Anteriormente ya había hablado
del primer caudillo de la Revolución Mexicana, Francisco I. Madero y las
repercusiones de sus ideas en los siguientes años. Y como lo he explicado en
más de una ocasión, Madero era un personaje bastante interesante puesto que a
pesar de haber estudiado en Europa había aprendido los secretos del
espiritismo. Este es uno de los aspectos del Apóstol de la Democracia que no
enseñan en los libros de historia oficial y yo considero indispensable
retomarlo. Todo lo anterior es debido a que los “espíritus” fueron los que
iluminaron a Madero en su obra política y estoy convencido que en el fondo esto
combinado con una ingenuidad fue lo que llevó a Madero a su perdición al pensar
que solo con buena voluntad las cosas en el país cambiarían para bien y esto
evitó que se diera cuenta de las intrigas que ocurrían a su alrededor. Y el
costo fue ensangrentar al país durante 30 años y una dictadura de tipo
partidista.
Todo lo que he mencionado
en el párrafo anterior es debido a los recientes escándalos ocurridos en el
seno de MORENA en los meses recientes y que los chairos parecen no detectar. Esto
es porque la mayor parte de los mexicanos no conocen la historia del país y por eso mismo no se dan cuenta que
López Obrador ofrece las mismas políticas que los priistas durante 70 años. No se
han dado cuenta que MORENA ha copiado la estructura del PRI y la mayoría de los
integrantes del primero son disidentes resentido del segundo instituto político.
Tampoco se dan cuenta que López Obrador se empeña en buscar alianzas con líderes
sindicales charros como los que el tricolor usó como plataforma para quedarse
en el poder durante siete décadas. Entonces tengo el mal presentimiento de que
si el peje llegara a la presidencia seria como retroceder en el tiempo noventa
años con todas sus implicaciones políticas, sociales y económicas. Estoy convencido
de que lo mucho o lo poco que se ganó en el país durante los últimos veinte
años se podría perder por mucho tiempo.
La segunda cuestión tiene
que ver con los militantes que MORENA que hasta ahora han resultado ser uno pájaros
de cuenta. Creo que el primero que debe ser mencionado es el delegado de
Cuauhtémoc, Distrito Federal, es decir, Ricardo Monreal. En primer lugar, la
prepotencia con la que trató a Alfonso Cuarón cuando este último estaba
filmando una película; y el más grave que tiene que ver con la adjudicación de
contratos a empresas que son propiedad de amigos de su hija. La segunda cuestión
está el hecho de que Delfina Gómez Álvarez, candidata del partido del peje al
gobierno del Estado de México, descontaba de la nómina el 10% del sueldo de los
trabajadores del ayuntamiento de Texcoco, y créanme que tengo motivos para
creer que es cierto que este descuento era para las actividades del partido y
que dado el monto alcanzó a todos los trabajadores del municipio. El tercero de
ellos tiene que ver con las recaudaciones del Eva Cadena en Las Choapas, Veracruz
después del evento en el que López Obrador la impuso como candidata de MORENA
al ayuntamiento del mismo municipio al más puro estilo priista de las peores épocas.
Y por último he de añadir que en el partido del peje milita Manuel Bartlett
Díaz, secretario de gobernación que fue uno de los artífices del fraude
electoral de 1988 en perjuicio de Cuauhtémoc Cárdenas, padre político de López
Obrador, y a favor de Carlos Salinas de Gortari.
Este post tiene que ver
con Francisco I. Madero por el hecho de que ahora las inocentes palomitas somos
nosotros. Lo que me lleva a pensar esto es el hecho de que nuestro país no
tiene una tradición democrática muy fuerte y que es muy religioso. Todo esto se
resume al caudillismo que nos ha hecho daño a los a los mexicanos desde la colonización
española y no nos ha dejado en 200 años de independencia. López Obrador dice
seguir a Benito Juárez, y también a pesar de lo último, ha instado a los
ministros religiosos para que le pidan a los feligreses que voten por los
candidatos de Morena a pesar de que Juárez y los otros liberales lucharon por
la separación de la religión y el estado. Además, considero que es un golpe
bajo y una falta de respeto el aprovecharse de la religiosidad de los
mexicanos. Y por último también tengo que poner sobre la mesa una verdad que
dijo Alfredo del Mazo durante el pasado debate: si Delfina Gómez llegara a
gobernadora, el gobernador de facto va a ser López Obrador y no va a ser en
beneficio de los mexiquenses sino para tener un trampolín para la presidencia. Entonces
los mexicanos estamos pecando de ingenuos tal y como lo hizo Madero hace un
siglo prácticamente. Estamos a tiempo de rectificar ya que después puede ser
muy tarde.
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