Con las políticas que
está tomando el gobierno norteamericano a cargo del magnate inmobiliario Donald
Trump estoy viendo muchas señales de incongruencia de parte de medios de
comunicación al respecto con posturas tomadas en el pasado. Esto se nota mucho
porque medios de comunicación como La Jornada, Proceso, Aristegui Noticias y
otros despotricaban contra el libre comercio con artículos en los que
condenaban el Tratado de Libre Comercio de América del Norte mientras decían que
dicho acuerdo había contribuido enormemente a empobrecer a los mexicanos
gracias a la destrucción del campo por las prácticas desleales de los
norteamericanos. Y tal parece que “han rectificado” y tratan de defender el
acuerdo comercial firmado con Estados Unidos y Canadá. Más aún, recuerdo que
columnistas y reporteros se opusieron a la reforma energética argumentando “la
entrega de nuestra soberanía a intereses extranjeros” y ahora que Trump toma
posturas similares lo critican a morir.
Recuerden que los medios
de comunicación de izquierda durante muchos años criticaron a las empresas,
sobre todo a las maquiladoras, de “buscar países subdesarrollados para tener
mano de obra barata”. Esto fue documentado sobre todo por la periodista
canadiense Naomi Klein en su libro “No logo” donde hace una crítica de las
marcas en la era de la globalización por tener fábricas con obreros mal pagados
y en paupérrimas condiciones. Ahora tal parece que se les está olvidando este
pequeño detalle. La pregunta que me hago yo ahora es que si esto no es un
ataque contra Donald Trump por ponerse en contra de los lobbies progresistas
que promueven el aborto a nivel internacional (a lo cual no tengo objeción). Es
como cuando se aprobó la reforma energética: no me opuse porque era algo que yo
deseaba aunque no he estado del todo a favor de las políticas de Peña Nieto.
Una cosa es estar en contra del gobernante en turno y otra muy distinta es
llevarle la contraria a pesar de haber expresado con anterioridad estar de
acuerdo con esa política.
Ahora bien, esta semana
se publicó una llamada filtrada por Newsweek y Proceso en la que se afirmaba
que Trump había amenazado a Peña Nieto con una intervención si no podía tener
en orden a los carteles de narcotráfico en nuestro país. Este ya lo hizo Barack
Obama y con desastrosos resultados para nosotros y ahora tal parece que hay
amnesia generalizada. Durante el gobierno de Obama fue cuando el gobierno
norteamericano armó a estos grupos del crimen organizado con el operativo
“Rápido y Furioso” y el problema no salió a la luz hasta la ejecución de
miembros del cuerpo diplomático norteamericano en la carretera a San Luis
Potosí y seguramente pocos se acuerdan debido a que se clasificó el caso como
confidencial. Entiendo que Trump no se considere amigo México, sin embargo no
es un hipócrita como su antecesor que prometió una reforma migratoria y se
convirtió en el mayor deportar en la historia de Estados Unidos y los medios
progresistas callan ante esto. Entonces la verdad no sé por qué se espantan ahora
con las políticas de Trump cuando Obama hizo exactamente lo mismo y los medios
de comunicación que apuñalan al primero guardan silencio ante los errores del
segundo.
Ahora tenemos las
reacciones de los lobbies progresistas que ahora salen a la defensa de México
prácticamente no les interesa el destino de nuestra nación en lo más mínimo. De
hecho estos grupos lo único que les interesa es mantener privilegios comosubsidios de parte de los
gobiernos de varios países. Estos grupos defienden el Estado de Bienestar como
si fuera lo máximo recibir dar nada a cambio. Sigo insistiendo en que la vida
de las personas que únicamente estiran la mano es hueca y sin sentido. Estos
grupos progresistas están furiosos porque les están retirando apoyos a estos
lobbies y sobre todo porque la victoria de Trump está ayudando a los grupos de
derecha tan detestados tales como Teresa May y Madame Marine le Pen. Entre
otras cosas los grupos progresistas de todo el mundo temen el ascenso de la
Rusia de Putin, aunque también apoyan a los dictadorzuelos apoyados por el
gobierno ruso tales como Evo Morales, Hugo Chávez o Fidel Castro. Con todo esto
queda claro nuevamente que los progresistas son muy incongruentes puesto que
por un lado apostaron por estar en contra de la pérdida de identidades
nacionales, el trabajo esclavo en las fábricas y ahora lloran porque un
conservador les está quitando sus privilegios. A ese tipo de persona
acomodaticias las considero de lo peor pues te dan una puñalada por la espalda
cuando ya no les conviene tenerte cerca. Por lo tanto considero que hay que ser
muy cautos con ellos.
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