Anteriormente
ya había expresado una opinión del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México con
respecto a unas declaraciones que hizo López Obrador de utilizar las
instalaciones de la base aérea de Santa Lucía en lugar de construir un
completamente nuevo. Según el, lo hizo para ahorrar a los contribuyentes una
fortuna, y en aquel momento fue criticado por algunos miembros de la
comentocracia nacional. Ahora voy a tratar de explicar desde una perspectiva
ciudadana lo que sucede y darles un panorama más o menos amplio de este
controvertido proyecto. Esto ha sido la manzana de la discordia desde hace 15
años cuando se anunció su construcción durante la administración de Vicente
Fox, y hasta la fecha el proyecto no ha estado exento de problemas, y algunos
de ellos no han sido menores.
Según
las autoridades, el actual aeropuerto de la Ciudad de México presenta problemas
de saturación de tráfico aéreo. Este se localiza en el límite con el Estado de
México, en la delegación Venustiano Carranza, al oriente del Distrito Federal. Cuando
fue inaugurado, en 1952, no había nada en esa zona. Obviamente, la ciudad creció
e incluso se desbordo de los límites del Distrito Federal y el Estado de
México, y con aumento del tráfico aéreo, pues cualquier ampliación se hizo
imposible por el poblamiento de la zona. En alguno momento de la década de los
90 se hizo evidente la saturación y más o menos se propuso el proyecto de una
nueva terminal aérea por los años de 1997, 1998 o 1999. Hubo dos propuestas:
una fue construirlo en Tizayuca, Hidalgo, y la otra, en Texcoco, Estado de México.
La primera ubicación se encuentra a 52 km del centro de la Ciudad de México,
mientras que la segunda está a 32 km. Por el costo de la inversión, se optó por
el proyecto en Texcoco.
Como
dije anteriormente, el plan de hacer el nuevo aeropuerto fue retomado por el presidente
Vicente Fox en 2001. Sin embargo, algunos ejidatarios del municipio de San
Salvador Atenco, municipio colindante con Texcoco, se opusieron terminantemente
al proyecto y protestaron enérgicamente, llegando el conflicto a su clímax
entre Junio y Septiembre de 2002. Los “Macheteros de Atenco” (llamados así
porque llevaban machete en mano a las marchas y bloqueos) eran liderados por
Ignacio del Valle. Aunque puedo entender que siempre hay inconformes, los
excesos que tomaron los ejidatarios fueron determinantes: secuestro de
empleados de la Secretaría de Agricultura, que más que los bloqueos a la
carretera Lechería-Los Reyes, hicieron que el presidente tomara la decisión de
cancelar el proyecto. Sin embargo, los macheteros no dejaron de protestar, y en
2003 lograron posponer las elecciones federales y locales en Atenco. Con el
tiempo se radicalizaron más y volvieron a las andadas en mayo de 2006, ya con
el apoyo del EZLN, sin embargo, fueron duramente reprimidos por la Policía
Estatal y la Policía Federal, y la verdad hicieron bien, pues amenazaban con
volar una pipa de gas, destrozaron vehículos y golpearon policías que habían
secuestrado previamente. Ignacio del Valle fue detenido y enviado a prisión por
sedición.
A
pesar de la cancelación del proyecto, algunas obras y otras inversiones
secundarias, como el Circuito Exterior Mexiquense y el centro comercial Plaza
las Américas, hacen pensar que hay personas que no olvidaron el aeropuerto. Me inclino
a pensar que el Grupo Atlacomulco (llamado así por ser fundado en y por políticos
de esa ciudad al noreste del Estado de México) quieren sacar provecho de las inversiones
del Aeropuerto, por eso creo que Ignacio del Valle fue su bobo útil para
reventar la iniciativa de Fox en aquel entonces. Sé que los macheteros apoyaron
a López Obrador en el conflicto posterior a las elecciones de 2006 cuando hizo
el plantón en el Paseo de la Reforma. En años más recientes, cuando Enrique
Peña Nieto anunció que su gobierno iba a retomar el proyecto de la terminal aérea
(de hecho, él era el gobernador del Estado de México cuando fue el zafarrancho
de 2006) inmediatamente Delfina Gómez Álvarez, alcaldesa de Texcoco 2013-2015,
declaró que no concedería permisos a inversiones del Aeropuerto, sin saber que
estas ya están hechas, como es el caso del Circuito Exterior Mexiquense. Ya ahora,
en el marco de las elecciones a gobernador del Estado de México, el nuevo
aeropuerto es el juguete por el que se pelean los niños. Por eso le sacaron un escándalo
a Josefina Vázquez Mota, ya que se rumora que ella va a ser la candidata de la coalición
PAN-PRD y tiene posibilidades de ganar. Delfina Gómez va a competir de la mano
de MORENA porque López Obrador y ella se oponen al aeropuerto aunque yo intuyo
que lo hacen de dientes para afuera, ya que las otras propuestas de terminal aérea
podrían ser pantalla (esta idea la saque de la novela de George Orwell “Rebelión
en la Granja”, si la leyeron sabrán de lo que estoy hablando). En cuanto al
tricolor, se habla mucho de Carolina Monroy del Mazo, pero eso es lo de menos,
el grupo Atlacomulco no quiere perder el proyecto que tanto les costó obtener. Y
mientras son peras o manzanas, me queda claro que las campañas en el Estado de
México en 2017 y las de la presidencia de la república en 2018 serán
extremadamente sucias. Y todo porque el nuevo aeropuerto es la manzana de la discordia.
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