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viernes, 3 de febrero de 2017

Economía disfuncional

En estos tiempos turbulentos que vivimos en nuestro país con la llegada de Donald Trump a la presidencia de nuestro vecino del norte queda claro que no tenemos una autocrítica hacia nosotros como nación durante todo el siglo pasado. Es más, nosotros nunca hemos procurado el darnos un sistema económico funcional dado que hemos estado empantanados en matarnos entre nosotros mismos mientras una clase política miope y voraz se repartía el país a pedazos. Sin embargo, es muy común entre los mexicanos echarles la culpa a otros por nuestras desgracias pasadas o presentes sin hacer un momento de autorreflexión de nuestros errores como nación como un primer paso para cambiar nuestra realidad. Sin embargo, esto es algo que no va a hacer la mayoría de los connacionales puesto que es más cómodo echarles la culpa a otros de nuestra desgracia.
En primer lugar hay que considerar los primeros años de la independencia cuando Lucas Alamán fundó el Banco del Avío. Esta institución tenía por objeto otorgar créditos a los mexicanos que desearan instalar alguna empresa con el fin de construir una industria nacional. Los liberales (incongruentes como siempre) criticaron esta media al considerarla proteccionista y Alamán la defendió argumentando que no era tiempo de liberar la economía sino de crear una industria nacional y liberar la economía cuando estas empresas fueran competitivas. Sin embargo, los liberales, en su mayoría francmasones, cerraron el banco y liberaron la economía. En tiempos recientes he llegado a la conclusión de que los masones han sido siempre el grupo más nocivo  para nuestro país: ellos fueron responsables por la caída del primer imperio y de la pérdida de la mitad de nuestro territorio a manos de los norteamericanos. Sin embargo son los héroes nacionales por “oponerse a los designios de la iglesia y defendernos del emperador déspota y los franceses”, pero no tuvieron miramientos al cansarse de venderles el país a los norteamericanos. Los liberales supuestamente se opusieron al viejo orden español pero ene l fondo lo impulsaron debido a que se preservan el ascenso social por relaciones familiares y millonarios con fortunas hechas al amparo del poder público, opuesto a todo liberalismo.
Además de todo hay que revisar lo hecho por el régimen revolucionario luego de la caída de Porfirio Díaz. Durante estos años se dan cambios en materia social y económica con la supuesta intención de reivindicar las causas populares manifestadas en el periodo 1910-1920. Sin embargo y como y como lo vemos en la realidad esto no fue así. Sin embargo sí voy a rescatar algo de uno de los personajes que más me desagradan, es decir, Álvaro Obregón. Ya expliqué en entradas anteriores las razones por las que no me agrada este sonorense, sin embargo se me hace interesante su proyecto de reforma agraria. Obregón primero intentó educar a los campesinos que en su mayoría eran analfabetas y de ese modo fue que se comenzó con el reparto agrario con la idea de que no se podía entregar tierras a diestra y siniestra. Lázaro Cárdenas fue el causante de la destrucción del campo pues el sí repartió tierras a diestra y siniestra pues no le dio al agricultor seguridad sobre sus tierras además de no instruirlos en el mejor aprovechamiento de las mismas. Esto llegó a muchos campesinos empobrecidos a emigrar a Estados Unidos con el programa bracero en el que se calcula que se fueron a trabajar legalmente al otro lado 5 millones de personas mientras que 5 millones lo hicieron de manera ilegal. Tomando en cuenta que la población según el censo de 1960 era de 30 millones de mexicano y el programa bracero terminó en 1964 tenemos que la tercera parte de los mexicanos se había ido a trabajar a Estados Unidos. Todo lo anterior a pesar de los créditos agropecuarios lo que me hace pensar que esto fue la causa del abandono del campo y el Tratado de Libre Comercio solo aceleró un proceso que lleva décadas gestándose.
Por último hablare de las empresas paraestatales, empezando por PEMEX por la que todos se desgarran la camisa. El auge de este tipo de empresas fue en el periodo 1970-1982 y no fueron precisamente de los más eficientes. Al contrario, estas empresas solo generaron pérdidas y más pérdidas y el gobierno lo subsanó con dinero público. Con el tiempo esto fue agotándose ya que el único producto que valía la pena era el petróleo. El gobierno llegó a poseer el 60% de la actividad productiva, el empleo era pleno pera a base de endeudamiento e inflando nóminas. Con el tiempo esto se hizo insostenible y el sistema terminó por colapsar en 1982. Entonces este modelo económico basado en la expropiación de empresas y la fundación de estas por parte del estado no es buena idea de ninguna manera. De tal manera que así llegamos a maestros días con una economía estancada y para salir de este bache hay que romper con los modelos impuestos en el pasado, algo que muy pocos están dispuestos a hacer pero no es necesario para avanzar como nación, pero sobre todo debemos dejar de culpar a otros por nuestros problemas.  


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