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domingo, 5 de marzo de 2017

MORENA, “opositor” al PRI

Un opositor es un personaje que además de tener ideas contrarias al gobierno en turno, hace una crítica concienzuda de este, con argumentos sólidos. En nuestro país dominado por políticos chafas y más mentirosos que nunca hay toda clase de opositores, como aquellos que critican al gobierno con argumentos bien fundamentados y los que critican solo por criticar. Y de críticas a críticas, pues el debate es algo sano en una sociedad democrática, pero el problema viene cuando la sociedad de hiperpolitiza tal y como sucede en tiempos modernos y en lugar de una discusión se convierte en una arena de imposición de ideas y se insulta al que piensa distinto. Sin embargo, hay personas que son lobos disfrazados de borregos que fingen ser opositores al régimen actual.
Mario Vargas Llosa, escritor peruano y uno de los intelectuales más sensatos del continente calificó a los gobiernos emanados del Partido Revolucionario Institucional como “la Dictadura Perfecta”, pues dicho instituto político se negó a soltar el poder por un periodo de tiempo comprendido entre 1929 y 2000 y en el mismo se coartó la libertad de expresión que es la base de cualquier democracia. En serio que estos tiempos son gloriosos, puesto que en otra época ya me habrían obligado a cerrar el blog. Para las personas que han leído la historia de nuestro país durante el siglo XX saben que el Revolucionario Institucional hizo alianzas con obreros, campesinos y otros grupos sociales para ascender en las altas esferas del poder a cambio de darles a los mencionados grupos prebendas y concesiones que contribuyeron enormemente a generar saqueos, nepotismo y otras formas de corrupción que han sido las causas de nuestro fracaso como nación en todo sentido. Todo lo anterior ayudó al tricolor a hacer fraudes electorales y de este modo el país vivió la única dictadura partidista del continente Americano.
Como principio yo pondría que la primera desbandada fue la ocasionada por la salida de Cuauhtémoc Cárdenas en 1987 debido a que el dedazo de Miguel de la Madrid no lo favoreció. En este momento no está a discusión el fraude de 1988 porque queda claro que fue eso mismo, un vergonzoso fraude. Lo que sí voy a precisar es que en ese año también se salieron del tricolor Porfirio Muñoz Ledo y Andrés Manuel López Obrador por el mismo motivo. En el terreno de la especulación creo que con la victoria de Cárdenas las cosas en el país no hubiesen cambiado por la alianza con el corrupto líder petrolero Joaquín Hernández Galicia “La Quina”, encarcelado por salinas sin duda por traicionar a la familia revolucionaria. Al año siguiente se funda el Partido de la Revolución Democrática (PRD) en cuyas siglas la D sale sobrando pues en un partido que solo ha postulado en las últimas cuatro elecciones presidenciales dos candidatos sin que hayan sido electos por los miembros del instituto político. El hecho de que Cárdenas haya cedido su lugar a López Obrador fue porque el segundo cometió parricidio político contra el primero al exhibir las corruptelas de Rosario Robles al frente del Distrito Federal.

Andrés Manuel López Obrador dejó el PRD para fundar MORENA cuando la dirigencia del Sol Azteca (los Chuchos) ya no quiso seguir siendo mangoneados por el tabasqueño cuando firmaron el Pacto por México en 2013. López Obrador empezó a aglutinar el descontento de algunos sindicatos como el SME y la Ruta 100 desde hace varios años por los “agravios” a los trabajadores (aunque nadie mencione los agravios a la población por parte de ambos sindicatos) al que recientemente se sumó la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación que se opone a la Reforma Educativa porque sabe que quedaran al descubierto la incapacidad de sus agremiados de otorgar educación. Tal parece que la historia de repite y López Obrador se aprovecha de la falta de memoria histórica de los mexicanos para imponer la rancia agenda de la Revolución que se encargó de destruir los logros de Porfirio Díaz y los resultados están a la vista. Además no puedo olvidar que las alianzas como las que López Obrador hizo fueron idénticas a las usadas por el PRI para imponer una dictadura partidista idéntica a ala soviética que duro 70 años en los que hubo simulación democrática, persecución de los opositores, fraudes electorales, destrucción del campo, industria y transportes y demás agravios de la “Dictadura Perfecta”. Sin duda Peña Nieto tiene razón al decir que un triunfo de MORENA es un regreso al pasado, ese pasado donde su partido era el amo y señor y nosotros los súbditos de una presidencia imperial descrita por Enrique Krauze.  

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