Como lo he dicho
infinidad de veces en este espacio, la educación en México tiene una calidad
que va de muy mala a pésima. Ocupamos el penúltimo lugar en la OCDE, superados
únicamente por Turquía. Es algo preocupante que nuestro país destaque
únicamente en lo negativo y esto ha repercutido negativamente en nuestra imagen
a nivel internacional. Nuestro pésimo sistema educativo es resultado tanto de
las autoridades responsables como de los sindicatos de maestros y la sociedad en
general. También considero que a la clase política de hoy en día no le interesa
mejorar la calidad educativa, basta con voltear a ver los últimos
acontecimientos del partido tricolor y MORENA para darse cuenta de esta
afirmación. Nuestro mal sistema educativo se manifiesta en muchas facetas de
nuestra vida diaria, desde el que se te cierra en la carretera hasta el
político inepto en las altas esferas administrativas.
¿Cómo llegamos a esta
triste situación? Es algo complejo de explicar, ya que estamos hablando de
décadas de atraso en la materia, no es algo que se haya gestado de un día para
otro, como pudiera pensar la mayoría. Es necesario destacar que este problema
está alcanzando todos los niveles educativos, desde preescolar hasta superior,
y esto se refleja en la enorme cantidad de profesionistas que son
incontratables por los empresarios y otros empleadores. En el caso de la
educación superior, no se trata del número de alumnos matriculados únicamente,
sino de las habilidades que estos tengan antes, durante y después de ingresar a
este nivel educativo. El primer paso para tener un mayor número de alumnos en
las universidades y tecnológicos es mejorar la educación básica. Pero eso es
algo que no entiende el mexicano miedo, ya que para los rechazados es simplemente
que el gobierno no quiere invertir en ampliar los espacios de educación
superior.
Temo que los padres de
familia son el eslabón más débil de esta cadena. Ellos son en buena medida
responsables por el pésimo desempeño de sus hijos en las aulas. Ahora es muy
común que los padres cuestionen a los docentes por el bajo desempeño de sus
hijos, en lugar de a sus propios vástagos. Otra conducta bastante negativa es
que ahora los padres tienen los límites y la disciplina bastante relajados, por
lo que ahora tenemos el problema de los monstruos incapaces de vivir en
sociedad. En esto último caso, muchos padres dicen que debido a que no soportan
tener a sus hijos en casa es mejor que los aguanten en la escuela. Bien lo dijo
Cantinflas en la película de 1970 “El Profe”: “Uno se esfuerza por enseñarles
esto es lo bueno, esto es lo malo, llegan a su caso y ve a sus padres y todo se
les olvida. Es como el box, usted es bueno pegando con la izquierda, pero si
usted no sabe rematar con la derecha, todo está perdido”.
Sin embargo, y en
aparente contradicción con lo dicho en el párrafo anterior, también los
docentes tienen mucha responsabilidad en el estado actual de nuestro sistema
educativo. Antes, la figura del profesor era sinónimo de respeto, la segunda
persona más respetada en las comunidades rurales después del señor cura. Sin embargo,
esa visión idílica se ha ido perdiendo con el tiempo. La razón no es tan difícil
de entender el empoderamiento de los sindicatos en la vida nacional es la
principal causa de la perdida de respeto hacia los profesores. En un país donde
el nepotismo está a la orden del día, los sindicatos de maestros obtuvieron el
privilegio de poder vender y heredar las plazas dentro del sistema educativo nacional,
lo que llevó a que mucha gente que no tiene los conocimientos ni las
habilidades para estar frente a grupo, no es de extrañar que muchos niños no
aprendan gran cosa en la escuela. Otro problema muy importante es el saqueo que
se ha hecho del dinero de la educación por parte de los sindicatos. Las protestas
por parte de los agremiados tienen este fin, ya que los maestros siempre
dejaban su plaza frente a grupo para tomar comisiones sindicales y políticas ya
que los profesores cobraban sueldo tanto en el sindicato y en la plaza de
docente al mismo tiempo, algo que pretende acabar con esta práctica es la
reforma educativa, de ahí la oposición de los líderes sindicales y sus
compinches.
En cuanto a los alumnos,
en mucha medida son víctimas de padres de familia que no saben educar y
docentes que no saben enseñar. Esto ya lo he dicho desde hace mucho tiempo, en
la prueba ENLACE los alumnos de los primeros lugares siempre eran de las
regiones más marginadas, quizá por la falta de distractores que tenemos en la
ciudades, combinado con un mayor comprimidos de parte de docentes y padres de
familia, pero es evidente que la afirmación de que en las comunidades más
pobres de México no necesitan tener evaluaciones especiales por las características
socioeconómicas de la población, únicamente docentes con compromiso y eso mismo
por parte de los padres de familia.
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