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lunes, 3 de octubre de 2016

La corrupción de la clase política

En días recientes se han destapado varios casos de corrupción en los medios de comunicación. Y es que aunque no lo queramos reconocer, la corrupción es un problema endémico de la sociedad mexicana, lo queramos aceptar o no, el primer paso para resolver un problema es reconocer que existe. En el caso de nuestra clase política, que es horrenda, la corrupción no tienen nada que ver con el partido político al que pertenezca un legislador o funcionario del gobierno, no importa su nivel o ideología (aunque estas pesan cada vez menos). Ahora bien, los escándalos en la delegación Cuauhtémoc, los robos de los gobernadores y las idioteces de los diputados y senadores tienen a buena parte de la población con las cejas arqueadas. Entremos en materia.
El pasado 15 de septiembre sorprendieron a Pedro Pablo Antuñano, Director Jurídico y de Gobierno de la delegación Cuauhtémoc en Polanco con $600,000 pesos (un poco menos de 30 mil dólares) en efectivo. Como no pudo demostrar la procedencia del dinero, fue remitido al ministerio público. Desde luego, la opinión pública reacciono muy indignada, en especial el diario Reforma, que fue el que destapo el escándalo. En las notas de dicho periódico del 23 y 24 de septiembre afirman que Antuñano estaba en una celebración en un conocido local de la colonia Doctores, dicho festejo fue realizado por un locatario, al parecer para poder operar su negocio sin que nadie lo moleste. Esto debido a que es una práctica común en varias partes del país, incluyendo la Ciudad de México, extorsionar a los locatarios de los llamados giros negros (bares, discotecas, table dances, etc.) para evitar el cierre del negocio. Ya sea que los propietarios sobornen a los inspectores de protección civil por irregularidades o que estos últimos saquen dinero a los dueños de los giros negros por irregularidades inventadas, y debido a que en la Cuauhtémoc abundan este tipo de lugares, no es de extrañar este tipo de prácticas. Si no me creen, recuerden lo ocurrido en la discoteca “Lobohombo”, que se incendió en octubre de 2000 y no cumplía con las reglamentaciones de seguridad.
Y continuando con la corrupción, mismo partido que en el caso anterior, pero diferente personaje. El diario estadounidense The Wall Street Journal ha sacado una nota muy comprometedora para la “austeridad republicana” y la “honestidad valiente”. Resulta que el líder de MORENA ocultó el hecho de que posee dos departamentos en la colonia Copilco, en la delegación Coyoacán. Esto es muy importante resaltarlo, ya que López Obrador dijo en su declaración 3de3 que no poseía propiedades de ningún tipo y reconoció haber donado sus pertenencias a sus hijos. Sin embargo, el periódico The Wall Street Journal afirma haber investigado en el Registro Público de la Propiedad, donde según ellos constan la posesión de dichas propiedades. Por lo pronto, el peje ya dijo que va demandar a dicho diario neoyorkino (como si fuera barato) y con su ya cansado discurso de que es una artimaña de la “mafia del poder” de la que él es integrante, dicho sea de paso.

De lo que casi no he hablado en este espacio es acerca de la corrupción de algunos gobernadores panistas, tal es el caso de Guillermo Padrés Elías, Emilio González Márquez y Luis Armando Reynoso Femat. El primero de ellos, gobernador de Sonora en el periodo 2009-2015, y resultó ser un ratero de primera clase. Entre las cosas que hizo fue hacerse una enorme presa en el interior de su rancho, despojando a las comunidades cercanas de agua para sus cultivos y animales. Además, Claudia Pavlovich, actual gobernadora de Sonora le ha comprobado numerosos desvíos de recursos, y resulta que Padrés ahora tienen muchos negocios y que el rancho antes citado estaba muerto antes de entrar al cargo y cuando llegó, de repente dicha propiedad empezó a tener árboles frutales, cultivos y cabezas de ganado. El caso de Emilio González Márquez fue que hizo negocios muy jugosos cuando fueron los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011. Lo de siempre, compras a sobreprecio, licitaciones amañadas y todo el tinglado de corrupción, incluyendo un aumento estratosférico de la deuda de Jalisco por los Juegos Panamericanos. En cuanto a Armando Reynoso Femat los robos fueron en infraestructura del estado, sin embargo, esta era inexistente, como fue el caso del aparato de resonancia magnética que supuestamente fue adquirido para el Hospital General de Aguascalientes y nunca apareció en ninguna parte. Esto debería ponernos a pensar que la corrupción no es cosa nada más de un partido político, sino que es un mal que se ha generalizado en la sociedad, y la clase política solo es un reflejo de nosotros, por lo que deberíamos plantearnos nuestro papel como sociedad.          

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