Durante años se ha
insistido acerca de la precariedad del sistema educativo y, aunque ha habido
intentos por mejorarlo, la verdad es que todos han sido infructuosos. Luego de
mucho investigar durante años he llegado a la conclusión de que es un problema
que tiene siglos de existir y los esfuerzos verdaderos que se han dado en la
materia han sido echados por tierra. Ahí están los esfuerzos de la noble tarea
de Justo Sierra que se fueron al traste por la Revolución, ahí están los de
José Vasconcelos que fueron enviados a la basura por la “educación socialista”
de Calles y ni hablar de la titánica tarea y el legado de Jaime Torres Bodet
que fueron lanzados por la borda por Luis Echeverría. Ahora la educación se
considera un botín político de las mafias sindicales que lo único que hacen es
defender privilegios inconfesables de unos cuantos caciques pueblerinos. Aunque
apoyé la reforma educativa de la administración de Peña Nieto, sí considero que
le faltaba bastante para estar completa, además, definitivamente el actual
gobierno hizo muy mal en hacerla derogar.
Como dije antes, este gobierno
no está muy comprometido con la niñez de este país y en el campo de la
educación pues no es la excepción. El entregarle el sistema educativo
nuevamente a las mafias sindicales por ceder a sus chantajes de bloquear vías
de comunicación. Y lo peor es que no se ha logrado apaciguarlos de ninguna
manera. Pero esto no es lo más grave, pues este gobierno, que basa sus políticas
públicas en ocurrencias e improvisándolo todo y la educación no es la excepción.
Los contenidos educativos de los libros para primaria y secundaria no se
entienden mientras para maestros y padres de familia los objetivos del programa
no están ni siquiera bien definidos. Mientras tanto, casi nadie sabe dónde está
el secretario de educación, Esteban Moctezuma, pues nunca dice nada y cuando
abre la boca, lo mejor es que se quede callado. En realidad esto es un reflejo
más de la improvisación que se nota en todas las áreas del gobierno. Cosa que
se advirtió desde la entrega del Plan Nacional de Desarrollo, que en realidad
parece que lo escribió un estudiante la noche antes de entregarlo y ni siquiera
le pasaron el corrector ortográfico por el texto.
Este año se vino la
pandemia y las escuelas, como muchos establecimientos, tuvieron que cerrar y
los niños pues tuvieron que quedarse en sus casas. Y aunque con las nuevas tecnologías
es posible tener clases sin tener que salir de la comodidad del hogar, pues
algo así como la mitad de la población del país no tiene computadora ni acceso
a internet con las consecuencias imaginables. Y sí, muchos maestros dedicados a
su profesión mejor se pusieron a repartir fotocopias con tareas para los
alumnos de escasos recursos aunque en el futuro sería bueno reducir la brecha
digital, pero eso toma tiempo. Lo que hizo el gobierno federal es firmar un
acuerdo con las televisoras para pasar contenido educativo por televisión
abierta, pero como todo, ni siquiera a bosquejo en una servilleta llega. De hecho,
el primer día pasaron fragmentos del circo de don Gansisco. Ya viendo el
contenido, francamente para lamentarse, no se entiende con claridad lo que dice
el instructor. Y todavía ponen un número de teléfono donde resuelven dudas.
¿Cómo van lo van a hacer si ni ellos mismos entienden lo que tratan de
explicar? Esto es lamentable, francamente no ha diferencia a que los niños
pierdan el año escolar.
Lo peor del caso es que
el chistecito nos está costando 450 millones de pesos que caen muy bien a las
televisoras en un tiempo en el que casi nadie ve televisión abierta. Yo odio a
la CNTE, pero en esta ocasión estoy de acuerdo con ellos que era mejor repartir
copias con el material didáctico. Y esto no es nada más en México, sino en todo
el mundo, pues especialistas en la materia educativa están preocupados por el
impacto que pueda tener la pandemia en el desempeño de los alumnos en los
diferentes sistemas educativos alrededor del globo. Lo peor del caso de México
es que las autoridades educativas pues francamente están desorganizadas pues no
tienen objetivos o programas educativos claros. Que tan grande es el problema
que mejor se han puesto las pilas gobiernos de países más pobres como el de
Uganda cuyo presidente describió bien los problemas derivados de no ir a la
escuela. En México, por ejemplo, se desplomó la venta de útiles escolares
cuando por estas fechas es prácticamente imposible encontrar un triste lápiz,
todo debido a que ni una lista de útiles escolares elaboraron este grupo de
ineptos. Y sí, es cierto, tampoco los padres de familia están tomando este
asunto con seriedad, detalle que he denunciado desde hace muchos años, aunque
este problema también puedo comprender que se derivó de lo desastrosas que son
las políticas públicas en todos los aspectos de la vida nacional y que en este
caso en particular se traduce en que los padres no sepan ni lo que deben hacer.
Tiene razón Brozo al decir que la pandemia desnudó a la 4T, y esto solo es un
botón.
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