En este espacio nunca he
hecho una reseña cinematográfica, aunque sí he usado películas para hacer
ciertas comparaciones y críticas con la vida real, pero esta vez quise hacer
una excepción hablando del tema de salud mental. Después de lo ocurrido en el
Colegio Cervantes en Torreón en donde un niño de 11-12 años tomó dos armas y
abrió fuego contra compañeros y profesores, hay que tomar en serio el tema de
la salud mental. En el mundo actual se pide que las personas piensen positivo,
que siempre tengan una sonrisa en la cara y que la tristeza, la ira y el temor
son emociones que en nada ayudan en la vida diaria aunque la evidencia muestra
que por algo existen y cumplen una función muy importante., más cuando existen
cursos motivacionales que ignoran todo lo anterior y no es de extrañar que la
tasa de suicidios vaya en aumento a nivel mundial. Todo esto que estoy
mencionando es importante porque la premisa de la película va sobre las
emociones, la madurez y el cambio.
Antes de comenzar, voy a
dar una alerta de spoilers para los que no han visto esta película. Para los
críticos de cine, esta no fue la mejor década de Pixar, pues los filmes del
estudio se caracterizaron por tener una calidad más baja con respecto a otros
títulos publicados en su mayoría entre 2001-2010. Pero a diferencia de otros
estudios, que cuando han tenido épocas bajas entregan producciones de baja calidad una tras otra, el estudio de la lámpara podía
entregar un bodrio un año y al siguiente una película con la calidad que
siempre los ha caracterizado. En 2015 estrenaron una de esas joyas a las que
Pixar nos tiene acostumbrados: Intensamente, con dirección y guion de Pete Docter y Jonas Rivera. A Docter, director de otras joyas de Pixar como “Monsters,
Inc.” y “Up” se le ocurrió la idea del argumento principal luego de observar
los cambios emocionales por los que atravesaba su hija Ellie cuando estaba
entrando en la pubertad. Y como en el estudio habían cancelado otro proyecto en
el que había estado trabajando, la cúpula de Pixar le dio luz verde al
proyecto. Con la codirección de Jonas Rivera y Ronnie del Carmen como
productor, se dieron a la tarea de investigar todo lo que pudieran de la mente
humana. Consultaron psicólogos, psiquiatras y neurólogos para dar veracidad a
la cinta. Inicialmente, el guion indicaba que se tendrían 21 emociones, pero
decidieron reducirlas a solo cinco para facilitar la producción (Alegría, Tristeza,
Temor, Furia y Desagrado). Además, en el primer corte, Alegría y Temor eran los
que se perdían, pero la premisa no funcionaba y el resto de los involucrados en
la producción se lo hicieron saber al director. Pete Docter quedó abrumado por
esto, y le deprimía la idea de ser despedido. De este momento depresivo, sin
embargo, salió la premisa que finalmente quedó en la película: el viaje lo debían
hacer Alegría y Tristeza, es decir, los opuestos naturales (quién dice que de
los momentos de tristeza no pueden salir grandes ideas).
El argumento tiene temas
profundos, algo que caracteriza a las mejores películas de Pixar. La trama
principal se desarrolla dentro de la mente de Riley Anderson, una niña de 11
años. En el centro de mando de la misma hay cinco emociones: Alegría, Tristeza,
Temor, Desagrado y Furia. Tristeza es la incomprendida del grupo, pues lo único
que hace es deprimir a Riley y sus compañeros no comprenden su función
cabalmente. Luego de que Riley y sus padres se mudan de Minnesota a San
Francisco, empieza a haber cambios dentro de la mente de la niña. Alegría hasta
entonces había sido la emoción predominante en la mente de Riley, pero empieza
a ser desplazada por Tristeza y en una pelea las dos son expulsadas el cuartel
general a Memoria a Largo Plazo. Todo debido a que Tristeza había adquirido de
la noche a la mañana la habilidad de tornar los recuerdos felices de Riley a
tristes (los recuerdos son representados como esferas de cristal al color de la
emoción predominante en ellos). En memoria a largo plazo se encuentran a Bing
Bong, el amigo imaginario de Riley que las acompaña en su aventura de regreso
al cuartel general. Bing Bong también está un poco triste porque ya no es
importante en la vida de la niña. Durante su travesía llegan a Imaginalandia
(un lugar parecido a un parque de diversiones donde se desarrolla la imaginación
de Riley) y ahí observan que el lugar se encuentra en remodelación (están
retirando todo aquello que podríamos considerar infantil). Aquí es donde ocurre
una de las escenas clave de la película: Bing Bong se entristece porque
arrojaron al basurero mental (un barranco muy profundo donde tiran todo lo que se considera que ya no sirve y debe ser olvidado) un “cohete” que funciona con canciones (construido
con un carrito rojo y dos escobas). Este se pone a llorar pese a los intentos
de Alegría por animarlo y no es hasta que Tristeza se acerca a empatizar con él
y entender su dolor que logra calmarlo. La trama que sucede aparte de esto
también es bastante interesante. Furia, Desagrado y Temor intentan tener a
Riley bajo control ante la ausencia de Alegría, logrando que la niña tenga
roces con sus padres. Otra escena clave para la trama es cuando a Furia se le
ocurre que Riley escape de su casa para ir a Minnesota a crear más pensamientos
felices, ocasionando que la niña incluso robe del bolso de su madre para pagar
un pasaje de autobús y llevando a la insensibilización de ella hacia sus
emociones, pudiendo generar un daño grave que solo pudo ser resuelto por
aquella emoción a la que siempre relegaron: Tristeza.
¿Qué más puedo decir de
esta película? Ahora que Pixar está pasando por una crisis creativa que empezó
en 2011 con el estreno de “Cars 2” (considerada por muchos críticos de cine
como la peor película de estudio de la lámpara) es bueno ver una cinta que pone
en algo aquello que llevó al estudio a la gloria y reconocimiento que no se había visto desde “Toy
Story 3” (una obra maestra de la animación por donde se vea). Por otra parte,
Pete Docter siempre ha sido el extravagante del estudio pues dirigió películas
como “Monsters, Inc.” y “Up”. En el segundo caso he de reconocer que la juzgué
mal pues el concepto se me hacía muy absurdo, pero la primera vez que la vi me
di cuenta de que había juzgado a un libro por su portada. “Up” le dio a Docter
su primer Oscar en la categoría de Mejor Película Animada en 2010. Este filme también me parece un concepto bastante absurdo, pero incluso con esto se puede usar
para hacer producciones bastante interesantes como esta. “Intensamente” fue
estrenada en mayo de 2015 en el Festival de Cine de Cannes al igual que “Up”,
la anterior producción de Docter, seis años atrás. “Intensamente” ganó numerosos
premios, entre ellos el Globo de Oro y el Oscar, ambos en la categoría de Mejor
Película Animada, reconocimiento que el estudio de la lámpara no había tenido
con sus tres cintas anteriores. Pete Docter y Jonas Rivera (que también fueron
guionistas, así que la creatividad fue sin límites) entregaron una historia
bastante interesante por su complejidad debajo de unos impresionantes y
coloridos visuales y música de carnaval del maestro Michael Giacchino. Sin duda,
una obra imprescindible para empezar a hablar de salud mental incluso antes que
otras cintas como “Joker” o “El silencio de los inocentes”.

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