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jueves, 18 de agosto de 2016

Corrupción en la CONADE y el Comité Olímpico Mexicano

En estas últimas olimpiadas los mexicanos hemos visto lo más sucio que se ha visto desde que México ha participado en estas competencias. En primer lugar, no entiendo cómo es posible que los atletas de la delegación mexicana reciban dinero del presupuesto federal para acudir a las justas deportivas, ya sean los Juegos Olímpicos o los Juegos Panamericanos, ya que el estado no tiene por qué subsidiar todo. Además, el nepotismo tan típico de nuestro sistema político no permite la llegada de los mejores atletas, sino el hijo, sobrino o amigo de los funcionarios de la CONADE, de ahí los resultados tan mediocres en las competencias deportivas donde ganan muy pocas medallas de bronce, mucho menos de oro. En cuanto al Comité Olímpico Mexicano, la familia Vázquez Raña ha dirigido este como si fuera de su propiedad. No me sorprendería que el dinero para el deporte haya sido desviado y servicio como base para la fortuna de esta familia dueña de importantes periódicos a nivel nacional.
Como dijo el “Tlacuache” el siglo pasado: “vivir fuera del presupuesto es vivir en el error”, pues tenemos una población que quiere que el gobierno subsidie todo, lo que ha hecho que el mexicano promedio este esperando a que alguien llegue y les resuelva los problemas que los aquejan, y es una de las causas de la pobreza crónica que sufre buena parte de la población. El deporte no es la excepción, ya que siempre las federaciones deportivas se siempre están pidiendo su parte del presupuesto de la CONADE. De ahí que muchos de los atletas tengan que pasar pobreza después de sus glorias deportivas. Yo la verdad no se a que obedece el esta lógica, ya que ha impedido el desarrollo de una cultura deportiva autentica, ya que las personas que llegan a los Juegos Olímpicos no siempre son los mejores, sino los que tienen más palancas entre las autoridades deportivas. Eso sí, el director de la CONADE metió a sus amigos y familiares a la delegación mexicana a cambio de quitarle a los atletas apoyos para los presentes juegos olímpicos, hasta hay deportistas que tienen que dormir en la calle porque no se le pago el alojamiento en la Villa Olímpica.
Por todo lo anterior, no deberían pedir la comparecencia del director de la CONADE ante el Congreso de la Unión, sino su destitución del cargo, ya que está usando nuestro dinero como si fuera dé el para llevar de vacaciones a su familia, cuando esos recursos deberían haber servido para apoyo de la delegación mexicana en Rio de Janeiro. Transparentar esos recursos no es la solución definitiva a este problema, sino que haya patrocinadores privados de la delegación olímpica mexicana, ya que se ve que el estado este dando apoyos al deporte ha derivado en los vicios que antes describí, por lo que a las competencias solo deberían llegar los mejores, ya que la iniciativa privada no va a invertir en atletas mediocres, garantizando que se ganaran más eventos en las justas deportivas. Esto en imitación a lo que ocurre en países como Estados Unidos, donde las delegaciones tienen financiamiento de los empresarios de dicho país. El más famoso seria Don King, promotor de peleas de box y patrocinador de Muhammad Ali  en varías olimpiadas. Sin el apoyo del gobierno, los norteamericanos han sido más exitosos en los eventos deportivos que los mexicanos.
Pero aquí hay otro punto muy importante, y es el hecho de que los empresarios mexicanos solo les ha interesado invertir en futbol soccer, que de hecho es el deporte más popular del país. Pero, gracias a las televisoras, el futbol mexicano es de desempeño mediocre a pésimo, por lo menos en la liga profesional, porque la selección sub-17, olímpica y femenil si han obtenido títulos internacionales, la última ha pasado sin pena ni gloria, ya que a las televisoras solo les ha interesado el mundial de los varones. Así nunca podremos sustituir al sector público con patrocinadores privados. Mucho menos si son como los Vázquez Raña, que han lucrado con el deporte durante décadas. Hasta en algo que parece tan banal como el deporte, están presentes nuestros vicios como nación. Es decir, la corrupción ha penetrado hasta en los asuntos deportivos, no sólo en otros ámbitos de nuestra sociedad, como la salud y la educación. Pero esta seguirá mientras los dirigentes deportivos sean burócratas de quincena y haya una verdadera competencia en el sector empresarial.
Por último, he de señalar los negocios en lo oscurito de los Juegos Panamericanos en Guadalajara y los Juegos de la Juventud en Veracruz. En ambos casos los funcionarios públicos hicieron lo que en Grecia y Brasil: compras a sobreprecio, licitaciones falsas y otro tipo de prácticas sucias. Además, Chihuahua tuvo que renunciar a ser sede de los juegos nacionales de la juventud por sus problemas financieros, ya que les han retrasado el pago a los trabajadores del estado por falta de recursos.

Voy a confesar que no soy fanático del deporte, a mí no me interesan las olimpiadas o el mundial de futbol, pero ya que usan dinero de nuestros impuestos para financiar nuestra delegación en Río de Janeiro, es un tema que debería importarle a todos los mexicanos.  

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