Con la promulgación de la
Constitución de la Ciudad de México queda muy claro que los políticos hacen
gala de una demagogia extrema y no del uso de la razón. Sin embargo, queda
claro que los políticos que gobiernan dicha entidad están haciendo este
documento a sabiendas de que esto no va a resolver los problemas que aquejan a
la urbe más poblada del país. Esto es algo bien sabido por estas autoridades,
pero lo que buscan Miguel Ángel Mancera y su sequito es darle atole con el dedo
a los chilangos para obtener votos en las elecciones de 2018 tanto para la
presidencia de la república como para el gobierno de la Ciudad de México. El problema
es que los habitantes de la capital del país piensan que su ciudad es le máximo
y todo lo que pase aquí debe ser replicado en el resto de la nación.
La Ciudad de México es la
única en todo el continente que tiene el fenómeno del centralismo en toda la extensión
de la palabra. Por un lado tiene una contaminación atmosférica mayor a Los
Ángeles a pesar de tener una fracción del parque vehicular, la saturación del
transporte es espantosa y tienen problemas de agua. Esto se da por el hecho de
que la urbe creció en el descontrol total puesto que desde tiempos remotos
siempre ha tenido mejores trabajos, más servicios de todo tipo y subsidios para
todo. Esto causó inmigración desde diversos puntos de toda la república de
gente buscando mejores oportunidades que no había en sus respectivos estados. Esto
hizo que mucha gente invadiera terrenos causando el crecimiento irregular de la
ciudad, todo con el beneplácito de los gobiernos federal y capitalino que
toleraron los asentamientos irregulares con tal de proporcionar votos a las
urnas. Es a partir de entonces que empezaron a crecer los municipios del Estado
de México siendo los más destacados Ecatepec, Los Reyes-La Paz, Chimalhuacán e
Ixtapaluca, entre otros. Esto ha sido la causa de los problemas de transporte,
vivienda, medio ambiente y servicios públicos que afectan a la capital y los
municipios conurbados.
Otro problema en la Zona
Metropolitana de la Ciudad de México que no se ha querido reconocer (en
especial por el gobierno del Distrito Federal) es el de la violencia contra la
mujer. La máxima expresión de este problema se da con los feminicidios en la
zona oriente del Estado de México, especialmente en el municipio de
Chimalhuacán. Sin embargo, no considero
que el problema sea únicamente en el Estado de México, sino también del
Distrito Federal. Esto es porque en ambas entidades existe un “transporte
preferencial”: vagones del metro exclusivos para mujeres y niños y lo mismo
para el Metrobus y Mexibus, taxis rosas y peseros solo para féminas; la justificación
es que “los hombres acosan a las mujeres por lo que es mejor que viajes
separadas por comodidad” (de ahí es de donde saco que el problema es más
desestimado en el DF). Esto es algo que se presume a nivel mundial: exclusión de
los hombres. Sin embargo nos debería dar pena alardear de esto en el mundo
puesto que demuestra que nos falta educación a los hombres y son políticas que
nos ponen en ridículo y no resuelven de fondo el problema que evidentemente es
educativo y requiere prevención.
El asunto que más me da
risa es el del crimen organizado en la capital, pero no el problema en sí
mismo, sino la afirmación de Miguel Ángel Mancera de que no ha presencia del
crimen organizado en la entidad que gobierna. Sin embargo, la evidencia
demuestra lo contrario por varios motivos: desaparición de personas, tiroteos,
ejecuciones, cadáveres colgados en puentes y narcomantas. Además han capturado
a líderes del crimen organizado en la Ciudad de México en zonas aparentemente
tranquilas Polanco, la Zona Rosa, la Colonia del Valle, Lomas de Chapultepec y
otras. En la administración de Mancera en la capital ha habido balaceras en el
aeropuerto, la desaparición de jóvenes en la Zona Rosa y más recientemente la
nadadora olímpica herida de bala mientras viajaba en un Uber en la Colonia del
Valle debido a que se iban tiroteando por la venta de droga en dicha zona
integrantes del crimen organizado. Entonces con esto se le cae a pedazos a
Mancera su afirmación de que el crimen organizado es inexistente en la Ciudad
de México y a este hombre no le interesa en realidad sus ciudad.
La razón de ser de la
Constitución de la Ciudad de México tiene que ver con las aspiraciones
presidenciales del Dr. Mancera y no resolverá por sí sola los problemas de una
ciudad que siempre está al borde del colapso. Esto es muy común de la
izquierda: cuando hay problemas siempre buscan la manera de distraer la atención
de las personas para no darles solución. Este es el motivo oculto de la
Constitución de la Ciudad de México y tal parece que los “informados y cultos”
habitantes no se han dado cuenta de este detalle.
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