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domingo, 16 de octubre de 2016

Ciudad de México: ciudad del desastre

La capital del país es algo sorprendente para la mayoría de los que viven o trabajan ahí. Actualmente la mayoría de los especialistas coinciden con el hecho de que la ciudad está al borde del colapso. Voy a decir que la constitución por la que tanto peleo Mancera es una tomadura de pelo para los habitantes de la ciudad más poblada de México. La sobrepoblación del Valle de México ha tenido repercusiones ambientales y económicas que afectan a la mayoría de sus habitantes tanto los que viven en el otrora Distrito Federal como los de su zona conurbada en el Estado de México e Hidalgo. Esta ciudad tiene problemas desde su planificación, y al ser el segundo electorado más grande del país, también la tienen demasiado mimada, y es que el Jefe de Gobierno es candidato a la presidencia, lo que ha provocado que sólo uno de los electos por voto popular haya terminado su mandato.
El primer problema que enfrenta la capital es la contaminación ambiental, que es producto de años de dejadez y corrupción de los tres niveles de gobierno. En primer lugar tenemos el modo en el que creció la mancha urbana. Por lo menos desde los años setenta a hasta la fecha se permitió la sobrepoblación de la ciudad, basta con ver las Orillas del Distrito Federal y muchos de los municipios conurbados del Estado de México, en especial los del oriente: en la mayoría son asentamiento irregulares. Esto ha provocado problemas en cuanto a la estructura del transporte público, planificación de calles y suministro de electricidad, agua potable, alcantarillado y otros servicios. Esto en buena medida ha contribuido con el aumento del tráfico y la contaminación. En segundo lugar, tenemos el transporte público, insuficiente y obsoleto. Esto también va de la mano con el aumento del tráfico en la ciudad y, por supuesto, con la contaminación. En cuanto al transporte público no colectivo, es decir, los taxis, tienen un pésimo servicio y no es de extrañarse que plataformas como Uber o Cabify tengan tanto éxito entre la población más pudiente. Tanto los operadores de taxis y autobuses tienen sus unidades en mal estado y manejan de lo peor, pero a la entrada de competencia dicen que es “desleal” y piden a “papa gobierno” que los proteja.

Otro punto que debería llamar la atención de todos nosotros es el hecho de que el capitalino promedio es muy maleducado. Desde luego, esto se manifiesta de varias formas en la vida de esta caótica ciudad. En primer lugar yo diría que tiene que ver con la basura en la calle. En la ciudad he visto desde personas en automóviles BMW o Mercedes Benz y hasta a pie tirando basura en la calle. Lo peor de todo es que la basura llega a las alcantarillas y se producen inundaciones. Por otro lado, también hay que ver el trato que se les da a las mujeres, y dado que las acciones de los gobiernos capitalino y del Estado de México para mejorar esto deja mucho que desear. Vagones exclusivos en el metro y unidades también exclusivas de taxi, autobús, Metrobus y Mexibus debido al acoso sexual por parte de los hombres son únicamente un paliativo de una pésima educación por parte de los hombres. Y las políticas para que las féminas se sientan cómodas, me temo que el escritor y caricaturista Antonio Garci tiene razón al decir que llegara un momento en el que a los hombres nos prohibirán ingresar a la Ciudad de México para que las mujeres se sientan cómodas. Sin embargo, las autoridades están muy lejos de crear una ciudad donde el sexo femenino sea tomado en cuenta. Y no lo van a lograr con poder elegir el nombre de los apellidos de un bebé o con apoyos para madres solteras. Hace algunos años leí en algún periódico de una jovencita a la que intentaron violar dos abusivos en un hotel. No lo lograron, y ella logró matar a uno de los agresores. Al ir a denunciar, el otro agresor estaba en el ministerio público acusándola de homicidio, ella le cuenta al agente lo ocurrido, y aun así la meten a la cárcel acusada de asesinato a pesar de ser la víctima. No cabe duda que tiene que ver la educación, ya que con esto y con el hecho de que a las mujeres les cuesta más trabajo obtener éxito social, por lo que las políticas en el tema son meros paliativos. Ahora bien, la falta de educación también está presente en el tráfico y otros medios de transporte. Los chilangos manejan pésimo y eso contribuye al tráfico y a la contaminación. Además de eso, la gente tiene la costumbre fatal de empujarse en el transporte público. Con todo lo anterior, los capitalinos y la gente que vive en el resto del Valle de México quieren vivir en Ámsterdam o Londres, pero tienen los vicios del tercer mundo y la verdad ni las autoridades de ambas entidades ni la población se ponen de acuerdo. En el próximo post la constitución de la Ciudad de México.      

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