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miércoles, 29 de abril de 2020

El tirano que los políticos llevan dentro


Dicen que durante las crisis puede aflorar lo mejor o lo peor de nosotros y es un argumento bastante razonado si se piensa bien. Mientras ciertos grupos de personas intentan ayudar los más que pueden al personal médico y de cuidado de los hospitales mexicanos ante la indolencia de un gobierno que les niega los insumos necesarios para enfrentar la pandemia, otros agreden a ese mismo personal pensando que pueden contagiarlos de coronavirus. Mientras algunos empresarios intentan ayudar a otros para evitar la quiebra de empresas y por consiguiente un desempleo masivo, otros (como Ricardo Salinas Pliego) buscan la manera de sacar provecho económico de la situación. Y esto es natural, sucede en otras partes del mundo sin que se pueda evitar.
Pero centrándome en lo peor de cada uno de nosotros, la clase política mexicana tiene una experiencia lamentablemente larga en sacar provecho de situaciones de emergencia. En el caso de los partidos en el gobierno, intentan sacar raja política pretendiendo ayudar a la población que ha caído en desgracia, mientras que los que están en la oposición buscan la manera de descalificar las acciones del gobierno de la manera que sea. En este momento, como la oposición en nuestro país está reducida prácticamente a nada, pues solo que da hablar de lo mezquino que puede llegar a ser el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Y vaya que está sacando el tirano que lleva dentro (y que todos siempre supimos que llevaba, pero algunos no querían verlo). Su negativa a retrasar la entrega de las declaraciones fiscales de muchas empresas independientemente de su tamaño puede tener efectos bastante severos en la tasa de desempleo, como ya se ve en Estados Unidos que en unas pocas semanas ha perdido 20 millones de puestos de trabajo sin que se pueda evitar. Es evidente que esto iba a pasar, sin embargo, tal parece que al gobierno solo le interesa tener una masa de personas que le pidan ayudas gubernamentales, aunque con la depresión de la actividad económica venidera, la fuga de capitales producto de las malas decisiones de este gobierno llevara a la caída de la recaudación fiscal y llega una pregunta obligada, ¿con qué recursos piensa repartir apoyos el gobierno? Además, tenemos un círculo vicioso puesto que por un lado se va a incrementar el número de personas que requieren apoyo mientras los recursos disponibles disminuyen debido a la caída en la recaudación, por lo que el escenario futuro no es promisorio.
También dentro de los gobiernos locales ciertamente ha salido el tirano que llevan dentro los gobernadores, sobre todo los de MORENA. En primer lugar, tenemos a Jaime Bonilla, que tuvo la brillante idea de imponer impuestos a las aplicaciones de transporte y reparto de comida y a la nómina, por lo que los aumentos de los costos de operación de las empresas en su estado, Baja California, está a la orden del día. Mientras tanto, en la Ciudad de México, la jefa de gobierno Claudia Sheinbaum tuvo la esclarecedora idea de que poner Hoy no Circula (programa que ha demostrado hasta el cansancio ser ineficiente, pero que deja mucho dinero a las arcas capitalinas, además de que la jefa de gobierno es una “ecologista” de avanzada) generalizado mientras cierra algunas estaciones del sistema de transporte colectivo como el metro y el metrobus es buena estrategia para prevenir los contagios. Con el transporte público tuvo la misma idea el gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez Calderón, pero, a diferencia de Claudia Sheinbaum, al ver que la idea era contraproducente, pues ya está pensando en echarla para atrás. Tiene razón el gobernador de Michoacán, Silvano Aureles, que antes de probar una idea hay que pensar si tendrá los resultados que se esperan.
Sin embargo, lo peor del caso, es que el presidente, siguió sacando a relucir lo tirano que es al irse contra el Consejo Mexicano de Negocios por hacer un trato con el Banco Interamericano de Desarrollo que tiene el fin de ayudar a las pequeñas y medianas empresas, que son las que más han sufrido el cierre. Ante la indolencia de un gobierno que detesta a la empresa privada, los grandes empresarios fueron con el BID y solicitaron un apoyo para sus proveedores pequeños y medianos para darles un crédito que las empresas grandes van a liquidar en unos tres meses. El mecanismo se conoce como intercambio de facturas y es un procedimiento común en el mundo financiero. Al presidente López Obrador, por supuesto, no le cayó en gracia, pues él tenía un plan de crédito con el IMSS que habría hecho sonrojar al más usurero de los banqueros de Londres o Nueva York. El problema radica en que el presidente quiere enviar apoyos con una carta para los pequeños y medianos empresarios con el fin de promocionar los logros ficticios de su nefasto gobierno y ha llenado a los empresarios de los adjetivos de siempre: corruptos, ladrones y toda las palabras que usa en contra de lo que huela a apoyo sin que él pueda sacar raja política.
De verdad, esto ha dejado que muchos saquen el cobre. Mal, mal, muy mal.

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