Con las repetidas
amenazas de Donald Trump a nuestro país me queda muy claro que esto nos pasa en
muy mal momento. Los medios de comunicación se han dedicado a apoyar a México
pero no para ayudarlo, sino para llevarle la contraria al presidente de Estados
Unidos, ya que considero que si en realidad nos tuvieran un poco de estima nos habrían
defendido también de los abusos de la administración de Barack Obama. Sin embargo,
me temo que se necesita inteligencia para tratar con Trump misma que de la que
carece todo el gabinete de Peña Nieto. Me temo, que en este punto Calderón tuvo
más pantalones (por lo menos de dientes para afuera) para contestarle al
presidente de la primera potencia (Obama, claro) Obama no fue nuestro amigo y
Trump no lo es, pero creo tener una idea de cómo sortear esta realidad adversa.
El primero de los puntos
tiene que ver con la propuesta del mandatario de construir un muro en la
frontera que comparten México y Estados Unidos. Considero que las fugas en
dicho límite, que es bastante impermeable, son hacia ambos lados: de México a
Estados Unidos pasan drogas e inmigrantes ilegales; de Estados Unidos a México
pasan armas. En el primer caso (sin ánimo de ofender) Estados Unidos ocupa el
primer lugar en consumo de drogas y eso es en un contexto donde algunos estados
de la Unión Americana (California, Colorado, etc.) legalizan el consumo de
marihuana mientras se nos pedía combatir el narcotráfico. Se me ocurre que para
detener el tráfico de drogas a Estados Unidos se trabaje sobre la posibilidad
de rehabilitar a los adictos a estupefacientes y en programas de prevención para
evitar que más personas caigan en las drogas. Con esto se matan tres pájaros de
un tiro: se reducirían los delitos en Estados Unidos, mermarían las ganancias
del narcotráfico y disminuiría el tráfico de armas hacia México. Y en cuanto a
este último ilícito se resolvería simplemente limitando el comercio de armas,
aunque la medida es bastante impopular entre los norteamericanos.
Los inmigrantes ilegales
es harina de otro costal puesto que de eso sí somos responsables en buena medida.
En México y en buena parte del resto de América Latina no se ha hecho un
esfuerzo por crear un sistema económico funcional para dar excelentes
oportunidades a la población. Me queda muy claro que no es obligación de Estados
Unidos dar esas oportunidades y era un abuso por parte de nuestro gobierno el
famoso acuerdo migratorio para comprometer al gobierno norteamericano a crear
las oportunidades que no hay en nuestro país. Donald Trump tiene bastante razón
al querer deportar a los indocumentados con antecedentes penales y la verdad es
que está bien preguntarse si para eso se fueron. Tenemos pendiente el crear un
sistema económico competitivo, mejorar nuestro sistema educativo y combatir la
pobreza desde otro ángulo. Sin embargo, a nuestra clase política no le interesa
hacerlo puesto que la gran mayoría de sus integrantes por su propia agenda. Además,
la mayor parte de la ciudadanía está más preocupada por los inmigrantes
ilegales que por mejorar nuestra calidad de vida y de ese modo evitar que
muchos de nuestros compatriotas se arriesguen a morir en el desierto y
quebrantar las leyes de otro país. Seamos sinceros, nosotros tampoco tenemos
ninguna obligación hacia los inmigrantes de Centro y Sudamérica que por la
misma causa salen: para huir de la miseria en la que viven porque su gobierno
no ha podido o querido crear mejores oportunidades.
En cuanto al Tratado de
Libre Comercio, me temo que va a terminar desmoronándose por el bajo interés de
los tres países en seguir con el acuerdo. En primer lugar considero que
nosotros solo fuimos unos ilusos pensando que no necesitábamos más que
inversión extranjera para poder salir del bache en el que estamos desde la “Docena
Trágica” (1970-1982) gracias a las malas políticas de Echeverría y López
Portillo. Además de todo hay que resaltar el hecho de que nos avocamos a ser un
país maquilador y productor de materias primas sin ir más allá, como la innovación
y el desarrollo de nuevos productos. Esto es en parte debido a nuestra
mentalidad estatista y por el sistema económico poco dinámica que tenemos.
¿Cómo demonios queremos competir contra las economías más grandes del
continente en esas condiciones? No es de a gratis que nuestros principales
socios comerciales nos estén dando la espalda ahora y en lugar de estar de hipócritas
(muchos de los que ahora lloran por el Tratado de Libre Comercio se lamentan
por la destrucción del campo mexicano) tratemos de mejorar nuestra
competitividad. Y dado que no se puede negociar con Donald Trump lo mejor que
podemos hacer es dejar que las cosas sigan su curso y trabajar sobre nuestros
pendientes como nación para otorgar mejores oportunidades.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Se acepta todo tipo de comentarios, menos insultos hacia el público o al editor.