Tal parece que se le acabó el teatro a López Obrador y que alguien sabe cómo voltearle el asunto a su favor. Hace muchos años que yo me temía que López Obrador era una persona ruin debajo de esa fachada pureza en la que se daba baño. Y tal parece que no estaba del todo errado, pues debajo de esa fachada de hombre impoluto realmente había un sepulcro blanqueado, y mis sospechas estaban bien fundamentadas, puesto que el presidente se rodea de personas de uñas muy largas y que no supiera de la red de sobornos y extorsión de Rene Bejarano, Claudia Sheinbaum, Carlos Ponce y Carlos Imaz tenían en sus narices prácticamente. Desde aquella vez que Brozo saco a Rene Bejarano en vivo y a todo color recibiendo soborno y hasta llevándose las ligas (de ahí su apodo) muchas personas comenzaron a dudar de la honestidad del entonces Jefe de Gobierno del Distrito Federal, aunque eso no fue suficiente para evitar que se postulara a la presidencia tres veces y en la última por fin se sentó en la amada silla, pero solo para demostrar su incompetencia.
Todo lo que hemos visto estos días es el lodo que se lanza la clase política, primero por el video supuestamente entregado por Lozoya en el que se ve al hasta hace unos días secretario particular del gobernador de Querétaro, Francisco Domínguez Servién, que en ese entonces era senador. Tengo entendido que el vídeo fue grabado por la época en la que se aprobó la Reforma Energética, que el presidente ahora busca tirar por todos los medios para rescatar a PEMEX y a la CFE (algo imposible de hacer a estas alturas). Pero también para hacer circo acerca del caso Lozoya pues ante los pésimos resultados de la administración de López Obrador y la caída en las preferencias electorales de MORENA tiene que encontrar la manera de mandar a la lona a la oposición y conservar la mayoría en la Cámara de Diputados. Sin embargo, para tener la lengua larga, hay que tener la cola corta y el presidente la tiene muy, pero muy larga, pero se las había ingeniado para tenerla bien escondida. Y alguien la ha encontrado y parece que la tiene bastante más larga de lo que uno se imagina por lo doloroso del pisotón que le dieron de vuelta. Ahora presento Carlos Loret de Mola (muy buen amigo de Brozo) un vídeo en el que el hermano de López Obrador está recibiendo dinero para el movimiento.
Algo que es totalmente
cierto es que no se debe usar la corrupción de un bando para defender al otro. Sin
embargo, algo que siempre he sospechado es que López Obrador sostenía su
movimiento a través de sobornos y aportaciones en lo oscurito y veo que no
estaba del todo equivocado. Desde que grabaron a Carlos Ahumada dándole sobornos
a Rene Bejarano se sospechaba de esta red, pues no pocas personas se preguntan
a cerca de los recursos que López Obrador usó todos estos años para sostener su
movimiento. Con esto queda claro que el presidente se valió de estos recursos
para hacer proselitismo a favor de su “causa” y las interminables giras que
finalmente lo sentaron en la amada silla presidencial. Se sospecha de corrupción
al interior del gobierno por la enorme cantidad de contratos por asignación directa
otorgados desde el inicio de la administración de López Obrador, las casas de
Bartlett e Irma Erendida Sandoval y el caso de Ana Gabriela Guevara. Con esta
cantidad de malos elementos dentro del gobierno, no me sorprende que el
presidente sea un sepulcro blanqueado mientras sus seguidores intentan por
todos los medios justificar lo que no tiene justificación por más que se le
busque a este penoso asunto. Lo siento, pero así es.
No son pocas las personas
que hablan del pacto de impunidad suscrito entre López Obrador y Peña Nieto. Pacto
que el presidente acaba de violar de la manera más estrepitosa, suponiendo que
existe. Independientemente de esto, el presidente no midió las consecuencias de
armar un circo alrededor de Lozoya. Es evidente que todo con el fin de distraer
de la ineptitud de este gobierno. También muestran una falta de tacto político al
subestimar de esa manera al enemigo. No hay que olvidar que López Obrador es
una persona sumamente soberbia y narcisista, al grado que piensa que puede
controlar el universo, pero eso es imposible y por eso las cosas rebotan de
maneras que no tomó en cuenta. Aunque sé que las guerras de lodo nunca llevan a
algo bueno, me alegro de que al menos exhibieran aquella parte la clase política
que presume de honradez y en realidad no es más que un grupo de sepulcros
blanqueados. La narrativa anticorrupción de López Obrador, si no está
destruida, ya comienza a tener grietas, fisuras producto de su incapacidad de
él y de sus allegados de poder gobernar. Y por mucho que el presidente lo
quiera ocultar, el desgaste prematuro de su gobierno ya es muy notorio y en
realidad este vídeo comprometedor solo retiró la atención del circo alrededor
del caso Lozoya, de ahí que el presidente quiera retomar la imposible consulta
popular para juzgar a los ex presidentes. Pero ya no hay pan y la gente se
aburre con este circo barato.
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