Cuando se buscan
culpables o chivos expiatorios a veces ponemos al frente a personas que nos han
hecho daño o las que los rodean. Y aunque castigar al que nos hace daño es
importante, el buscar siempre culpables no siempre es bueno a la larga. Esto es
un problema crónico de nuestro país ya que aunque sabemos quiénes son los
responsables de la corrupción y las malas políticas públicas lo que debemos
estar haciendo es buscar soluciones a los problemas que nos aquejan pero estas
deben ser razonadas y no sacadas de la manga. La cacería de brujas ha llevado a
abusos de poder terribles en el pasado y la verdad es que esto llega a los que
piensan distinto al ganador. Si llegara a cambiar el régimen estoy convencido
de que las venganzas políticas serían la constante. La persecución se puede dar
por ostracismo hacia las personas que disientan de un posible triunfo de la
izquierda.
El principal motivo que
me lleva a escribir estas líneas es que vivimos en un país donde las elites
tienen privilegios inaceptables. Con elites me refiero a empresarios, políticos,
líderes sociales y sindicales, etc., todo aquel que saque beneficios del estado
de las cosas. Actualmente los privilegiados en este país obtuvieron la mayor
parte de sus privilegios por la cercanía con las personas que ejercen el poder
público y no a base de méritos. Hay dos cosas que me llaman mucho la atención y
es que por un lado el sistema actual es producto del sistema colonial español y
que no podemos romper con él y por el otro lado el mexicano promedio odia todo
lo que huele a español paradójicamente. Para poder avanzar como nación los
privilegios deben darse de forma meritocrática de tal manera que toda persona
independientemente de su condición social pueda prosperar. Construir este tipo
de sociedad no es fácil pues por un lado queremos tener todo caído del cielo y
por el otro estamos acostumbrados a obtener todo mediante trampa. Esto tiene
mucho que ver con el tema porque es necesario (o por lo menos lo considero yo)
para comprender el sistema que debemos demoler para tener un mejor futuro para
todos nosotros.
En recientes días el
candidato de la coalición de partidos “Juntos haremos historia”, Andrés Manuel
López Obrador (no sé por qué tengo el presentimiento de que si gana en dentro
de un siglo algún historiador que razone lamentara la estupidez de los
mexicanos en esta época) acusó al empresario mexicano Claudio X. Gonzáles
Laporte de que en 2006 fue el artífice del supuesto fraude electoral que no
deja de cuadrar y ahora dijo que la misma persona “pidió a Peña Nieto que le
robara la elección de 2018”. Aunque puedo entender que González puede ser un
empresario cercano a los últimos presidentes del PRI incluido, Carlos Salinas
de Gortari, en realidad el asunto es otro. Según López Obrador, “se lo dijo
alguien muy cercano a Peña Nieto”, pero eso no se puede probar. En realidad
creo que el Peje no se siente seguro de ganar y trata de aventar lodo a
cualquiera que sirva de chivo expiatorio. Entiendo que González Laporte haya
sido cercano al villano favorito de México en los últimos años, Carlos Salinas
de Gortari, pero esto no lo hace ver mal por sí solo. López Obrador hace estas
declaraciones para cubrirse de un aura de mártir ante sus simpatizantes aprovechándose
de la religiosidad de los mexicanos al igual que lo hizo al ponerle nombre a su
partido. En mi opinión no es el único motivo y ahora voy a explicar que en
realidad pretende matar varios pájaros de un tiro.
Claudio X. González
Guajardo es hijo de González Laporte y es el fundador de la asociación civil “Mexicanos
Primero” que tiene el objetivo de mejorar la calidad del sistema educativo
mexicano. Es uno de los pocos activistas que han denunciado las horrendas
prácticas de los gremios magisteriales que en buena medida han dado traste con
la calidad educativa. En los sindicatos magisteriales se heredaban las plazas o
se vendían al mejor postor. También se contrataban “aviadores” (personas que
cobran sueldo sin trabajar) y los comisionados que cobraban salario del
sindicato y como docentes sin estar frente a grupo. Los dos últimos los
entregaban a personas que hacían proselitismo a favor del sindicato y a los
docentes que hacían bien su trabajo o se
rebelaban se les marginaba. Lo anterior es la razón por la que la CNTE y otros
sindicatos luchan contra la Reforma Educativa que el Peje prometió derogar.
González Guajardo también denunció actos de corrupción en la delegación Cuauhtémoc
gobernada por el morenista Ricardo Monreal ya que este último había otorgado
contratos públicos a empresarios amigos de su hija sin licitación. Contrario a
lo que muchos pudieran pensar, los dos González cayeron de la gracia del
gobierno actual pues la organización de González Guajardo y el portal electrónico
“Animal Político” fueron los que destaparon la cloaca de la “Estafa Maestra”
que involucra a varios miembros del gabinete presidencial con rectores de
universidades públicas con la desaparición de dinero del erario. Por lo tanto,
la acusación de AMLO mata tres pájaros de un tiro: la derogación de la Reforma
Educativa para sellar la espuria alianza con los sindicatos magisteriales a
cambio de unos cuantos votos, vengarse por exhibir las corruptelas de Monreal y
darle atole con el dedo a sus seguidores, todo de una vez y por todas.
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