El indigenismo es una corriente ideológica en la que se pretende defender a los pueblos indígenas del malvado hombre blanco que vino de Europa de quitarle sus riquezas y esclavizarlo de la peor manera. Sin embargo, la acción de estos grupos en mi opinión muchas veces es criticable, ya que en diversas ocasiones evidencian mitos acerca de los pueblos indígenas de América que la verdad no tienen razón de ser. Uno de ellos es la maldad, y tal parece que muchos de los defensores de los pueblos originales son incapaces de hacer el mal a otros seres humanos. Sin embargo, por lo menos en la historia de México ha habido indígenas malvados.
Para empezar a explicar el punto, hablaré de Benito Juárez, el héroe de la Reforma, vencedor de los franceses y mártir del liberalismo mexicano de la segunda mitad del siglo XIX. Debido a que la historia oficial lo pone como héroe, no se oculta el hecho de que el fue un indígena zapoteca, una etnia originaria del estado de Oaxaca, en el sureste mexicano. El es puesto como ejemplo de superación, porque hizo algo que no cualquier nativo llegó a hacer: ser presidente de su nación y defenderla de los malvados intereses de naciones extranjeras.
Sin embargo, en la historia de México ha habido otros dos indígenas que llegaron la presidencia, sin embargo, al ser considerados villanos, se oculta sus orígenes étnicos. El primero de ellos fue Porfirio Díaz, originario también de Oaxaca, pero el era del grupo rival de Benito Juárez: los mixtecos. A el se le considera un tirano que trataba al pueblo de México, y en especial a los indígenas, con la punta del pie, cosa que en efecto fue. Esto porque durante su mandato se consolidaron el liberalismo económico de tiempos de Juárez en el que se defendía la propiedad privada, lo que dió pie a que los hacendados se valieran de triquiñuelas para quedarse con las tierras de los nativos. También fue tónica del porfirismo la explotación de los trabajadores, y gracias a la revolución de Madero, que por cierto era blanco, se acabo el gobierno del tirano Díaz.
El otro indígena que fue presidente fue Victoriano Huerta. El era de origen Huichol, de un pueblo pequeño y pobre que apenas si aparece en el mapa, es decir, Colotlán, Jalisco. Como el también es un villano de la historia, condecoración que obtuvo cuando ordenó el asesinato de Madero, también se oculta el hecho de que fue indígena. Se le considera un tirano, pues además de matar a Madero después de traicionarlo, también mando matar a todo aquel que se le opusiera, como fue el caso del diputado Chiapaneco Belisario Domínguez.
Esto tiene una explicación más simple de lo que parece. El mexicano promedio desprecia la mitad de sus raíces, estas son las españolas. Y esta ha sido la tónica de la educación oficial desde la época en que Poinsett inició sus intrigas para que los estadounidenses se quedaran con la mitad del territorio mexicano en la guerra de 1847, ya que desde la caída de Agustín de Iturbide del trono de México, se empezaron a odiar las raíces españolas que tiene el país aunque se nieguen. Gracias a esto, México nunca pudo desarrollar su economía y además generó una serie de pugnas sin sentido que hicieron que los mexicanos se mataran unos contra los otros mientras un grupo de sátrapas peleaban por el poder.
¿Por qué a los indígenas se les considera seres perfectos y se les trata como menores de edad incapaces de defenderse? Esto es algo que comienza en la época Colonial, con personajes como Vasco de Quiroga y Fray Bartolomé de las Casas, ambos clérigos defensores de los pueblos indígenas. Con esto, y con el odio hacía lo español que comente en el párrafo anterior, es una explicación bastante lógica para el asunto. Si bien es cierto que de las Casas y el Tata Vasco hicieron esfuerzos por evitar que las culturas indígenas originales perdieran su tradición y sus costumbres, en el fondo les hizo mucho daño porque no les permitió defenderse de los abusos que vinieron en los siglos posteriores a la independencia, además de que los ha mantenido en la pobreza.
Los indígenas van a prosperar cuando sean capaces de generar desarrollo por sí mismos, no con las dádivas que les damos mestizos y blancos, además de que se les debe enseñar el idioma español, de lo contrario, estarán condenados al aislacionismo. Lo que han logrado los organismos internacionales al tratar de preservar las lenguas indígenas es marginarlos, ya que la dinámica de la historia es que unos idiomas se imponen a otros, como sucedió con el latín. Las organizaciones que defienden a los indígenas lo único que estarían haciendo es retrasar lo inevitable, que es la extinción de idiomas que tarde o temprano desaparecerán debido a que cada vez hay menos hablantes.
Así que, debemos dejar de sobreproteger a los pueblos indígenas sin que esto suponga abusos hacía ellos, de lo contrario nunca saldrán de su atraso y marginación, además de verlos como seres humanos, que al igual que nosotros, tienen pasiones a las que muchas veces pueden sucumbir, como ocurrió con Porfirio Díaz y Victoriano Huerta.
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