Este como el inverso de
aquella frase célebre del general oaxaqueño Porfirio Díaz cuando dio a conocer
el secreto para gobernar a México: “Poca política, mucha administración”. Ahora
parece que a 102 años de la muerte del anciano presidente estamos al revés en
cuanto al modo de gobernar. Ciertamente el general oaxaqueño gobernó con puño de
hierro, algo necesario en el convulso México actual. Puede ser que en el tiempo
de don Porfirio se cometieran algunos errores como ignorar el lado social a
pesar de su acertada política económica. Pero estoy trayendo a colación su
gobierno debido a que fue el pudo negociar de manera más o menos igualitaria
con el gobierno norteamericano, algo que se debe hacer ahora que Donald Trump
se encuentra en la Casa Blanca. En mi opinión fue en la época de don Porfirio
cuando se obtuvo la mejor relación con nuestro vecino del norte.
En primer lugar opino que
debemos saber que el imperialismo es algo de lo que no nos vamos a librar en lo
que resta de historia a la humanidad. Esto ese debido a que los grupos humanos
se mueven por intereses y no por amistades como muchos grupos progresistas nos
lo quieren poner en la actualidad. La idea de dominar a un grupo humano sobre
otro es tan antiguo como la humanidad misma y se empezó a dar desde que los
humanos del pasado descubrieron el arte de la guerra, posiblemente antes de la invención
de la escritura y se consolidó cuando aparecieron los ejércitos profesionales
en el Antiguo Egipto. Todo lo anterior también tiene que ver con lo que quieren
algunos grupos progresistas al tratar de preservar lenguas autóctonas: esas
lenguas están destinadas a desaparecer así como lo estarán el inglés, el
español, el francés y el chino en un futuro dado. Todo lo anterior tiene que
ver con el hecho de que hay corrientes contra las que no podemos luchar ya que
son parte del imperialismo y es algo de lo que no vamos a salir ya que es una dinámica
constante a lo largo de la historia y será hasta el fin de los tiempos lo
queramos o no.
En estos tiempos debemos
entender a Estados Unidos como potencia imperial en decadencia gracias a las
estupideces de Bush hijo y Obama. Entonces hay que entender la postura de Trump
al querer proteger a sus connacionales de la globalización de la que el
principal beneficiario ha sido China puesto que la mayoría de los
inversionistas de Silicon Valley han ayudado a desarrollar a los chinos. En segundo
lugar, debemos hacer lo posible por obtener cierta independencia de la economía
norteamericana. Porfirio Díaz en su tiempo entendió esto y fue como se empezó a
acercar a Europa. Además de todo, el general oaxaqueño diversificó la actividad
económica, algo que se ha olvidado en estos tiempos. Estoy seguro de que al
igual que yo don Porfirio estaría asqueado de que todo lo que él ayudó a
construir esté en ruinas por la culpa de una serie de lacras que lo sucedieron
y de que nuestra economía depende de los norteamericanos tanto en exportaciones
como en remesas. La situación del México moderno es idéntica a los años previos
a la entrada del general oaxaqueño al poder: sociedad hiperpolitizada,
estancamiento económico, clase política alejada de las necesidades de la nación,
tal parece que los ciclos se repiten.
Esto es gracioso, puesto
que en realidad los mexicanos piensan que con todas las libertades que tenemos
(y que en la realidad la oposición es la que más quiere limitarlas) podemos
tener un futuro mejor. Sin embargo, me temo que la mayoría de los mexicanos no
han aprendido a usar sus libertades. Esto es tan triste por el hecho de que
significa que somos un pueblo inculto y ahora Trump nos está haciendo ver
nuestra cruda realidad de que tenemos una clase política deprimente (empezando
por AMLO y terminando con Peña Nieto), alejada de los problemas reales de la ciudadanía.
Estamos de la época de “demasiada política y nada de administración” ya que
todos los políticos sin excepción están más preocupados por las elecciones. En cambio,
todos los días se destapan nuevos escándalos de corrupción en todo el país. Bajo
esas condiciones es prácticamente imposible que podamos enfrentar esta realidad
tan compleja que nos ha tocado vivir con una clase política miope que no ve más
allá de sus ambiciones. Contrario a lo que dice López Obrador, no estamos
regresando a la época del Porfirio Díaz, sino a la que antecedió a su mandato. Sin
embargo, y al igual que en el granjero Jones en “Rebelión en la granja” es
conveniente tener un villano al que todos odien para justificar un régimen despótico.
Y de hecho, López Obrador repite la misma propaganda que llevó al PRI al poder
durante 70 años.
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