El Premier canadiense
Justin Trudeau tiene razón al decir que hay que mejorar las condiciones
laborales de nuestros trabajadores. Al hacer comparaciones entre los sueldos
promedios de los trabajadores de los tres países integrantes del Tratado de
Libre Comercio es abismal el caso de México con respecto a sus socios. Mucho se
habla de que al gobierno y a los empresarios les conviene mantener bajos
salarios pero en mi opinión las causas son mucho más profundas. En el centro de
la discusión está sin duda el sistema educativo porque de los tres países del
bloque Canadá tiene el mejor y por ende salarios más altos. Con esta base me
temo que no hay ningún incentivo para pagar mejor a nuestros trabajadores
porque con ese sistema educativo tener altos sueldos es algo para lo que
nuestra mano de obra no vale. Y esto es una verdad muy dolorosa pero las cosas
se tienen que llamar por su nombre si es que queremos mejorar.
Nuestro sistema educativo
es un fracaso de acuerdo con la prueba PISA de la OCDE que evalúa la capacidad
de razonamiento matemático y comprensión lectora. En México se aplica a
estudiantes de tercer año de secundaria y se demuestra que tras nueve años de
educación formal los estudiantes mexicanos no comprenden lo que leen y son
incapaces de resolver problemas con las operaciones elementales. Algo que no
evalúa la prueba PISA es la capacidad de redacción que se nota en la pésima ortografía
y en que se cantinflea para escribir cuando se evalúan los textos de los
alumnos y son vicios que se corrigen con el hábito de la lectura. Para rematar
esto en una ocasión me topé con una manifestación de profesores y al ver los
panfletos con sus peticiones de derogar la Reforma Educativa encontré 32
errores entre faltas de ortografía y redacción. Para lo último basta con ver
las publicaciones en Facebook de las personas que usualmente concurren en la
popular red social. Y son múltiples los factores que han llevado a nuestro
sistema educativo a tener resultados inaceptables que han llevado a tener un
nivel de vida por debajo de las posibilidades económicas del país y que en
buena medida esto ha causado la emigración de la que ahora se queda Donald
Trump y que solo nosotros podemos detener.
Los factores que en mi opinión
tienen al sistema educativo contra las cuerdas son el desinterés de las partes
involucradas, el gasto en la materia está distorsionado, el poco interés de los
mexicanos por educarse y los vicios de los sindicatos de maestros. En desinterés
de las partes involucradas se refiere a los padres de familia (que son los
primeros interesados), profesores, autoridades, empresarios y una larga lista. Esto
a su vez origina que los recursos educativos no se inviertan de forma adecuada
a pesar de que México somos uno de los países que más porcentaje del PIB
destina al rubro (paradójicamente) que representa alrededor del 5.2 del PIB y
con resultados bastante malos. Los vicios sindicales como la venta y herencia
de plazas, los aviadores y los comisionados con lo que se premia la mediocridad
en los docentes y se margina a los que hacen bien su trabajo o denuncian estos
vicios. Nada de lo anterior se debe seguir tolerando y aquel que diga lo
contrario los engaña de la peor manera. En otras palabras: el diagnóstico es
terrible y lo peor del asunto es que a pocas personas les interesa el porvenir
de la educación en nuestro país. Y en este asunto pues aunque todos tienen
propuestas para reducir la pobreza tal parece que la herramienta más importante
no está en el centro de ninguna campaña electoral. Ahora bien, la Reforma
Educativa de la actual administración pone en cintura a los docentes pero todo
lo demás queda a la deriva.
En la única campaña en la
que vi propuestas educativas es en la del candidato de la coalición “Juntos
haremos historia”, aunque dista de ser lo que necesitamos. Tienen razón los que
dicen que la Reforma Educativa es de corte laboral, pero no se puede avanzar
manteniendo los vicios de los sindicatos magisteriales. Por lo tanto la
propuesta de López Obrador de derogar la reforma es algo que bajo ningún motivo
debemos dejar pasar. Si los sindicatos recuperan los privilegios inaceptables que
mencione anteriormente lo poco que se avanzó en mejorar la calidad del sistema
educativo nacional se perderá. En lugar de andar cooptando votos de parte de
líderes sindicales corruptos, AMLO debería promover la participación de la
sociedad en general para mejorar la educación pero el construir un sistema
educativo a base de méritos es algo que bajo ninguna circunstancia debe estar a
discusión, se tiene que hacer le guste a quien le guste. De los otros
aspirantes a la presidencia no se ha escuchado hasta el momento propuesta
alguna y eso es malo (el aumentarle el sueldo a los maestros no es mejora
educativa por sí solo). En otras palabras: hay una clara indiferencia marcial
con respecto a la educación porque no se están tomando en cuenta las
necesidades del país y los que terminan pagando los platos rotos son los
estudiantes. Les estoy dando una señal de alarma porque una educación de
calidad es esencial para poder avanzar como nación y asegurar un futuro
brillante para las futuras generaciones.
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