Este año ha habido
comicios en varias partes del globo terráqueo, aunque los resultados no han
sido los esperados por la clase política de los países donde se desarrollaron. Estos
son el Brexit, la paz de Colombia y los comicios locales acá en México. Todo esto
deja en manifiesto el hartazgo de la población de algunos países o que la está
regando el gobierno como es el caso colombiano. Pero lo de Colombia y el Reino
Unido han causado más controversia a nivel mundial, ya que los votantes han
sido tildados de idiotas, retrogradas y otros motes más feos. Desde luego que
los electores toman decisiones que no son las mejores, pero en estos casos me
temo que la razón está con ellos y no con las personas que han hecho de la corrección
política su forma de vida.
El caso de Colombia se me
hace francamente estúpido, porque el presidente Juan Manuel Santos hizo
concesiones inaceptables: cederle a las FARC grandes extensiones del territorio
nacional, darles escaños en el parlamente sin que sean electos por la gente,
una mensualidad para cada miembro, pero sobre todo, impunidad por sus crímenes
que no son menores. Yo estoy completamente seguro que los colombianos quieren
paz en su país, pero quieren que incluya que los miembros de las FARC paguen
por sus pecados. Entre ellos se incluyen secuestros, asesinatos, despojos,
violaciones de mujeres, reclutamiento forzoso de personas incluyendo niños. No me
sorprendería en lo más mínimo que en Colombia se recuerde que las FARC fueron
el brazo armado de Pablo Escobar Gaviria, que asoló al país en la segunda mitad
de los 80 y principios de los 90, algo parecido a lo que está ocurriendo aquí
en México. A la mayoría de colombianos les secuestraron o asesinaron a un familiar.
Recordemos el caso de Ingrid Betancourt, a quien secuestraron por 12 años y
evidentemente la violaron durante su cautiverio. Yo no sé qué diablos pensaba
el Comité del Premio Nobel cuando le otorgaron a Juan Manuel Santos el Nobel de
la Paz. Evidentemente no se lo merece.
En cuanto al Brexit, del
que ya he hablado en los meses pasados, tal parece que fue la mejor decisión que
han tomado los británicos. Su economía ha crecido enormemente, ya que ahora no
tienen las excesivas regulaciones de la Unión Europea que únicamente servían para
ahogar la actividad económica y los onerosos impuestos que pagaba el gobierno
del Reino Unido que servían para el propósito de mantener a los países más
pobres del bloque. En esto último destacan Grecia, España, Europa Oriental,
Italia y Portugal. Estos son los países menos desarrollados del viejo
continente, y es evidente que los británicos se cansaron de mantenerlos; es
como si nos pidieran apoyar al pariente más pobre y abusivo de la familia para
que tenga un nivel de vida digno, pero no lo obtiene y con el tiempo el resto
de la familia de harta y lo manda al diablo. Desde luego, la comentocracia a
nivel mundial ha tildado a los británicos con todo tipo de adjetivos
despectivos, pero estoy seguro de que aunque al camino que les espera no es fácil,
les va a ir muy bien en los años venideros.
En cuanto a México, no es
tan difícil interpretar: la gente está muy enojada con la administración de
Enrique Peña Nieto, que ha sido demasiado tibio con los problemas que aquejan
al país desde hace muchos años. El primero de ellos son los gobernadores
priístas que endeudaron a sus estados de manera escandalosa. El segundo, es que
la administración federal no ha estado a la altura del desafío que representa
el país. Peña Nieto ha dejado que la oposición le “coma el mandado”, como
decimos acá en mí país. El conflicto con la CNTE, los estudiantes de Ayotzinapa
y los problemas económicos le han pasado factura a su imagen como gobernante. Y
ahora, con la fuga de Borges y Javier Duarte, y con eso de que este último
pidió licencia y estuvo en Bucareli con Osorio Chong, lo que por cierto huele a
acuerdo, no ayuda en nada al PRI. Si no capturan a Javier Duarte y lo hacen
responder por sus delitos, será aún más probable que la oposición tenga la
presidencia en la bolsa en 2018. Al parecer esto no ha sido tomado en cuenta
por el partido que ostentó el poder durante 70 años, ya que ahora la población exige
gobiernos transparentes. La moneda está en el aire, y por lo pronto es poco
probable que el partido tricolor retenga su principal bastión: el Estado de
México, gobernado corruptamente por el grupo Atlacomulco. El descalabro que
sufrió el PRI este año al perder 7 de los 12 estados a pesar de que Manlio
Fabio Beltrones dijo que ganarían en 9. Quizá renunció a la presidencia de su
partido al ver el grado de corrupción que hay actualmente en él. Y cuando las
ratas se asquean de la basura hay que tener cuidado porque lo peor está por
venir.
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