Ahora que está en discusión
la Constitución de la Ciudad de México no puedo dejar de pensar en el hecho de
que varios puntos de la misma son bastante descabellados. Desde una “economía social
e incluyente”, el derecho a la prostitución, derechos a los ambulantes, una
edad mínima para votar de 16 años hasta derecho a la vivienda. Desde luego,
todas estar propuestas no tienen ni pies ni cabeza, ya que lo que pretende el
gobierno de Miguel Ángel Mancera es hacer una Carta Magna “progresista”, sin
saber el daño que causan este tipo de políticas a largo plazo. La verdad no
entiendo a los políticos mexicanos, siempre aplican paliativos a los problemas
que aquejan a la población, no soluciones reales y duraderas. La verdad opino
que este proyecto es una tomadura de pelo para los capitalinos tanto por su
contenido como sus implicaciones, ya que Mancera lo hace únicamente para darse promoción
con rumbo a las elecciones presidenciales de 2018 y darle atole con el dedo a
los chilangos y de este modo distraerlos de los problemas que realmente los
aquejan en la vida diaria.
El antecedente más
próximo de la constitución quizá sea la elección del gobernante por voto
popular, debido a una reforma que permitió la elección de un Jefe de Gobierno
en 1997. Ahora bien, le debería ser un documento que define el esqueleto del
estado, la verdad es que cuando se plasman derechos que no deberían otorgarse y
que a la larga no podrán cumplirlos y es cuando vienen las protestas, aun
cuando el Estado no tenga los recursos para cumplir con sus populismos. La verdad
es que este proyecto es para el lucimiento de Mancera, que tiene la vista en
las elecciones de 2018, a pesar de tener una administración que va de mediocre
a pésima. El principal objetivo de los Jefes de Gobierno de la capital es
llegar a la candidatura a la presidencia, de ahí que dos de ellos renunciaron a
su cargo para poder lanzarse a “la grande” como decimos en México.
También para mi es
necesario resaltar lo ridícula que fue la marcha organizada por Alejandra
Barrales, ya que ahora que el Distrito Federal fue declarado Estado Libre y
Soberano es justo que desaparezca el llamado “fondo de capitalidad”, que son
recursos que provenían de la federación para tener contentos a los habitantes
de la capital. Ahora la Ciudad de México será tratada como los demás estados. Cuando
un gobierno estatal quiere construir alguna obra, piden ayuda al gobierno
federal con el objetivo de que la mitad de los gastos los absorba este último. En
el caso del Distrito Federal, por lo menos hasta que pudo elegirse al
gobernante por voto popular, el gobierno Federal se hacía cargo de los gasto de
la capital. Desde luego, el gobierno de la república lo hacía para mantener en
paz al electorado más grande del país, de ahí subsidios y otros populismos. La capital
creció a niveles estratosféricos, lo que parte es la causa de los problemas que
sufre en la actualidad, como el tráfico, la contaminación y el deterioro de la
calidad de vida en general. De hecho es necesario destacar que a nadie le
importan realmente los problemas de los mexicanos en realidad, únicamente les
interesa vaciar nuestros bolsillos y ganar nuestros votos, esto último para
darnos una patada en el trasero.
Los gobiernos populistas
prometen bajarnos el sol, la luna y las estrellas, sin embargo, son los más
ineficientes. He de decir que es uno de los principales motivos por el cual no
hemos avanzado como nación. En el post anterior comenté acerca de los problemas
de la capital. Bueno, pues lamento mucho informarle a los capitalinos que la
Constitución de la Ciudad de México es una burla para su inteligencia, ya que
no resolverá los problemas nada pequeños de la capital del país. Desde luego
que los progresistas están de acuerdo en realizar barbaridades, como la legalización
del ambulantaje, que no paga impuesto y todavía les darán derechos que debe4mos
pagar nosotros de nuestro dinero. No es posible que aquellos que venden piratería
u obtengan mercancía del contrabando y ahora debemos darles hasta seguro de
vida por el que no pagaron y servicios médicos inmerecidos. En cuanto al uso
del cannabis o el matrimonio gay, son cosas que me dan igual. La legalización de
la prostitución es un grave error, ya que no hay manera de distinguir cuales personas
se dedican a dicho oficio de manera voluntaria y cuales son víctimas de la
trata de personas. En realidad este proyecto está lleno de sinrazones y
ocurrencias por parte de la clase política. Yo me pregunto cuando se dejaran de
ocurrencias y de verdad comenzara a administrar para nuestro bien. Aunque comienzo
a pensar que en este momento no hay estadistas entre la clase política, únicamente
gente preocupada por la próxima elección y aumentar su capital político.
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