino para defender sus privilegios espurios, a este grupo la labor educativa le importa un comino y el que tiene dos dedos de frente lo sabe muy bien. También lo sabe el líder de MORENA,  pero no le interesa, solo le importan los votos que pudiera obtener de dicho movimiento.
En primer lugar, se debería exigir la renuncia del Secretario de Gobernación, que no tuvo (o no quiso) tener los pantalones para poner fin a los bloqueos de la Coordinadora. En posts anteriores ya había dicho bastante al respecto. Como lo suponía, ceder al chantaje de este grupo de choque no iba a traer la paz tan ansiada por la población de los estados antes mencionados. La CNTE ahora será un hueso más duro de roer, debido a que lanzaron una amenaza contra los empresarios que exigieron al gobierno aplicar la ley. Ahora resulta que el fantasma de Gustavo Díaz Ordaz está presente y eso impide la aplicación de la ley, aduciendo a los “derechos humanos” que los líderes de la Coordinadora tienen, pero que no han dudado en violar los de los demás, incluido el de tener un sistema educativo de calidad para nuestros niños. Ni con las universidades que AMLO dijo que haría me convencen de que la educación es algo primordial para el movimiento pejista, ya que me temo que los futuros alumnos de dichas instituciones no tendrán la suficiente capacidad para la educación superior, por lo que esta caerá en calidad y Dios se apiade de las almas de los desdichados académicos de las universidades públicas.
En realidad, estos grupos nos están tomando el pelo, ya que aman tanto a los pobres, que los multiplican. Nuestra cruda realidad es que a la clase política no le interesa el tema educativo, nos quieren ignorantes para poder lavarnos el cerebro a su antojo. Si no me creen, vean las campañas políticas prometen bajar el sol, la luna y las estrellas prometiendo apoyos para “grupos vulnerables” como los indígenas, las madres solteras, comedores comunitarios, tiendas subsidiadas con productos enriquecidos, todo gratis sin que nadie haga algo por mejorar otros rubros como la seguridad, la misma educación, no todo se reduce a dar dadivas a la población. Este tipo de prácticas se han convertido en un círculo vicioso de que no se quiere salir, sino que ahora los jóvenes quieren todo en bandeja de plata, y no se preguntan de dónde saldrán los recursos para dicha agenda “social”. Además, lo ocurrido en el sureste de México es un recordatorio de que nadie de los grupos de choque (llámense sindicatos u organizaciones populares) está dispuesto a salir de su zona de confort para salir de este círculo vicioso. Por este rumbo nos han llevado durante más de 80 años en los que el país no ha avanzado mucho, sino al contrario, tal parece que retrocedemos cada vez más.
Todo esto tiene que ver con la idiosincrasia mexicana, en la que tenemos una reforma agraria que no ha hecho más que empobrecer a nuestros campesinos y destruir nuestras ciudades; una expropiación petrolera que no ha servido para sacar de pobres a millones, pero sí para enriquecer a unos cuantos; y un sistema educativo que nos enseña a justificar los mitos revolucionarios al decirnos que los “derechos sociales” ganados a partir de dicha época son sagrados, intocables, lo cual ha constituido uno de nuestro peores lastres como nación. La CNTE no puede explicar su actual poderío si no se ven con lupa los mitos de la Revolución, ya que encarna los vicios del sindicalismo charro y lo sabe cualquier historiador serio. El movimiento magisterial es espurio y López Obrador lo sabe, pero los chairos no se caracterizan por pensar de una manera racional, sino que se dejan llevar por un sentimiento de revanchismo del rico sobre el pobre, que definitivamente nunca nos va a dejar avanzar como nación, dejándonos sumidos en la miseria y en la ignorancia.
Para concluir, voy a decir que estamos en una situación deplorable con este sistema educativo que tenemos y que algunos desean que se mantenga. También aclaro que considero que la Reforma Educativa se queda corta, porque no habla de los planes de estudios o las técnicas de la enseñanza, pero no se puede hacer si no se capacita al magisterio de manera adecuada, ya que no habrá incentivos para que estos se capaciten y tengan motivos para estudiar y superarse como profesionales de la educación. Solo así avanzaremos como nación. Se los dejo para reflexionar.

Por cierto, esta es la publicación número 100 de este blog, muchas gracias a los lectores, que no por eso van a dejar de comentar y compartir este blog. 

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