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sábado, 15 de agosto de 2020

Debacle económica

 

Quién lo diría, hemos pasado de tener un crecimiento económico mediocre a tener un decrecimiento importante. Y no solo es efecto del cierre forzoso producto de la pandemia sino que, como lo han señalado muchos economistas antes que yo, la economía iba mal desde antes de la pandemia, esto solo aceleró lo que era inevitable. Lo peor del caso es que la recuperación va a tardar años y años, a menos de que el gobierno tome las medidas pertinentes para salir del agujero, cosa que definitivamente va a pasar cuando las vacas vuelen. Esto, como lo he dicho en incontable ocasiones, era totalmente inevitable, el cierre forzado lo único que hizo fue acelerar la debacle económica que se viene gestando desde la cancelación del aeropuerto hace casi dos años. Y los efectos negativos de todos esos errores acumulados ya se están sintiendo pues el desempleo es bastante alto (12 millones en paro) pero al presidente no parece importarle en lo más mínimo. Y no, los programas sociales no van a ayudar en lo más mínimo.

Para empeorar la situación, otros problemas se están juntando de manera continua, pues parece que una planta de amoniaco carrera la misma suerte que el aeropuerto o la planta de Constellation Brands. La cancelación de la planta de amoniaco en Topolobampo, Sinaloa sin duda sería un golpe más a la ya de por sí deteriorada confianza de los inversionistas. El presidente y el gabinete (que se limita a oír, callar y obedecer ciegamente) están poniendo todas sus esperanzas en el T-MEC, pero destruyendo la confianza de los dueños del capital y que no van a arriesgar su dinero si a la primera oportunidad su dinero se va a perder por una consulta patito. Con esto pues lamentablemente se está hipotecando el futuro. Pero a nadie del gobierno le importa, tal parece que pretende que pongamos buena cara ante la destrucción del país. Eso es imposible ya que no puedes venderle humo y espejos a quien quiere comer algo más que pan y le aburre este circo chafa que pretenden vender como el Ringlin Brothers pero ni a espectáculo de feria de pueblo llega. Todo lo anterior se está traduciendo en aumentos en la tasa de pobreza y por consiguiente de la delincuencia que se verá más temprano que tarde.

Y la verdad es que todo esto se venía venir desde aquella vez que el presidente se lanzó contra el CONEVAL al revelar que la Ciudad de México es la cuarta entidad en la que más ha aumentado la pobreza en el periodo 2008-2018. Era un aviso de lo que se venía y era evidente que López Obrador no quería que se viéramos los nefastos resultados de sus políticas públicas. Es evidente que regalar dinero a diestra y siniestra tiene el efecto contrario en la pobreza al que sus seguidores piensan, aunque esta revelación no tuvo mucho eco en los medios de comunicación. Pero esto es crucial para entender que las políticas públicas de López Obrador tienen el efecto de multiplicar el número de pobres. Basta con ver la disminución de la pobreza en el mismo periodo de tiempo en estados como Jalisco, Aguascalientes, Guanajuato o Querétaro, que han seguido políticas públicas muy diferentes y han reducido sus niveles de miseria de manera espectacular al atraer inversión que de hecho los ha convertido en un cinturón industrial muy importante que empieza en San Juan del Río y termina en Aguascalientes. Y mientras que en las ciudades de esa zona es raro ver pordioseros pidiendo limosna, en la Ciudad de México son parte del paisaje urbano y no es raro verlos en el centro histórico o en las inmediaciones de la Basílica de Guadalupe pidiendo dinero.    

Y mientras tanto, los militantes de MORENA, entre legisladores, gobernadores y otros funcionarios andan perdiendo el tiempo en estupideces. Mario Delgado, dirigente de la bancada de MORENA en la Cámara de Diputados anda de taxistas preguntando a la gente su opinión del gobierno, aunque en realidad no ha de faltar la persona que le recuerda el 10 de mayo. En Oaxaca, la legisladora local Magali López consiguió que se aprobara una prohibición prácticamente imposible de hacer cumplir de vender comida chatarra a menores de edad en todo el estado y ahora se pretende replicar en varias legislaturas estatales e incluso en la federal, aunque solo prohíbe la venta de productos industrializados según la norma 051. Lo peor del caso es que la presidencia tiene en la mira a los fideicomisos a los que quiere hincarles el diente para despilfarrar el dinero en sus populismos. La situación económica está cada día más fatal pero el presidente en su eterna soberbia no entiende que ha errado el camino y debería rectificar, pero parece empeñado en llevar al país al despeñadero. Y para terminar de empujar al país al barranco, el presidente no deja de prometer regalar dinero, como a los yaquis en Sonora, pero también es evidente el descontento sobre todo al ver la cantidad de groserías que le dicen al presidente en las últimas giras. Y mientras el presidente busca adulaciones, el país se cae a pedazos. Pero bueno, deseo que a fin de sexenio todavía haya país que rescatar.    

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