En estas últimas
olimpiadas los mexicanos hemos visto lo más sucio que se ha visto desde que
México ha participado en estas competencias. En primer lugar, no entiendo cómo
es posible que los atletas de la delegación mexicana reciban dinero del
presupuesto federal para acudir a las justas deportivas, ya sean los Juegos
Olímpicos o los Juegos Panamericanos, ya que el estado no tiene por qué
subsidiar todo. Además, el nepotismo tan típico de nuestro sistema político no
permite la llegada de los mejores atletas, sino el hijo, sobrino o amigo de los
funcionarios de la CONADE, de ahí los resultados tan mediocres en las
competencias deportivas donde ganan muy pocas medallas de bronce, mucho menos
de oro. En cuanto al Comité Olímpico Mexicano, la familia Vázquez Raña ha
dirigido este como si fuera de su propiedad. No me sorprendería que el dinero
para el deporte haya sido desviado y servicio como base para la fortuna de esta
familia dueña de importantes periódicos a nivel nacional.
Como dijo el “Tlacuache”
el siglo pasado: “vivir fuera del presupuesto es vivir en el error”, pues
tenemos una población que quiere que el gobierno subsidie todo, lo que ha hecho
que el mexicano promedio este esperando a que alguien llegue y les resuelva los
problemas que los aquejan, y es una de las causas de la pobreza crónica que
sufre buena parte de la población. El deporte no es la excepción, ya que
siempre las federaciones deportivas se siempre están pidiendo su parte del
presupuesto de la CONADE. De ahí que muchos de los atletas tengan que pasar
pobreza después de sus glorias deportivas. Yo la verdad no se a que obedece el
esta lógica, ya que ha impedido el desarrollo de una cultura deportiva
autentica, ya que las personas que llegan a los Juegos Olímpicos no siempre son
los mejores, sino los que tienen más palancas entre las autoridades deportivas.
Eso sí, el director de la CONADE metió a sus amigos y familiares a la delegación
mexicana a cambio de quitarle a los atletas apoyos para los presentes juegos olímpicos,
hasta hay deportistas que tienen que dormir en la calle porque no se le pago el
alojamiento en la Villa Olímpica.
Por todo lo anterior, no deberían
pedir la comparecencia del director de la CONADE ante el Congreso de la Unión,
sino su destitución del cargo, ya que está usando nuestro dinero como si fuera
dé el para llevar de vacaciones a su familia, cuando esos recursos deberían haber
servido para apoyo de la delegación mexicana en Rio de Janeiro. Transparentar esos
recursos no es la solución definitiva a este problema, sino que haya
patrocinadores privados de la delegación olímpica mexicana, ya que se ve que el
estado este dando apoyos al deporte ha derivado en los vicios que antes
describí, por lo que a las competencias solo deberían llegar los mejores, ya
que la iniciativa privada no va a invertir en atletas mediocres, garantizando
que se ganaran más eventos en las justas deportivas. Esto en imitación a lo que
ocurre en países como Estados Unidos, donde las delegaciones tienen
financiamiento de los empresarios de dicho país. El más famoso seria Don King,
promotor de peleas de box y patrocinador de Muhammad Ali en varías olimpiadas. Sin el apoyo del
gobierno, los norteamericanos han sido más exitosos en los eventos deportivos
que los mexicanos.
Pero aquí hay otro punto
muy importante, y es el hecho de que los empresarios mexicanos solo les ha
interesado invertir en futbol soccer, que de hecho es el deporte más popular
del país. Pero, gracias a las televisoras, el futbol mexicano es de desempeño
mediocre a pésimo, por lo menos en la liga profesional, porque la selección sub-17,
olímpica y femenil si han obtenido títulos internacionales, la última ha pasado
sin pena ni gloria, ya que a las televisoras solo les ha interesado el mundial
de los varones. Así nunca podremos sustituir al sector público con
patrocinadores privados. Mucho menos si son como los Vázquez Raña, que han
lucrado con el deporte durante décadas. Hasta en algo que parece tan banal como
el deporte, están presentes nuestros vicios como nación. Es decir, la corrupción
ha penetrado hasta en los asuntos deportivos, no sólo en otros ámbitos de
nuestra sociedad, como la salud y la educación. Pero esta seguirá mientras los
dirigentes deportivos sean burócratas de quincena y haya una verdadera
competencia en el sector empresarial.
Por último, he de señalar
los negocios en lo oscurito de los Juegos Panamericanos en Guadalajara y los
Juegos de la Juventud en Veracruz. En ambos casos los funcionarios públicos
hicieron lo que en Grecia y Brasil: compras a sobreprecio, licitaciones falsas
y otro tipo de prácticas sucias. Además, Chihuahua tuvo que renunciar a ser
sede de los juegos nacionales de la juventud por sus problemas financieros, ya
que les han retrasado el pago a los trabajadores del estado por falta de
recursos.
Voy a confesar que no soy
fanático del deporte, a mí no me interesan las olimpiadas o el mundial de
futbol, pero ya que usan dinero de nuestros impuestos para financiar nuestra delegación
en Río de Janeiro, es un tema que debería importarle a todos los mexicanos.
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