En
los turbulentos tiempos que vivimos los mexicanos, la corrupción es un tema que
ha tomado especial relevancia entre nosotros. Sin embargo, a pesar de las
declaraciones 3de3 que actualmente se exige a la clase política, nadie ha dejado
claro cuál es el papel de la sociedad en construir un gobierno más
transparente. Cada vez que un mexicano compra un artículo pirata, da mordida al
tránsito para evitar la multa, estudiantes copiando en un examen, alumnos que
pagan para que les hagan la tarea, padres de familia que solapan a sus hijos,
ciudadanos vendiendo su voto, políticos que compran consciencias y un
larguísimo etcétera. En realidad, es necesario decirlo, como ciudadanía dejamos
mucho que desear en muchos sentidos, pero no lo queremos reconocer. Y ese es el
primer paso para resolver un problema: reconocer que existe.
En
primer lugar voy a hablar de una plataforma en internet denominada “Tu Teto”,
en la que se realizan tareas. Funciona de este modo: un estudiante no puede (o
no quiere) hacer su tarea porque para esa persona es más importante jugar FIFA
en la consola de videojuegos o irse de parranda antes que sus trabajos
escolares. Los principales usuarios de las plataformas de este tipo son
estudiantes de educación superior, especialmente de las universidades privadas.
Por una módica cantidad, el estudiante universitario evitara hacer el tedioso
ensayo que dejó de tarea el profesor más odioso de la facultad y se podrá ir de
antro con sus amigotes y ponerse ebrio hasta que el cuerpo para despertarse con
una resaca del tamaño del mundo. Otro se desveló haciendo el escrito, que
obtiene 8, mientras que su compañero que se fue de fiesta y mando hacer el
trabajo obtuvo 10. Aparte de que no es justo, el fiestero se ha privado de un
conocimiento que podría serle de gran ayuda en el futuro. El creador de la
plataforma es un bon vivant al que no le gustaba hacer la tarea (¿a quién le
gusta?) y dejó la universidad, e hizo este proyecto empresarial para ayudar a
otras personas a evitar hacer lo que deben hacer.
En
otro asunto, pero que tiene que ver también con el tema de la educación es el
de los estudiantes que copian en los exámenes. Esto es una práctica muy común en
todos los niveles educativos, desde preescolar hasta universidad. Cuando yo era
estudiante había compañeros que se turnaban para estudiar acerca de cierta
materia y otros estudiaban para la otra. Me invitaron en alguna ocasión, pero
yo no acepte. Desde luego que me dejaron de hablar, pero la verdad, no
necesitaba de ese tipo de compañías. Ahora que ya salí de la escuela me doy
cuenta que muchos de ellos no tienen los conocimientos necesarios para entrar
al mundo laboral o continuar en el académico: supe que uno de ellos reprobó el
examen de la maestría en San Luis Potosí. Y es lo mismo con lo que expuse en el
párrafo anterior. Esto con el tiempo demuestra que es mucho peor tomar la decisión
irse por la salida fácil que tomar el toro por los cuernos.
Las
infracciones de tránsito tienen un efecto similar. En México los automovilistas
en general conducen mal, y creo que es una de las principales causas de que el
tráfico en la Ciudad de México sea más intenso de lo que debería ser. Esto de
las infracciones de tránsito funciona de dos modos. El primero es cuando el
conductor realmente comete una falta vial, el policía lo detiene y a cambio de
una módica cantidad, evita la multa el conductor del vehículo. En el segundo
caso, el policía detiene al conductor sin que este haya cometido alguna falta,
usualmente el guiador del vehículo es de un estado diferente a donde se le está
deteniendo, con el objetivo, al igual que en caso anterior, de sacarle dinero
al automovilista. Ambos casos son reprobables; el primero porque ambas partes
están eludiendo su responsabilidad, el primero de autoridad y el segundo de
ciudadano, en el segundo caso es una extorsión por parte de la autoridad, lo
cual es aún más reprobable, ya que la policía está para cuidar a la ciudadanía y
no para abusar de ella, aunque sea de otro estado.
Por
lo anterior también nosotros como ciudadanos debemos tomar conciencia de
nuestros defectos, pues estos no permiten construir un mejor país. No podemos
reclamar a la clase política que sea transparente y honesta cuando nosotros no
podemos serlo. Estamos condenados a vivir en un país de corruptos mientras se
premie al tramposo y se castigue al que hace las cosas bien. La salida fácil,
que tomarla es el objetivo primordial de la corrupción, en el corto plazo puede
sacarnos del atolladero, pero con el tiempo puede tener consecuencias
negativas. Cuando lo entendamos, podremos construir un mejor país donde el
Estado de Derecho reine y sea posible una mejor convivencia entre nosotros. Se los
dejo de tarea para reflexionar.
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