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jueves, 2 de febrero de 2017

Incongruencias y estupideces

Con las políticas que está tomando el gobierno norteamericano a cargo del magnate inmobiliario Donald Trump estoy viendo muchas señales de incongruencia de parte de medios de comunicación al respecto con posturas tomadas en el pasado. Esto se nota mucho porque medios de comunicación como La Jornada, Proceso, Aristegui Noticias y otros despotricaban contra el libre comercio con artículos en los que condenaban el Tratado de Libre Comercio de América del Norte mientras decían que dicho acuerdo había contribuido enormemente a empobrecer a los mexicanos gracias a la destrucción del campo por las prácticas desleales de los norteamericanos. Y tal parece que “han rectificado” y tratan de defender el acuerdo comercial firmado con Estados Unidos y Canadá. Más aún, recuerdo que columnistas y reporteros se opusieron a la reforma energética argumentando “la entrega de nuestra soberanía a intereses extranjeros” y ahora que Trump toma posturas similares lo critican a morir.
Recuerden que los medios de comunicación de izquierda durante muchos años criticaron a las empresas, sobre todo a las maquiladoras, de “buscar países subdesarrollados para tener mano de obra barata”. Esto fue documentado sobre todo por la periodista canadiense Naomi Klein en su libro “No logo” donde hace una crítica de las marcas en la era de la globalización por tener fábricas con obreros mal pagados y en paupérrimas condiciones. Ahora tal parece que se les está olvidando este pequeño detalle. La pregunta que me hago yo ahora es que si esto no es un ataque contra Donald Trump por ponerse en contra de los lobbies progresistas que promueven el aborto a nivel internacional (a lo cual no tengo objeción). Es como cuando se aprobó la reforma energética: no me opuse porque era algo que yo deseaba aunque no he estado del todo a favor de las políticas de Peña Nieto. Una cosa es estar en contra del gobernante en turno y otra muy distinta es llevarle la contraria a pesar de haber expresado con anterioridad estar de acuerdo con esa política.
Ahora bien, esta semana se publicó una llamada filtrada por Newsweek y Proceso en la que se afirmaba que Trump había amenazado a Peña Nieto con una intervención si no podía tener en orden a los carteles de narcotráfico en nuestro país. Este ya lo hizo Barack Obama y con desastrosos resultados para nosotros y ahora tal parece que hay amnesia generalizada. Durante el gobierno de Obama fue cuando el gobierno norteamericano armó a estos grupos del crimen organizado con el operativo “Rápido y Furioso” y el problema no salió a la luz hasta la ejecución de miembros del cuerpo diplomático norteamericano en la carretera a San Luis Potosí y seguramente pocos se acuerdan debido a que se clasificó el caso como confidencial. Entiendo que Trump no se considere amigo México, sin embargo no es un hipócrita como su antecesor que prometió una reforma migratoria y se convirtió en el mayor deportar en la historia de Estados Unidos y los medios progresistas callan ante esto. Entonces la verdad no sé por qué se espantan ahora con las políticas de Trump cuando Obama hizo exactamente lo mismo y los medios de comunicación que apuñalan al primero guardan silencio ante los errores del segundo.
Ahora tenemos las reacciones de los lobbies progresistas que ahora salen a la defensa de México prácticamente no les interesa el destino de nuestra nación en lo más mínimo. De hecho estos grupos lo único que les interesa es mantener privilegios comosubsidios de parte de los gobiernos de varios países. Estos grupos defienden el Estado de Bienestar como si fuera lo máximo recibir dar nada a cambio. Sigo insistiendo en que la vida de las personas que únicamente estiran la mano es hueca y sin sentido. Estos grupos progresistas están furiosos porque les están retirando apoyos a estos lobbies y sobre todo porque la victoria de Trump está ayudando a los grupos de derecha tan detestados tales como Teresa May y Madame Marine le Pen. Entre otras cosas los grupos progresistas de todo el mundo temen el ascenso de la Rusia de Putin, aunque también apoyan a los dictadorzuelos apoyados por el gobierno ruso tales como Evo Morales, Hugo Chávez o Fidel Castro. Con todo esto queda claro nuevamente que los progresistas son muy incongruentes puesto que por un lado apostaron por estar en contra de la pérdida de identidades nacionales, el trabajo esclavo en las fábricas y ahora lloran porque un conservador les está quitando sus privilegios. A ese tipo de persona acomodaticias las considero de lo peor pues te dan una puñalada por la espalda cuando ya no les conviene tenerte cerca. Por lo tanto considero que hay que ser muy cautos con ellos.   

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