La capital del país es
algo sorprendente para la mayoría de los que viven o trabajan ahí. Actualmente
la mayoría de los especialistas coinciden con el hecho de que la ciudad está al
borde del colapso. Voy a decir que la constitución por la que tanto peleo
Mancera es una tomadura de pelo para los habitantes de la ciudad más poblada de
México. La sobrepoblación del Valle de México ha tenido repercusiones
ambientales y económicas que afectan a la mayoría de sus habitantes tanto los
que viven en el otrora Distrito Federal como los de su zona conurbada en el
Estado de México e Hidalgo. Esta ciudad tiene problemas desde su planificación,
y al ser el segundo electorado más grande del país, también la tienen demasiado
mimada, y es que el Jefe de Gobierno es candidato a la presidencia, lo que ha
provocado que sólo uno de los electos por voto popular haya terminado su
mandato.
El primer problema que
enfrenta la capital es la contaminación ambiental, que es producto de años de
dejadez y corrupción de los tres niveles de gobierno. En primer lugar tenemos
el modo en el que creció la mancha urbana. Por lo menos desde los años setenta
a hasta la fecha se permitió la sobrepoblación de la ciudad, basta con ver las
Orillas del Distrito Federal y muchos de los municipios conurbados del Estado
de México, en especial los del oriente: en la mayoría son asentamiento
irregulares. Esto ha provocado problemas en cuanto a la estructura del
transporte público, planificación de calles y suministro de electricidad, agua
potable, alcantarillado y otros servicios. Esto en buena medida ha contribuido
con el aumento del tráfico y la contaminación. En segundo lugar, tenemos el
transporte público, insuficiente y obsoleto. Esto también va de la mano con el
aumento del tráfico en la ciudad y, por supuesto, con la contaminación. En cuanto
al transporte público no colectivo, es decir, los taxis, tienen un pésimo
servicio y no es de extrañarse que plataformas como Uber o Cabify tengan tanto
éxito entre la población más pudiente. Tanto los operadores de taxis y
autobuses tienen sus unidades en mal estado y manejan de lo peor, pero a la
entrada de competencia dicen que es “desleal” y piden a “papa gobierno” que los
proteja.
Otro punto que debería llamar
la atención de todos nosotros es el hecho de que el capitalino promedio es muy
maleducado. Desde luego, esto se manifiesta de varias formas en la vida de esta
caótica ciudad. En primer lugar yo diría que tiene que ver con la basura en la
calle. En la ciudad he visto desde personas en automóviles BMW o Mercedes Benz
y hasta a pie tirando basura en la calle. Lo peor de todo es que la basura
llega a las alcantarillas y se producen inundaciones. Por otro lado, también hay
que ver el trato que se les da a las mujeres, y dado que las acciones de los
gobiernos capitalino y del Estado de México para mejorar esto deja mucho que
desear. Vagones exclusivos en el metro y unidades también exclusivas de taxi, autobús,
Metrobus y Mexibus debido al acoso sexual por parte de los hombres son únicamente
un paliativo de una pésima educación por parte de los hombres. Y las políticas para
que las féminas se sientan cómodas, me temo que el escritor y caricaturista
Antonio Garci tiene razón al decir que llegara un momento en el que a los
hombres nos prohibirán ingresar a la Ciudad de México para que las mujeres se
sientan cómodas. Sin embargo, las autoridades están muy lejos de crear una
ciudad donde el sexo femenino sea tomado en cuenta. Y no lo van a lograr con
poder elegir el nombre de los apellidos de un bebé o con apoyos para madres
solteras. Hace algunos años leí en algún periódico de una jovencita a la que
intentaron violar dos abusivos en un hotel. No lo lograron, y ella logró matar
a uno de los agresores. Al ir a denunciar, el otro agresor estaba en el
ministerio público acusándola de homicidio, ella le cuenta al agente lo
ocurrido, y aun así la meten a la cárcel acusada de asesinato a pesar de ser la
víctima. No cabe duda que tiene que ver la educación, ya que con esto y con el
hecho de que a las mujeres les cuesta más trabajo obtener éxito social, por lo
que las políticas en el tema son meros paliativos. Ahora bien, la falta de educación
también está presente en el tráfico y otros medios de transporte. Los chilangos
manejan pésimo y eso contribuye al tráfico y a la contaminación. Además de eso,
la gente tiene la costumbre fatal de empujarse en el transporte público. Con todo
lo anterior, los capitalinos y la gente que vive en el resto del Valle de
México quieren vivir en Ámsterdam o Londres, pero tienen los vicios del tercer
mundo y la verdad ni las autoridades de ambas entidades ni la población se
ponen de acuerdo. En el próximo post la constitución de la Ciudad de México.
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