La transparencia se ha
convertido en un tema muy importante en la sociedad mexicana moderna. Esto no
es sorprendente, ya que los habitantes de México hemos padecido de gobiernos
que han saqueado las arcas públicas a más no poder, de ahí que muchos políticos
han hecho su fortuna a nuestras costillas. Y este tema se ha hecho muy
importante desde la deuda que dejo Humberto Moreira en Coahuila, con lo que se
desencadeno un descarado saqueo del que hicieron victimas a varios estados. Por
esto, este año se presentó en el pleno del Congreso de la Unión una iniciativa
de ley para que los aspirantes a puestos de elección popular a fin de que
presenten sus ingresos y propiedades, así como de los posibles conflictos de interés
que puedan tener a la hora de discutir leyes o asignar contratos públicos.
La verdad, es que
considero esta ley una burla, ya que por experiencia deberíamos saber que
nuestros políticos son expertos en maquillar datos para evitar que nos demos
cuenta de la cruda realidad de nuestro municipio, estado o país y evitar que
nos demos cuenta que nos están robando en nuestras narices. Aunque parece que
ya hay un avance en la materia ahora que dictaron auto de formal prisión a
Rodrigo Medina, ex gobernador de Nuevo León, uno de los estados más endeudados
del país y uno de los más ricos, por lo que sienta un antecedente muy bueno en
contra de los políticos que endeuden sus estados para hacerlos víctimas de la
rapiña de manera inmisericorde. El problema de la riqueza de la clase política no
es que llevan una vida de riqueza y lujo, sino que tengan que robar al erario
para tener ese estilo de vida. El hecho de que un político viaje en transporte
público o no tenga propiedades no me dice nada de su honestidad o de que no
tenga una relación oculta con algún empresario que quiera adjudicarse contratos
públicos sin la necesidad de licitaciones.
Ahora bien, hay entidades
que reciben dinero del erario, como es el caso de los partidos políticos o las
universidades públicas, además de sindicatos, y no rinden cuentas de sus
gastos. Es un secreto a voces que algunos de estos ejemplos son demasiado
evidentes, como en el caso de los sindicatos de maestros (los dos) o el de
Pemex, algunas universidades y otras entidades públicas tienen serios problemas
económicos o se han opuesto a reformas estructurales para no rendir cuentas de
ese dinero, y aun así se niegan a dar información o hacen todo lo posible por
evitar auditorias que podrían en riesgo un patrimonio que maneja como si fuera
de su propiedad. Hace 70 años ya lo dijo un político al que apodaban “El
Tlacuache”, “Vivir fuera del presupuesto es vivir en el error”. Razón no le
hace falta a este dicho, ya que en nuestro país los empresarios y la clase
gobernante han hecho hasta lo imposible por tejer redes para poder lucrar con
nuestro dinero a mansalva, de ahí que se construyan obras de infraestructura y
se den dadivas a la población a diestra y siniestra. También está muy
documentado que se ha usado el dinero del erario para sobornar a los
opositores, como fue el caso de Juan Andrew Almazán, al que se le dieron
concesiones mineras, la pavimentación de la carretera México-Nuevo Laredo y la
posibilidad de convertir Acapulco en un destino turístico.
Las declaraciones 3 de 3
de los líderes de los partidos políticos la verdad considero que son una
tomadura de pelo, pero la de Andrés Manuel López Obrador se me hace una burla
de pies a cabeza. En las declaraciones que hizo en 2000, cuando se presentó
para Jefe de Gobierno del Distrito Federal tenia departamentos, terrenos, casas
un automóvil. Ahora, 16 años más tarde nos encontramos que dono todas sus
propiedades a sus hijos, más cuando hace poco nos encontramos con que había vendido
todos sus inmuebles y vehículos, dijo que solo gana 50 mil pesos al mes, cosa
que dudo mucho, porque su hijo mayor se da vida de Junior multimillonario,
sino, vean el tipo de calzado que le gusta comprar, las idas a los mejores antros
de Nueva York y los viajes a Suiza para esquiar. La diferencia principal con
los demás políticos es que ninguno de los pertenecientes a la “Mafia del Poder”
es impulsor de la “Austeridad Republicana”, ni de la “Honestidad Valiente” como
algo que debería ser practicado. En realidad, no dudo que la “Casa Blanca” y el
departamento en Miami, ambos de la Primera Dama Angélica Rivera, hayan sido
adquiridos con dinero de nuestros impuestos o por favores políticos, pero ni el
presidente Peña Nieto ni su familia ocultan su estilo de vida o son defensores
de la “Austeridad Republicana” ni de nada por el estilo como en el caso de
López Obrador, su cónyuge y sus vástagos. Este tema es bueno para discutir,
pero sí les voy a recordar que el hecho de que un político tenga propiedades o
no y se de una vida austera o de lujos no dice algo acerca de su honestidad o
futuras políticas públicas.
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